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jueves, 22 de marzo de 2012

De la “Primavera silenciosa” al clamor por RIO+20 (Boletín Nº 77)


Celebramos este año el 50 aniversario de la publicación en 1962 del libro de Rachel Carson “Primavera silenciosa”. Es, al mismo tiempo, una conmemoración dolorosa y estimulante. Dolorosa porque nos recuerda el drama que supuso el uso del DDT, el envenenamiento que provocaba en los ecosistemas (el título hace referencia a la desaparición de los pájaros) y sus consecuencias sobre los campesinos que lo utilizaban. El libro daba abundantes y contrastadas pruebas de los efectos nocivos del DDT... lo que no impidió que fuera violentamente criticada y sufriera un acoso muy duro por parte de la industria química, los políticos e incluso numerosos científicos, que negaron valor a sus pruebas y le acusaron de estar contra un progreso que permitía dar de comer a una población creciente y salvar así muchas vidas humanas. Sin embargo, apenas 10 años más tarde se reconoció que el DDT era realmente un peligroso veneno y se prohibió su utilización en el mundo rico, aunque, desgraciadamente, se siguió utilizando en los países en desarrollo.
Pero es también una conmemoración estimulante porque la batalla contra el DDT fue dada por científicos como Rachel Carson en confluencia con grupos ciudadanos que fueron sensibles a sus llamadas de atención y argumentos. De hecho Rachel Carson es hoy recordada como “madre del movimiento ecologista”, por la enorme influencia que tuvo su libro en el surgimiento de grupos activistas que reivindicaban la necesidad de la protección del medio ambiente, así como en los orígenes del denominado movimiento CTS. Sin la acción de estos grupos de ciudadanos y ciudadanas con capacidad para comprender los argumentos de Carson, la prohibición se hubiera producido mucho más tarde, con efectos aún más devastadores. La batalla contra DDT es un ejemplo del papel decisivo que un activismo ciudadano fundamentado (basado en el conocimiento) puede jugar en la toma de decisiones para dar solución a los problemas socioambientales.
Esta ambivalencia está presente en la mayoría de las efemérides relacionadas con el medio ambiente: hacen referencia a graves problemas, pero nos señalan también las posibilidades de solución. Pensemos, por señalar un ejemplo mucho más próximo, que ahora hace un año tuvo lugar el gravísimo “accidente” de Fukushima, cuyas consecuencias se siguen pagando en Japón de manera directa, pero con repercusiones para todo el planeta. Pero tan importante como recordar estos hecho dolorosos es tener presente lo que se ha hecho y qué más se puede hacer frente a los problemas que conllevan las centrales nucleares. Ahora en 2012 recordamos que hace un año tuvo lugar el desastre de Fukushima, pero también que ese mismo año el pueblo italiano rechazó en referéndum la construcción de centrales nucleares, mientras que en Alemania, Suiza y Bélgica se decidió el cierre de las suyas apostando por el desarrollo de energías limpias y renovables. Y en 2012 celebramos, sobre todo, la declaración por Naciones Unidas del Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos, reivindicando la urgencia de una transición desde la energía fósil y nuclear a la energía limpia y renovable, que numerosos estudios han mostrado necesaria y posible.
Pero en 2012 conmemoramos muy en particular la celebración hace 20 años en Rio de Janeiro de la primera Cumbre de la Tierra. Para algunos ello constituye el recuerdo de unas esperanzas frustradas: la lucha contra la contaminación, contra el cambio climático, contra la pobreza, etc., que allí se programó para el logro de un futuro sostenible ha dado escasos resultados. Tienen razón. Pero ello no puede ser motivo de desánimo y pasividad, sino de esfuerzos acrecentados para lograr que las medidas necesarias y posibles sean adoptadas. Esos son los objetivos de RIO+20, la Cumbre de la Tierra que tendrá lugar, también en Rio de Janeiro, del 20 al 22 de junio. Como ha señalado Álvaro Marchesi, Secretario General de la OEI, “La propuesta de las Naciones Unidas es ambiciosa pues incluye temas tan importantes como el fortalecimiento de los compromisos políticos en favor del desarrollo sustentable; el balance de los avances y las dificultades vinculados a su implementación; y las respuestas a los nuevos desafíos emergentes de la sociedad. Además, plantea una cuestión clave que constituye uno de los ejes centrales de la cumbre: cómo lograr una economía ecológica que garantice la sustentabilidad y la erradicación de la pobreza”. Una economía verde que desplace la economía marrón, depredadora e insostenible, y dé respuesta a la grave crisis económica, ambiental y social en que nos encontramos, mediante un Green New Deal.
Esta no debe ser, pues, una primavera silenciosa: necesitamos un clamor de apoyo a RIO+20. Como educadores tenemos la responsabilidad y el privilegio de contribuir a crear el necesario clima social que obligue a los responsables políticos a alcanzar acuerdos vinculantes para el logro de un futuro sostenible. El futuro que queremos.
Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 77, 21 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las empresas de 'Acción CO2' implican a más de 1.000 proveedores en la lucha contra el cambio climático

