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viernes, 9 de diciembre de 2011

El cambio climático no se puede detener, sólo mitigar sus efectos: científico

Chihuahua, Chih.- El cambio climático es una modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional atribuido directa o indirectamente, a la actividad humana o a cambios naturales que altera la composición de la atmósfera mundial. Además del calentamiento global, implica también cambios en otras variables como las lluvias y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del sistema atmosférico.
A nivel mundial, y en Chihuahua específicamente, los efectos del cambio climático crecen paulatinamente originando graves problemas socio-ambientales.
Según el doctor José Ávalos Lozano, investigador de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el cambio climático no se puede detener, no es algo que “vaya a ser, sino que ya es” y los seres humanos ya estamos sufriendo sus efectos deletéreos.
Ante esto, dice el especialista, lo único que puede hacerse es mitigar sus efectos y adaptarnos a vivir con ellos.
Ávalos Lozano señala que lo que actualmente se está viviendo es una crisis de carácter socio-ambiental que se expresa de muchas formas y el cambio climático es solo una de ellas; hay otras que tienen que ver con factores como el cambio de uso de la tierra y la sobreexplotación de la misma.
Todos esos fenómenos, dice el científico, tienen que ver algunos con cuestiones de carácter natural y otros con actividades antropógenas, pero todos en general están representando una amenaza para la civilización actual.
Lo medida que se debe tomar de manera inmediata, dice el entrevistado, es que, como nación se empiece a tener una aproximación hacia los problemas ambientales y eso permita mitigar los efectos de un problema que ya está dejando graves consecuencias.
Consecuencias en la salud…..
El doctor Ávalos señala que el problema de la crisis socio- ambiental es que se manifiesta de formas diferentes y afecta prácticamente todos los sectores y recursos, y en consecuencia a los elementos más relevantes de una civilización.
La salud del ser humano, se ve afectada de muchas formas, agrega, ya que ahora se están presentando enfermedades que se pensaba estaban erradicadas o que incluso, no eran propias de determinadas regiones y ya están llegando.
En el caso específico de San Luis Potosí, ejemplifica, el Dengue nunca había rebasado las fronteras de la sierra madre oriental, estando confinado a comunidades de la parte baja del estado y a la llanura costera de Veracruz y Tamaulipas; sin embargo, los cambios ambientales, le han permitido al vector brincar la sierra madre y encontrar las condiciones propicias para su desarrollo y proliferación.
En el caso particular del estado de Chihuahua, dice Ávalos Lozano, es muy posible y sin las condiciones ambientales negativas continúan como hasta ahora, que en el lapso del 2018 al 2020, el dengue esté aquí de manera endémica.
Por todo ello, dice el especialista, es importante, necesario y urgente, tomar medidas inmediatas tomando en cuenta, que todo lo que se haga hoy empezaría a surtir efectos quizá en 10 años.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

AGUA SI ORO NO - TINKARI.wmv

Cambio climático: proponen tasa a buques cargueros

Una tasa a los buques cargueros que recorren el mundo, los cuales emiten en su conjunto más gases de efecto invernadero que un país como Alemania, podría ayudar a los países más pobres a enfrentar el cambio climático, según organizaciones como Oxfam.
"Un solo barco puede llegar a emitir en un año más dióxido de carbono (CO2) que varios pequeños países insulares reunidos", afirma Oxfam. La organización dijo estar satisfecha de que se hable de instaurar un mecanismo de este tipo durante las actuales negociaciones sobre el clima de Durban (Sudáfrica).
Los países acordaron hace un año en Cancún la creación de un Fondo Verde para ayudar a los países en desarrollo a enfrentar el cambio climático, el cual debería estar efectivo en 2013 y alcanzar los 100.000 millones de dólares por año en 2020.
No obstante, falta encontrar recursos para financiar este mecanismo.
Las principales posibilidades barajadas desde hace años, sin que se logren avances concretos, son la tasa a las transacciones financieras o a las emisiones del transporte aéreo o marítimo.
"Por el momento, cobrar una tasa sobre las emisiones del sector marítimo parece ser la hipótesis más promisoria. Es en este sector que los negociadores de Durban cuentan con mayores posibilidades de progresar a corto plazo", afirma Tim Gore, de Oxfam.

