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viernes, 15 de junio de 2012

Estudian adaptación de las plantas ante el cambio climático

Oaxaca, México.- A fin de entender la vulnerabilidad y capacidad de adaptación de las plantas ante el cambio climático y aportar información encaminada a la toma de decisiones en conservación y manejo de la agricultura, Erick de la Barrera, titular del Laboratorio de Fisiología Ecológica y Agroecología del Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la UNAM, campus Morelia, llevará a cabo un proyecto de estudio en la Universidad de Harvard.
A partir de septiembre, realizará una estancia sabática como profesor visitante en el Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos de la institución estadounidense; ahí, a lo largo de un año desarrollará un análisis climatológico para México, con énfasis en las temperaturas extremas, que en realidad son las que acotan la distribución de las especies, porque limitan su supervivencia.
Lo anterior será posible con la beca Antonio Madero, que le otorgó la Fundación México en Harvard, y cuyo programa de financiamiento se dirige a académicos mexicanos que trabajan temas prioritarios para el país, como el desarrollo económico, político, la educación y el medio ambiente.
De la Barrera explicó que el Centro Rockefeller anualmente invita a profesores distinguidos de América Latina a través de una competencia, que considera sus méritos académicos y propuestas de indagación.
Bajo los actuales escenarios de cambio climático en México, se han realizado esfuerzos para entender cómo pueden afectar a las especies biológicas a diversas escalas. Existen estudios experimentales sobre la respuesta de algunas ante la modificación del clima, así como diversos modelos al respecto, pero éstos se han enfocado en las temperaturas promedio que, efectivamente, determinan el desempeño de las plantas, aunque no necesariamente su supervivencia, explicó.
El proyecto que desarrollará De la Barrera responde a una necesidad de investigación del Laboratorio de Fisiología Ecológica y Agroecología, donde se estudian las respuestas de plantas como el maíz, algunas orquídeas, cactáceas y leguminosas ante esos escenarios.
“No sabemos cómo serán las temperaturas extremas en los próximos años, por lo que me interesa generar información que permita identificar tendencias, si las hubiera”, señaló.
Para su objetivo, el universitario se apoyará en la información de estaciones climatológicas del Servicio Meteorológico Nacional, y bases de datos del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. Con ellos, elaborará un sistema de información geográfica para identificar los posibles patrones de temperaturas extremas de las diversas regiones del país.
Esta información aportará insumos para futuros estudios sobre la capacidad de adaptación de especies vegetales, en particular, para determinar cuáles cultivos se podrían desarrollar, anticipándose a un futuro más caliente y seco.
La Fundación
La Fundación México en Harvard A.C. fue establecida en 1989, por un grupo de exalumnos de la universidad estadounidense, con la misión de asegurar que los estudiantes mexicanos admitidos en programas de maestría, doctorado o posdoctorado cuenten con los recursos financieros para continuar su educación.
En los últimos 22 años ha otorgado 818 apoyos a estudiantes mexicanos de grado superior, y 27 becas a investigadores. En ese mismo periodo, el número de alumnos connacionales admitidos anualmente se ha triplicado; con ello, nuestro país tiene una de las comunidades más importantes de América Latina en la Universidad.
En particular, la beca Antonio Madero se otorga desde 1999 y ésta es la quinta ocasión en que se concede a un académico de la UNAM.
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jueves, 14 de junio de 2012