Las 17 empresas participantes en el programa de reducción voluntaria de emisiones 'Acción CO2', de Fundación Entorno-BCSD España, han comenzado a trabajar con sus proveedores en materia de lucha contra el cambio climático, en un número total que supera las 1.000 pymes.

Estas empresas implicadas, que buscan soluciones conjuntas para luchar contra el cambio climático y beneficiarse a su vez de las ventajas de la eficiencia energética, son: Bancaja Hábitat, Campofrío, Cemex, Gamesa, Indra, FYM-Italcementi Group, Elcogas, Ence, Endesa, Holcim, Melia Hotels International, Metro de Madrid, OHL, Red Eléctrica de España, Orange, Solvay y Sone Sierra.

Los responsables de la iniciativa han recordado que la cultura de la eficiencia energética en las pequeñas y medianas empresas españolas es todavía "muy escasa". La mayoría de ellas aún no son conscientes de los beneficios que pueden obtenerse del control energético de sus instalaciones, ni del peso que la cadena de suministro puede llegar a suponer en la huella de carbono de un producto u organización.

La iniciativa 'Acción CO2' continúa, además, movilizando a la ciudadanía y cuenta ya con más de 3.500 hogares comprometidos con la implantación de alguna de las diez medidas que propone la calculadora del programa. La suma de todos estos esfuerzo, por parte de empresas, proveedores y ciudadanos, arroja una cifra de reducción conjunta cercana a las 50.000 toneladas de CO2 en estos cuatro años.

El director de Innovación y Sostenibilidad del Grupo OHL, Manuel Villén, ha señalado que "para gestionar adecuadamente la cadena de suministro es clave incorporar criterios asociados a la calidad, el medio ambiente y la prevención de riesgos laborales junto a aspectos económicos, logísticos y administrativos".

En esta línea, la directora de Sostenibilidad de la compañía de gestión de centros comerciales Sonae Sierra, Elsa Monteiro, considera que fomentar el esfuerzo y la mejora de las políticas de RSC "es una de las mejores maneras para que los proveedores se involucren y dediquen esfuerzos y recursos a desarrollar políticas similares a las de la compañía en lo que se refiere a responsabilidad corporativa".


Por su parte, el mánager de Responsabilidad Social Corporativa de Orange España, Jesús Guijarro, ha afirmado que para conseguir un verdadero compromiso con la sociedad y la sostenibilidad, "las empresas deben hacer mucho por el cuidado del entorno, no sólo apoyando con soluciones a los clientes en sus propias conductas responsables, sino también reduciendo su propia huella ambiental".
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lunes, 19 de marzo de 2012

Asia desafía a Occidente en reputación universitaria

• Todos los grandes centros de educación superior asiáticos mejoran sus resultados.

• China, en particular, apuesta fuerte por liderar las clasificaciones internacionales.

• España no tiene ningún centro entre las cien mejores universidades del mundo.