La flota de 100.000 buques de la marina mercante que recorren los mares del mundo emite alrededor de 3% de los gases de efecto invernadero, que originan el recalentamiento del planeta, según datos de la Organización Marítima Internacional (OMI).
De compararse con las emisiones por países, las de la marina mercante se colocarían en el séptimo lugar mundial, delante de Alemania.
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) indicaron, en un documento elaborado en septiembre pasado, que una tasa de 25 dólares por tonelada de CO2 sobre los sectores marítimo y aéreo podría representar unos 250.000 millones de dólares en 2020 y posibilitaría una reducción de las emisiones de 5% a 10%.
En el sector marítimo, una tasa de este tipo encarecería el costo del transporte un 0,2% y permitiría recaudar 25.000 millones de dólares en 2020, según Oxfam.
Algunos de los partidarios de esta tasa estiman que parte de la recaudación debería transferirse a los países en desarrollo para compensar el impacto que tendría esta tasa sobre sus economías, al encarecer las importaciones.
Esto permitiría transferir unos 10.000 millones de dólares anuales al Fondo Verde para los países en desarrollo.
Para ello, se requeriría que la OMI aceptara participar en un sistema de este tipo. Varios países querrían impulsarlo durante la actual conferencia de Durban.
Así, Bolivia propuso identificar al transporte marítimo como posible fuente de recursos para el Fondo Verde, pero los importantes desacuerdos entre países probablemente impidan que se adopte esta proposición.
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martes, 6 de diciembre de 2011

ONU pide poner en práctica acuerdo de Cancún

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo que lo que está en juego aquí es el futuro del planeta, en el inicio de la COP17 en Durban
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) , Ban Ki-moon, pidió hoy aquí llevar a la práctica los acuerdos de la COP16 del año pasado en Cancún, para responder al reto global contra el cambio climático.
Al encabezar el inicio del segmento de Alto Nivel de la 17 Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP17) que se realiza en esta ciudad, Ban dijo que 'lo que está en juego aquí es el futuro, las posibilidades de vida de gente, las economías, y la supervivencia'.
En su mensaje ante jefes de Estado y de gobierno, unos 130 ministros y delegados de más de 190 países, expuso que el reto es hacer realidad lo aprobado el año pasado: el Fondo Verde de Financiamiento, el Mecanismo de Adaptación y el esquema de tecnología.
'Es necesario que aquí haya avances paulatinos que nos acerquen al futuro que esperamos, llevar a la práctica lo que se convino en Cancún', manifestó el secretario general tras recordar que es necesario comenzar a capitalizar al Fondo Verde.
Ban demandó 'ser realistas en cuanto a las expectativas de avance en Durban' debido a 'las razones de los tiempos actuales, económicas, políticas y de conflictos', pero a pesar de ello abordar el problema del cambio climático 'es el imperativo de estos tiempos'.
'La ciencia apunta a circunstancias insoslayables, la Organización Meteorológica Mundial dice que las emisiones están en un momento álgido, mientras el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático pide reducirlas a la mitad en 2025 para preservar la temperatura', indicó.
'La Agencia Internacional de la Energía dice que ya estamos en el punto de no retorno. Hay que salvar al mundo del abismo, y ustedes nos pueden salvar y el mundo espera que den muestra de liderazgo', expresó a los delegados de la conferencia.
Sostuvo que 'este es un mundo en que ha salido de control el clima, hay calamidades más frecuentes, cada vez más afectados por la brecha entre ricos y pobres', y ante eso la gente 'no puede aceptar una respuesta negativa en Durban; este es el momento para ser ambiciosos y demostrar que los escépticos se equivocan'.
Sobre el debate en torno a la continuidad del Protocolo de Kioto, refirió que en ausencia de compromisos vinculantes, es lo mejor que se tiene ahora para hacer frente al cambio climático, es la base para los nuevos mecanismos, y aporta un marco para los mercados y reglas.
'El tiempo apremia, el resto del mundo espera que decidamos, y se reconoce la amenaza que se cierne', añadió el diplomático, y destacó que se debe seguir el ejemplo de los países que cada vez desarrollan más proyectos bajos en emisiones de carbono, que ya suman los 400 mil millones de dólares.
Por su parte, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, demandó evitar que los intereses nacionales se impongan sobre los del acuerdo global que se pretende, por lo que se requiere 'reconstruir rápidamente la confianza mutua y garantizar que se quieren resolver los problemas'.
'Todos entendemos que Durban va a ser decisiva para el sistema multilateral basado en reglas que se ha venido acuñando en los últimos años', aseveró.
'No creo que ustedes quieran decepcionar al planeta. Todos estamos de acuerdo en que hay que hacer algo al respecto, el problema está en decidir qué hay que hacer y debemos superar este atolladero, el mundo tiene puesta la mirada en nosotros', puntualizó.
El mandatario anfitrión señaló que los países desarrollados tienen responsabilidad en cuanto a la reducción de emisiones y en aportar apoyo financiero, así como en la adaptación al fenómeno, lo que es 'parte de la responsabilidad común pero diferenciada'.
Asimismo, subrayó que los países en desarrollo deben recibir 'un espacio ambiental para que se desarrollen y con ello eliminen la pobreza que sigue haciendo estragos en su población'.
'Todas las partes tendrán que hacer más, y limitar el incremento medio de la temperatura a menos de dos grados centígrados que pide la comunidad científica', añadió. MÁS