Tres propuestas políticamente posibles para Rio+20

Una carta a los Reyes Magos desde Barcelona, al Oriente de Rio de Janeiro

Comienzan en Brasil las sesiones preparatorias de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible. A día de hoy, la comunidad internacional aparece dividida, si bien la posición previa común de los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países ‘ricos’ a favor del ‘crecimiento’ y de la imposición de la ‘economía verde’ de corte incremental al resto del mundo augura un resultado final muy decantado hacia las posiciones liberales, como ya ocurriera hace 20 años. El problema es que los acuerdos alcanzados hace dos décadas, basados en estos principios, no han servido absolutamente para nada más que para marear la perdiz y distraer al personal, para irritación creciente de la comunidad que es capaz de hacerse una idea cabal del problema existencial al que se enfrentan la mayoría, o todas, las civilizaciones del planeta.
La conferencia de 1992 giró alrededor del problema climático y la biodiversidad. Desde entonces, la concentración atmosférica de CO2 ha pasado de 360 ppm a casi 400 ppm. Veinte años después, nadie ha decidido todavía qué significa exactamente la interferencia antrópica peligrosa en el sistema climático.
El número de especies se está reduciendo a un ritmo acelerado, y lo único que parece preocupar ahora a los negociadores, que se sienten legitimados por un reciente giro de las revistas científicas homologadas, es ponerle precio a la biodiversidad, saber cuánto vale en términos económicos. Estudian cuál es el mínimo de especies en el planeta que permite la vida humana para intentar no rebasarlo. Por encima de este valor, el resto de la vida sobre la Tierra parece no importar en absoluto a los representantes de la comunidad internacional dominante, atribuyéndole así la condición de prescindible.
Así, la reciente “Declaración de Gabón” ha llevado a un importante número de países africanos a aceptar la métrica económica no ya de sus recursos naturales, sino de la naturaleza en su conjunto. El antropocentrismo radical ha triunfado, arrastrado por una hegemonía cultural secuestrada y reducida por la lógica económica liberal. Su capacidad de expansión y auto-reproducción ha quedado bien demostrada, e impone su unidad de medida como patrón universal de comparación entre personas, entre países, y entre visiones alternativas del mundo.
Finalmente, no hay ni siquiera acuerdo sobre el significado preciso del concepto de desarrollo sostenible, y en todo caso se está imponiendo la idea de la sostenibilidad débil, que considera a la naturaleza sustituible por capital.
Pero como Rio+20, con todas sus insuficiencias, es lo mejor que por ahora tenemos en el terreno internacional, entiendo que es un foro que no se puede desaprovechar. En este sentido, he elaborado distintas propuestas, políticamente atrevidas pero no imposibles, agrupadas en tres categorías genéricas. Continuar leyendo »
12/06/2012 por Ferran P. Vilar
Fuete

El negacionismo económico, a propósito del pesimismo de The Economist en cambio climático

Bajo el título “Slash emissions, fly by zeppelin” (reduce las emisiones, viaja en zepelín), la prestigiosa revista británica The Economist nos recuerda, en un artículo publicado anteayer en uno de sus blogs, su pesimismo con respecto a la posibilidad de evitar el cambio climático catastrófico (1). Esta posición oficial fue ya establecida el pasado diciembre en ocasión de la conferencia de Durban: el órgano neoliberal por excelencia cree que es imposible alcanzar el objetivo de los + 2ºC (2). [Para saber cómo sería un mundo con sólo dos grados más (uno más que ahora), vea aquí.]
Tras el consabido negacionismo climático inicial de este tipo de publicaciones, reflejo del negacionismo hacia si mismo inherente a las ‘ciencias’ económicas, el Economist basculó, a principios de la pasada década, hacia las posiciones del negacionismo light del danés Bjorn Lomborg, el ecologista escéptico, a quien promocionaron exhaustivamente (3,4). Reconocieron el problema, pero minusvaloraron sus consecuencias. El método consiste en efectuar una lectura sesgada de los informes científicos, extrayendo las conclusiones más favorables a sus posiciones al elegir, entre los márgenes de incertidumbre que se presentan, los más suaves, por mucho que esté bien claro que son los menos verosímiles.
Hermanados en ideología neoliberal, los análisis coste-beneficio que efectuaron tenían – siguen teniendo aunque, en apariencia, ya no sean asumidos por The Economist – la peculiaridad de ofrecer siempre resultados en favor de la inacción, mediante el recurso a la mencionada elección astuta de los datos de partida que los receptores de las conclusiones, economistas y políticos, no verificarán por si mismos. Y, muy en particular, de la elección de una tasa de descuento del futuro, un parámetro meramente económico de libre elección (en estos casos), de una magnitud bien adaptada a unas conclusiones establecidas de antemano, o por lo menos deseadas (5).
Pero The Economist, por mucho que se niegue a si mismo el carácter acientífico de las posiciones que defiende, confundiendo tecnocracia con ideología, es una de las publicaciones con voluntad, en principio sincera, de ser serio y creíble. Llegó así un momento en que se dio cuenta de que no podía seguir escondiendo la cabeza debajo del ala, y reconoció el problema climático en (casi) toda su extensión. Un mes antes de dedicar su portada al cambio climático en noviembre de 2011, uno de sus siempre anónimos reporteros escribía, a propósito de la aparición de un nuevo análisis de la evolución de la temperatura terrestre, y bajo el título “The heat is on”:
“Esto significa que el mundo se está calentando deprisa.” (6)
Es curioso que el título del artículo fuera idéntico a uno del Financial Times de 2008, donde Fiona Harvey, reportera que se ha pasado ahora a The Guardian, decía:
“La crisis financiera actual ha sido calificada como la peor desde los años 1930 … Pero incluso una recesión severa sería pequeña en comparación con lo que puede resultar del cambio climático si no se pone freno a las emisiones de gases de efecto invernadero. El calentamiento global tiene el poder de sumergir al mundo en una crisis más profunda y permanente que la Gran Depresión y las dos guerras mundiales del siglo pasado.” (7)