Las universidades de Estados Unidos y Reino Unido siguen siendo las mejores del mundo, sin embargo, los países asiáticos, como también demuestran en otros campos de desarrollo, están ganando terreno rápidamente, según revela un importante estudio basado en una encuesta mundial sobre los centros de educación superior con mejor reputación en el mundo.
Los centros de EE.UU, Reino Unido Japón y Canadá están entre los veinte mejores del planetaLos resultados, recogidos por la revista Times Higher Education, Top Universities by Reputation 2012 valoran universidades de todo el mundo a partir de calificaciones aportadas por 17.554 académicos líderes procedentes de 149 países, en función a los métodos de enseñanza e investigación utilizados en dichos centros.
La estadounidense Harvard se mantiene a la cabeza junto a la Universidad de Cambridge, en el tercer puesto, y a la Universidad de Oxford en el sexto lugar, igual que en la edición anterior.
Por su parte, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Boston ocupa el segundo lugar, mientras que Stanford y la Universidad de California, en Berkeley, están en cuarta y quinta posición.
Ninguna peruana entre las cien mejores
Los resultados arrojan que un total de 44 universidades de Estados Unidos se encuentran entre las cien mejores primeras del mundo (una menos que el año pasado), mientras que el Reino Unido tiene 10, dos menos. Japón y los Países Bajos, por su parte, tienen cinco cada uno.
Sin embargo, únicamente cuatro países punteros están representados dentro de las 20 mejores universidades del mundo por su reputación: EE.UU, Reino Unido Japón y Canadá. España no tiene ningún centro en esta clasificación.
Fuerte expansión asiática
La clasificación muestra como mientras algunas de las principales universidades del Reino Unido han caído varias posiciones desde el año pasado, las universidades de China han mejorado su rendimiento, ya que la potencia asiática está expandiendo su sistema de educación superior más rápido que la mayoría de los otros países del mundo.
Los resultados evidencian el comienzo de un cambio de poder desde el oeste hacia el esteTodas las universidades más importantes de Asia, en particular las chinas, han escalado posiciones en el ranking con respecto al año anterior.
La Universidad de Tsinghua en la capital subió del 35 al 30; la Universidad de Pekín ha pasado del 43 al 38, y la Universidad de Hong Kong está ahora en el puesto número 39, tres puestos más arriba respecto al año pasado.
Por su parte, la Universidad Nacional de Singapur ha escalado del 27 al 23, y la Universidad de Tokio en Japón ha mantenido su lugar como el mejor octavo en el mundo.
Según explicó a The Guardian el editor de la clasificación de la revista Times de Educación Superior, Phil Baty,"en términos de prestigio entre los académicos de todo el mundo, los resultados evidencian el comienzo de un cambio de poder desde el oeste hacia el este".
China lanza becas para españoles
Prueba de que el país comunista está apostando fuerte por la educación y la internacionalización de sus estudiantes es el programa de 19 becas lanzado por la Embajada China en España, a través del Gobierno chino, esta semana destinado a estudiantes y titulados universitarios españoles, así como para maestría, doctorado e investigación superior.
Se trata de becas destinadas a los jóvenes que quieran continuar su formación en el país asiático y que ya pueden solicitarse hasta el 15 de abril a través de la Embajada China en España, según informa en su página web la UNED (Universidad de Educación a Distancia) que publica el enlace a la convocatoria de becas. Los seleccionados se darán a conocer en julio.
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El cambio climático desafía al Desarrollo

Al viejo estilo. A pesar de los cuestionamientos, una usina a carbón en Kansas, Estados Unidos, emite sus desechos al ambiente.