¿Se pasea el cambio climático por América Latina?

El fenómeno de La Niña ha sido señalado como el responsable de las continuas inundaciones que afectan a países como Colombia.
Los científicos se están esforzando en determinar la incidencia del calentamiento global producido por el ser humano en sucesos meteorológicos como las fuertes lluvias que afectaron a Centroamérica y Colombia y que dejaron docenas de muertos.
En el pasado, los especialistas en climatología eran reacios a relacionar un suceso climatológico aislado con el calentamiento global. En cambio, han preferido afirmar que tales eventos son esperables dentro de los efectos de las altas temperaturas.
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Pero ahora un grupo de científicos de todo el mundo están estableciendo una red para utilizar computadoras que puedan determinar la probabilidad de un solo suceso climático extremo como una sequía o una inundación, siendo éstos más probables como consecuencia del calentamiento global.
"La mayoría de los eventos extremos que hemos estado viendo en América Central y del Sur están directamente relacionados con La Niña", explica a BBC Mundo en Durban Peter Stott, científico británico del Met Office Hadley Centre.
"Pero en el futuro deberíamos ser capaces de demostrar si existe un elemento originado por el hombre detrás de lo que podríamos esperar de La Niña", añade.
Los destrozos de La Niña
La Niña es parte de un círculo climático al que se culpa de las inundaciones que han roto todos los récords en Colombia. El presidente Santos ha descrito las precipitaciones como "la peor tragedia natural e la historia del país".
La Niña es también sindicada como responsable de las lluvias inusualmente fuertes que afectaron en octubre a El Salvador y Guatemala, donde perdieron la vida más de cien personas.
Herman Rosa, ministro de Medioambiente de El Salvador, describió las fortísimas precipitaciones como "la nueva normalidad", dado que ha sucedido tres años seguidos. Rosa es una de los políticos latinoamericanos que piensan que el cambio climático producido por el ser humano ya está sucediendo y presiona por un nuevo acuerdo global en Durban.
"Lo que podemos decir es que la temperatura global ha incrementado la humedad de la atmósfera en un 6% ó 7%", explica Stott. "No debe sorprendernos que estemos siendo testigos de casos de lluvias más abundantes", agrega.
Inundaciones después de altas temperaturas
Hasta ahora estos estudios de sucesos individuales han estado restringidos a Europa. Por ejemplo, Stott examinó la ola de calor que afectó el viejo continente en 2003, la cual tuvo como consecuencia varios miles de muertes. Él y sus colegas concluyeron que era muy probable que el calentamiento global producido por el ser humano hubiese incrementado a más del doble las probabilidades de temperaturas tan altas como las de ese año.
"La temperatura global ha incrementado la humedad de la atmósfera en un 6% ó 7%.No debe sorprendernos que estemos siendo testigos de casos de lluvias más abundantes"
Peter Stott, científico de Met Office Hadley Centre
El profesor Myles Allen de la Universidad de Oxford llevó a cabo un estudio similar sobre las inundaciones en el Reino Unido en 2000, y encontró que el calentamiento muy probablemente incrementó el riesgo de que tuvieran lugar las inundaciones. Pero se muestra crítico hacia el exvicepresidente estadounidense Al Gore y otros que, a su entender, sobredimensionan la relación entre el cambio climático y los sucesos estudiados. "El calentamiento global podría hacer que algunos eventos sean más probables, y otros menos", explica.
Los científicos dicen que necesitan más recursos para poder determinar en qué medida el calentamiento hace variar las probabilidades de un suceso meteorológico extremo aislado.
Dicen que esto podría ser muy útil para las compañías de seguros, gobiernos locales y nacionales, en la planificación de cara a los desastres, y también para países y comunidades que denuncian a compañías que generan mucha contaminación.
¿Desastres naturales?
Es más fácil asignar probabilidades a algunos sucesos climatológicos que a otros. Varios factores, por ejemplo, afectan la frecuencia e intensidad de los huracanes que azotan Centroamérica y Estados Unidos cada año. Es difícil decidir si el huracán Katrina de 2005 que causó estragos en Nueva York fue un desastre natural 'normal' o el resultado del calentamiento.
Pero el Dr. Stott dice que debería ser más fácil atribuir el elemento humano a sucesos relacionados con la temperatura como las olas de calor. Las inundaciones y sequías aisladas son más complicadas ya que se producen mayormente en función de patrones de lluvia, que son más difíciles de predecir con precisión.
Algunos críticos sostienen que los sistemas climáticos son demasiado complejos y los modelos climáticos no son lo suficientemente sofisticados para hacer esas tareas de 'atribución'.

Las sequías, como las que han afectado a Centroamérica y México, suelen ser posteriores a las fuertes lluvias.
Tiene confianza de que en los próximos años la gente que vive en los trópicos de América Latina podrían conocer con mayor certeza las posibilidades de que acontezca un suceso climático extremo.
"El público alrededor del mundo está muy interesado en estos eventos extremos", dice. "Y es muy importante para ellos saber cuáles son los riesgos y posibilidades de los acontecimientos".
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Cambio climático mata sustento de mujeres


Nalifu Yussif sostiene cestas bolga en la COP 17, que se realiza en Durban, Sudáfrica, del 29 de noviembre al 9 de diciembre.

DURBAN, Sudáfrica, 5 dic (IPS) - Talata Nsor, originaria de la norteña comunidad ghanesa de Bolgatanga, lleva buena parte de sus 54 años de vida tejiendo las cestas típicas de la zona. Pero en los últimos tiempos se le hace muy difícil conseguir la materia prima.
La actividad fue redituable para Nsor en el pasado, pues le permitió incluso pagar la escuela de sus hijos. Sin embargo, ahora cada vez se puedan producir menos cestas bolga, famosas en África occidental y vendidas en mercados de Europa y América, porque el material usado, conocido como hierba de elefante, se extingue, debido al cambio de las condiciones climáticas.