El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías, tormentas e inundaciones, es cada vez más preocupante. El promedio anual de desastres se duplicó en 25 años, al pasar de 132 casos entre 1980 y 1985 a 357 entre 2005 y 2009.
Se prevé que un aumento de 50 centímetros en el nivel de mar durante los próximos 40 años podría inundar las zonas costeras de 31 naciones de América latina y el Caribe.
Estas cifras no son una mera anécdota. De cómo enfrentemos esta realidad dependerá la suerte de buena parte de los siete mil millones de habitantes del planeta. En otras palabras, el deterioro del medio ambiente pone en duda las proyecciones de progreso y desarrollo.
Para cuantificar los niveles de bienestar, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) elabora el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide indicadores nacionales de salud, educación e ingresos.
Entre 1972 y 2010, esos indicadores mejoraron un 40 por ciento, es decir millones de personas se alfabetizaron, viven más años y aumentaron sus ingresos.
De continuar la tendencia, la brecha que separa los niveles de desarrollo humano de los habitantes de los países desarrollados y los países en vía de desarrollo se reducirá. Tanto es así que se estima una mejora del índice global de desarrollo humano en el orden del 19 por ciento.
Está claro que la situación no será la misma si se consigue enfrentar los riesgos del cambio climático que si, por el contrario, el deterioro se profundiza.
En el primer caso, que el último informe del Pnud denomina “escenario base”, se verificarían mejoras que beneficiarían a millones de personas.
Por el contrario, se calcula que para el año 2050, el IDH podría haber bajado un ocho por ciento (12 por ciento en Asia meridional y África subsahariana), en un escenario de “desafío medioambiental” que mantenga o aumente los efectos adversos del calentamiento global sobre la producción agrícola, el acceso a agua potable y saneamiento y la contaminación.
“En un marco hipotético de ‘desastre ambiental’ más adverso, que prevé deforestación generalizada y degradación del suelo, drástica reducción de la biodiversidad y aumento fuerte y sostenido de fenómenos climáticos extremos, el IDH mundial podría ubicarse alrededor de 15 por ciento debajo del nivel de referencia proyectado”, consigna el documento.
Alta temperatura. El aumento de la temperatura del planeta es acaso el principal desafío asociado al cambio climático.
El Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), organismo asesor que nuclea a científicos de varios países, proyectó un incremento de 2,4° a 4,6° centígrados hacia 2100, si todo sigue igual.
Las consecuencias de un aumento de la temperatura de ese orden serían severas, sostienen los expertos. “Los climatólogos creen que el umbral climático que acarrearía la licuación de la capa de hielo de Groenlandia se sitúa entre 1° y 3°, que de concretarse haría subir la superficie de los océanos siete metros, modificando drásticamente la geografía de la Tierra”, plantea Clive Hamilton, autor de Réquiem para un especie.
Para no traspasar ese punto crítico, será necesaria una marcada reducción de los gases de efecto invernadero (GEI), causantes del calentamiento global.
El principal contaminante es el dióxido de carbono, producido por la combustión de energías fósiles (petróleo, gas y carbón vegetal), seguido por el metano y el óxido nitroso, generados en actividades relacionadas con la producción de alimentos.
Parte de estos gases son absorbidos por la tierra y los océanos, y el resto queda en la atmósfera durante siglos, reteniendo el calor del planeta e incrementando la temperatura promedio.
Actualmente, las temperaturas mundiales son superiores en un promedio de 0,75° centígrado respecto de principios del siglo 20. Pero lo más preocupante es que el ritmo de calentamiento del planeta se ha acelerado por las emisiones de dióxido de carbono, que se elevaron globalmente un 112 por ciento desde 1970.
Como resume Hamilton, los factores que determinan incremento de los GEI son la tasa de crecimiento o ingreso per cápita, el aumento de la población y la tecnología para generar energía.
Demasiada riqueza. La relación entre crecimiento económico y aumento de emisiones de GEI es directa. De ahí que el Pnud sostenga la urgencia de cambios drásticos en los patrones económicos. “Los esquemas de producción y consumo, especialmente en los países ricos, parecen ser insostenibles. Se precisa un cambio hacia modelos de desarrollo más sostenibles”, advierte.
La huella ecológica (superficie terrestre y marítima productiva que un país necesita para generar los recursos que consume y para absorber los desechos que genera) muestra que el mundo está superando su capacidad de generar recursos y absorber desechos.
“Si todos los habitantes del mundo –continúa el Pnud– tuvieran el mismo patrón de consumo que quienes viven en los países con IDH muy alto, y el nivel tecnológico actual, necesitaríamos más de tres planetas Tierra para soportar la presión que se ejerce sobre el medio ambiente”.