"Hace 10 años caminaba hasta cualquier pantano cercano, en el norte de Ghana, y cortaba la hierba sin costo alguno. En cambio, ahora tengo que ir muy lejos o, incluso, llegar hasta Kumasi, a unos 400 kilómetros, para comprarla", explicó.

La hierba de elefante solo crece en pantanos, que ahora la población de la zona los utiliza para cultivar y paliar la inseguridad alimentaria ante la falta de lluvias.

"La gente prefiere convertir los pantanos en granjas hortícolas frente al fracaso de la agricultura dependiente de la lluvia", indicó Nafisatu Yussif, oficial de programa de Abantu, organización que promueve políticas con perspectiva de género en África.

"Las precipitaciones ya no son confiables y la gente necesita cultivar en zonas donde la irrigación esté asegurada", apuntó.

Nafisatu Yussif es una de las muchas representantes de comunidades rurales de todo el mundo que lograron llegar hasta esta ciudad sudafricana para alzar su voz en la 17 Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, de dos semanas que terminará este viernes 9.

"Recibimos a diferentes mujeres de distintos ámbitos", señaló Samantha Hargreaves, de ActionAid Internacional, una de las organizadoras de la Asamblea de Mujeres Rurales, que se realiza en forma paralela a la COP 17, que comenzó el 29 de noviembre.

"Más de 500 mujeres en este foro comparten experiencias de diferentes países sobre cómo seguir adelante y mostrar las mejores prácticas. El resultado de la asamblea se presentará al Grupo Africano de Negociadores como posición común de las representantes de los países más pobres", indicó Hargreaves.

Según las participantes de la asamblea, las mujeres de países pobres afrontan dificultades similares.

"En mi país, las mujeres trabajan duro en la huerta, pero a la hora de cosechar, los hombres asumen la responsabilidad de recaudar el dinero. Me acabo de enterar de que lo mismo ocurre en África y otros países asiáticos", indicó María Estela Jocón González, quien representa a las campesinas de tres regiones de Guatemala propensas a inundaciones, fenómeno que se agravó en los últimos tiempos.

"Cuando hay inundaciones, los pozos se llenan de agua sucia. Según nuestra cultura, es responsabilidad de la mujer garantizar la suficiente cantidad de líquido para beber y otros usos domésticos", dijo a IPS.

González pide a la comunidad internacional, reunida en Durban, que asegure la implementación de sistemas para contener las crecientes inundaciones.

"Quiero escuchar que los países se comprometen a reducir las emisiones de gases contaminantes que causan el calentamiento global. Es bueno pensar en el desarrollo, pero no tiene sentido sin un ambiente sano", observó.

Mientras hay inundaciones en Guatemala, faltan lluvias en el sur de Senegal.

Faty Khody, de la comunidad rural senegalesa de Kaulak, dijo a IPS que las lluvias en esa zona disminuyeron de 900 milímetros, en 2001, a entre 300 y 400 milímetros, en la actualidad.

"Solíamos cultivar verduras que vendíamos en el mercado local. Pero ya no es posible, a menos que tengamos irrigación", indicó Khody, oficial de promociones de Interpench, una organización que reúne a más de 7.700 campesinas senegalesas.

"El patrón de lluvias cambió, las sequías son más pronunciadas y, cuando llueve, hay inundaciones, que causan sufrimiento en la población rural, en especial mujeres, niños y niñas, añadió."

Con apoyo de la organización no gubernamental Horizon 3000, Interpench lanzó un proyecto llamado "Una mujer, un árbol frutal", como forma de adaptación al cambio climático.

"Decimos un árbol porque es el primer paso. Se entrega el almácigo de forma gratuita para plantar el primero y se le da el nombre del que lo haga, como recordatorio. Pero la idea es motivar a las mujeres a participar, no solo en la plantación de un árbol, sino en que este sea frutal", explicó Khody.

"Esperamos que los debates en la COP 17 concluyan con ideas que apoyen iniciativas femeninas de adaptación al cambio climático", remarcó Hargreaves.

Pero para que esos proyectos tengan éxito, deben erigirse sobre los sistemas de conocimiento indígenas, insistió.

"El Grupo Africano de Negociadores no debe sucumbir ante la presión de los países ricos en la COP 17", remarcó.

"La mayoría de las negociaciones se realizan en salas de reuniones sin involucrar a la gente de a pie", coincidió Elizabeth Kakukuru, oficial de programa de la Unidad de Género de la Comunidad de Desarrollo de África Austral. http://www.sadc.int/

"Pero las recomendaciones elaboradas deben ser implementadas por campesinas. Llegó la hora de que las partes afectadas participen de forma directa en estas importantes negociaciones", indicó.

En lo que respecta a la transferencia de tecnología para adaptarse al cambio climático, Kakukuru observó que todos los proyectos deben ser apropiados y desarrollados en consulta con las comunidades indígenas.
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domingo, 4 de diciembre de 2011

Las perspectivas para Durban son muy modestas, con esperanza casi nula de alcanzar un acuerdo a gran escala.

Cuando resta una semana para que terminen las discusiones de la decimoséptima Conferencia de las Partes (COP17) de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) que se realiza en Durban, Sudáfrica, no hay muchas esperanzas de que los 194 países que participan acuerden la extensión del protocolo de Kioto, que procura la reducción de las temperaturas del planeta.

Imagen facilitada por Greenpeace de la manifestación en la miles de personas han desfilado frente a la sede de la XVII Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático de Durban, en Sudáfrica, para exigir a los líderes de las negociaciones acciones más decididas contra el cambio climático, ayer.
Las expectativas de la secretaria ejecutiva de la Convención, Christiana Figueres, están puestas en las reuniones de alto nivel que inician este martes 6 de diciembre.
Naciones Unidas ha informado que doce jefes de Estado o de Gobierno y unos 130 ministros han confirmado su participación.
Entre los mayores escollos para el éxito de la cumbre mundial que se inició el 28 de noviembre, están la negativa de Japón, Canadá y Rusia a un segundo periodo de Kioto -que expira a finales de 2012- , si Estados Unidos, China e India no se comprometen a su cumplimiento como países grandes emisores. De los países industrializados, solo los de la Unión Europea se han comprometido con su continuidad.