Los países con IDH muy alto, donde habita la sexta parte de la población mundial, emitieron casi dos terceras partes (64 por ciento) del dióxido de carbono entre 1850 y 2005, de acuerdo con el informe del Pnud. Desde 1859, sólo Estados Unidos ha producido alrededor de 30 por ciento del total de las emisiones acumuladas.
Precisamente la falta de voluntad de los países ricos para reducir los GEI ha sido la principal traba a la instrumentación de medidas para mitigar el cambio climático. Una acción eficaz en ese sentido implicaría reconvertir las economías avanzadas, fuertemente sustentadas en la expansión del consumo y el uso intensivo de energías fósiles, costo que por ahora nadie parece dispuesto a afrontar.
Puesto que el cambio de las fuentes energéticas tradicionales a energías limpias podría demorar años, incluso décadas, algunos científicos sostienen que sólo una drástica reestructuración de las actividades industriales de las economías avanzadas permitiría reducir las emisiones de C02 a niveles seguros y en un lapso más breve.
Emergentes y contaminantes. Pero ese no es el único escollo. En la última década, el explosivo ascenso de las economías emergentes, con China a la cabeza, seguida de países como la India, Brasil y Sudáfrica, aparejó cambios en el mapa de las emisiones de GEI.
Mientras que la tasa de emanaciones crece a razón del 11 al 12 por ciento anual, en los países ricos ha caído por debajo del uno por ciento. De mantenerse esta tendencia, en el próximo siglo más del 90 por ciento de las emanaciones tendrán lugar en los países en desarrollo.
Sin embargo, la desigual contribución de las naciones ricas y aquellas en vías de desarrollo al calentamiento global, así como las diferencias en cuanto a desarrollo humano entre ambos bloques, fundamenta la postura de quienes sostienen que el mayor costo por la adopción de medidas para mitigar el cambio climático debería recaer en las economías avanzadas (en definitiva, responsables del 70 por ciento de las emisiones acumuladas de GEI).
De cualquier modo, una acción eficaz requerirá el compromiso de las principales economías emergentes.
La investigación remarca que los factores ambientales adversos, como las sequías, aumentarán los precios mundiales de los alimentos en 30 por ciento a 50 por ciento en las próximas décadas e intensificarán la volatilidad de los costos.
Aunque la producción agrícola se duplicó en los últimos 50 años, la superficie de tierra cultivada sólo aumentó 10 por ciento.
Paralelamente, la degradación del suelo y los recursos hídricos está empeorando: casi 40 por ciento de las tierras cultivables sufre erosión, pérdida de fertilidad y pastoreo excesivo. En los países ricos ese porcentaje supera más de la mitad de la superficie agrícola; América latina y el Caribe tienen, en cambio, la menor proporción de tierra degradada, pero la explotación excesiva que se experimenta actualmente puede convertir tierras fértiles en desiertos, alerta el Pnud.
El difícil equilibrio entre la producción de alimentos y los recursos naturales se manifiesta también en el alto consumo de agua que demandan las actividades agrícolas: consumen entre 7 a 8,5 litros de cada 10 de las reservas hídricas. Cerca del 20 por ciento de la producción mundial de cereales utiliza este recurso de manera insostenible. Y las proyecciones apuntan a una duplicación en el uso del agua para producir alimentos antes del año 2050.
Actualmente, la cantidad sacada de los acuíferos es superior al volumen natural de restitución. El informe consigna que “la destrucción de los humedales y las cuencas hidrográficas para dar lugar a explotaciones agrícolas e industriales” está alcanzando un punto crítico.
Peligro de eclipse. El informe pondera la reducción de la desigualdad evidenciada en América latina y el Caribe, pero advierte que la deforestación y otras amenazas ambientales podrían “eclipsar los logros regionales y obstruir los avances”.
La deforestación ha disminuido su avance en América latina y el Caribe, y si bien algunos países de la región siguen explotando sus reservas forestales a un ritmo insostenible –con pérdidas que llegan a casi un millón de kilómetros cuadrados de bosques entre 1990 y 2010– también hay resultados muy positivos, como las medidas destinadas a combatir la deforestación en el Amazonas, que consiguieron reducir la tala en un 70 por ciento en 2009.
Se estima que con el cambio climático, en la región disminuirá la población de peces, se reducirán las precipitaciones y aumentarán las temperaturas.
“A largo plazo, la deforestación y la sobreexplotación de la tierra y los cursos de agua pueden amenazar la disponibilidad de agua dulce y los recursos renovables esenciales, como la pesca”, advierten los autores del documento del Pnud.
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viernes, 16 de marzo de 2012