Alejo Etchart, economista miembro de la organización internacional Stakeholder Forum for a Sustainable Future, ha comentado en torno a Durban que las perspectivas no son halagu¨enas.
“Las preocupaciones globales están más centradas en la crisis económica de Occidente que en acuerdos sobre quién (y cómo) debe cubrir los enormes costes que conlleva detener las causas y combatir las consecuencias del cambio climático”, observa.
En su análisis reconoce que la reducción de emisiones o mitigación necesarias para mantener el incremento de temperatura por debajo de los 2ºC es cada vez más difícil.
Lo mismo ocurre con la financiación de las acciones necesarias para limitar los efectos negativos del cambio climático, lo que se conoce como adaptación.
Nuevos grandes emisores
Etchart plantea que un aspecto que obstaculiza el avance de las negociaciones es el hecho de que las nuevas potencias globales (Brasil, África del Sur, India y China - los países BASIC), no tengan obligaciones de reducir los gases de efecto invernadero (GEI) frente el Protocolo de Kioto, a pesar de que en 2008 incrementaron sus emisiones a un grado tal que superaron las de los países desarrollados.
A ese hecho contribuyó que algunos países ricos trasladaron sus emisiones a China a través del mercado de carbono.
“En este contexto, los países industrializados insisten en construir un nuevo acuerdo sobre emisiones de gases de efecto invernadero, más que en compensar por los errores del pasado.
Los países en desarrollo, por el contrario, quieren que el nuevo acuerdo sea igual que Kioto en cuanto a que no les comprometa a limitar sus emisiones de forma vinculante”, señala.
Respecto a la financiación de la adaptación y la mitigación, el segundo asunto crítico para el avance en Durban, refiere que los países desarrollados rechazan correr con la financiación de las acciones de mitigación y adaptación en los países en desarrollo en la proporción que les correspondería por sus emisiones históricas.
En la COP16 (Copenhague, 2011) se acordó un desembolso rápido de 30 mil millones de dólares hasta 2012, el que deberá incrementarse hasta los 100 mil millones anuales a partir de 2020). Etchart expone que parte de los aportes hasta la fecha no han sido recursos frescos, como se comprometieron entonces, sino reasignación de compromisos anteriores. A ello agrega los temores de que la crisis financiera en Occidente impida la continuidad de esas aportaciones.
Posición de Climacción
La entidad Climacción, con sede en el país, coincide en que la cumbre de Durban no luce esperanzadora en torno a alcanzar compromisos planetarios para la reducción de las emisiones de GEI.
“Una vez más el panorama no parece muy alentador. Son muchos los desafíos, ya que los países se enfrentan a situaciones que dificultan enormemente los procesos de negociación de acuerdos globales justos y equitativos y no permiten avanzar en la búsqueda de alternativas hacia la conservación de la vida sobre el planeta”, expone.
Entre esos obstáculos cita que grandes emisores, como China y Estados Unidos, obstaculizan la lucha contra el cambio climático: “Ambos países están tratando de renegociar la postergación de la finalización del Protocolo de Kioto, el único tratado legalmente vinculante que fija obligaciones a los países desarrollados para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero”.
Destaca, además, que Canadá, un país con altos índices de reducción de emisiones, se opone a la firma de un segundo periodo del Protocolo de Kioto si no obliga también “a los principales países contaminantes que no están incluidos en el tratado, como Estados Unidos y China”.
Papel de países en desarrollo
Climaccion califica como preponderante el rol que deben desempeñar los países en desarrollo, como República Dominicana, en los esquemas de financiamiento, reclamando que los recursos para la lucha contra el cambio climático, que desde la COP16 reciben el nombre de Fondo Verde, sean independientes de la cooperación para el desarrollo y la pobreza.
Subraya que se pretende que los países desarrollados destinen nuevos recursos para apoyar a los países en desarrollo en sus intentos por incrementar sus capacidades de adaptación, conocimiento y tecnología para enfrentar el calentamiento acelerado del planeta.
ASPECTOS QUE PERMITIRÍAN AVANCES
Alejo Etchart, de Stakeholder Forum for a Sustainable Future, cita que otro obstáculo a los avances de Durban es la negativa de China y de Estados Unidos a una verificación internacional de sus reducciones de GEI, por considerarla una cesión de soberanía.
Ante la escasa posibilidad de una prolongación de Kioto, refiere que para avanzar en las metas de reducciones para el año 2020, las expectativas están puestas en la reducción de emisiones producidas por la degradación y deforestación (REDD+), que consiste en fomentar y preservar bosques que incrementen el secuestro de carbono; en el control de emisiones en la agricultura, en el seguimiento, elaboración de informes y verificación (MRV), y en la cooperación para transferencia de tecnología.
“En suma, las perspectivas para Durban son muy modestas, con esperanza casi nula de alcanzar un acuerdo a gran escala.
Todo apunta a que en vez de un tratado que obligue por igual a todas las partes, se volverán a presentar compromisos voluntarios con verificaciones nacionales”, plantea.
Y concluye que “el mayor progreso que se puede esperar de Durban es que las negociaciones medioambientales multilaterales recuperen credibilidad para lograr un acuerdo efectivo de reducción, mitigación y financiación, teniendo en cuenta no sólo la ‘deuda climática’, sino también los estatus nacionales actuales, de forma que el propio régimen de mitigación genere recursos para la adaptación en los países más desfavorecidos”.
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