Descubren el cambio de los "hábitos alimenticios" de las galaxias adolescentes


Astrónomos lograron detectar el crecimiento de las galaxias en su adolescencia, es decir, entre los tres mil y los cinco mil millones de años después del Big Bang.

Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto que durante su adolescencia las galaxias cambiaron sus "hábitos alimenticios" y se volvieron caníbales, según informa hoy el Observatorio Austral Europeo (ESO).
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Imagen eso1212d Una visión de amplio campo del cielo alrededor de un área estudiada por el sondeo MASSIV

Las más de cien horas de observaciones, realizadas con el telescopio de largo alcance (VLT, por sus siglas en inglés) del ESO, ubicado en el Cerro Paranal al norte de nuestro país, resultaron claves para comprender el crecimiento de las galaxias en su adolescencia, es decir, entre los tres mil y los cinco mil millones de años después del Big Bang.
Así, al inicio de esta fase el aperitivo preferido de las galaxias eran los flujos de gas tenue, pero después su crecimiento se debió al canibalismo, ya que se alimentaban de otras galaxias más pequeñas.
"Vemos cómo se enfrentan dos tipos de galaxias en crecimiento: unas con eventos violentos de fusión en los que las galaxias más grandes devoran a las más pequeñas, otras que se alimentan de un suave flujo continuo de gas que cae sobre ellas", explicó el astrónomo y líder del equipo, Thierry Contini.
Según el científico del Instituto de Investigación en Astrofísica y Ciencias Planetarias de Toulouse, "ambas situaciones pueden llevar a la creación de numerosas estrellas nuevas".
"Para comprender cómo crecieron y evolucionaron las galaxias necesitamos mirarlas con la mayor precisión posible", señaló Contini, quien agregó que para las observaciones se utilizó un espectrógrafo de campo integral en el infrarrojo cercano, que "juega el mismo papel que un microscopio para un biólogo".
Con ayuda de esta potente herramienta, el equipo recogió el mayor número de observaciones detalladas jamás obtenidas de galaxias distantes y ricas en gas en ese estadio temprano de su desarrollo.
"Para mí, la mayor sorpresa fue el descubrimiento de muchas galaxias cuyo gas no estaba en rotación. Este tipo de galaxias no se observan en el universo cercano. Ninguna de las teorías actuales predice estos objetos," señaló Benoît Epinat, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella.
Contini, por su parte, destacó que el equipo no se esperaba "que hubiera tantas galaxias jóvenes del sondeo que tuvieran elementos pesados concentrados en sus partes externas", que es "exactamente lo contrario de lo que se observa en las galaxias actuales".

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Kiribati, el país que podría desaparecer por el cambio climático

Kiribati, ubicado al noreste de Australia, ha empezado a padecer los efectos del calentamiento global y poco a poco la isla se ha hundido.  Poco a poco se hunde

Mucho se ha hablado de los efectos del calentamiento global, sin embargo ya hay un país que está siendo testigo de ello y se trata de Kiribati.

Esta pequeña nación enclavada en el Océano Pacífico, al noreste de Australia, es conocida por ser la primera de todo el mundo en recibir el Año Nuevo.
Compuesta por 33 atolones y una isla volcánica, Kiribati cuenta con cerca de 100 mil habitantes que viven con altos niveles de pobreza y ahora, el riesgo de tener que abandonar su país debido a los efectos del cambio climático.
Esto, porque el mar está tragando poco a poco la tierra firme que compone a la isla, por lo que algunos de los habitantes han tenido que mudarse a las partes más altas del país y de hecho, cerca de 100 mil ciudadanos ya viven como refugiados climáticos.
Sin embargo, el gobierno de Kiribati, presidido por Anote Tong, ya comenzó a tomar algunas medidas al respecto, siendo la más notable la compra de cerca de 20 kilómetros cuadrados de tierra al país vecino Fiji, iniciativa que podría tener un costo cercano a los $10 millones.
A pesar de ser un gasto bastante para una economía endeble como la de Kiribati, es quizá la opción más viable, ya que la otra medida era construir una especie de estructura que pudiera albergar a la población, algo que podría resultar mucho más costoso.
De lograrse la compra de territorio de Fiji, el presidente de Kiribati ha declarado que también sería necesario crear un plan para generar empleos para que los ciudadanos migrantes no sean vistos como refugiados.
Además de los políticos, los mismos habitantes de Kiribati han comenzado a tomar acciones y un ejemplo es la activista Claire Anterea que ha participado en foros de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y donde da a conocer los efectos de esta problemática y cómo pueden apreciarse en su país.


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