Pero estos titulares idénticos eran, en realidad, eco del título de un libro escrito en 1995 (y actualizado en 1997) por el periodista estadounidense Ross Gelbspan (extractoaquí), un premio Pulitzer a punto de jubilarse que fue el primero en enfrentarse alestablishment mediático de su país para dar a conocer la extensión de la trama del negacionismo climático organizado de aquél entonces (8). Mostraba ahí cómo esta trama ha bebido, y sigue ebria, de las mismas fuentes metodológicas, organizativas y financieras que la campaña contra la legislación antitabaco de los años 1990, pero ahora perfeccionadas y ampliadas.
[De hecho, las campañas de persuasión contra la nocividad del tabaco o el propio negacionismo climático tienen un origen muy anterior, y se remontan, por lo menos, a la creación de la Mont Pélérin Society, tan cara al Economist. Ahí fueron aprendiendo cómo manipular las democracias para combatir, no tanto al movimiento comunista, que ya estaba bajo control militar, sino a la socialdemocracia europea. Ésta resultaba personificada por el keynesianismo y concretada en el estado de bienestar, lo que representaba un peligro real para sus elitistas socios por su perversa tendencia a cargarles de impuestos (9). En los orígenes de esta organización participó Walter Lippman (10), avanzado discípulo de Edward Bernays, el teórico de la propaganda ya en los años 1920 (11). Pero el asalto definitivo, con todos los recursos disponibles del poder económico, y la creación de una infinidad de think-tanks neoliberales de poderosa influencia, se produjo a principios de los años 1970, a partir delinforme Powell (12). Estas campañas todavía perduran, son omnipresentes, y sus promotores van ganando por goleada una vez alcanzado el tipping pointsocial, que ha otorgado al sistema de persuasión una interesante propiedad: la auto-reproducción.]

En su primer libro, Gelbspan escribía en su capítulo 3, bajo el epígrafe ‘La batalla por el control de la realidad’:
“Los recursos financieros disponibles de los lobbies del petróleo y el carbón son prácticamente ilimitados. Pueden comprar el Congreso. De hecho, mucho antes de que aflorara el problema climático, ya lo habían hecho. Pueden comprar el acceso a los medios. No sólo anuncios… sino también acceso a los consejos editoriales, a las productoras de TV y a cualquier periodista relevante del país.” (13)
Gelbspan publicó en 2004 una extensión de The Heat Is On, titulado en esta ocasión Boiling Point (Punto de ebullición) (extracto aquí), cuyo subtítulo era: ‘Cómo los políticos, el petróleo y el carbón, periodistas y activistas están alimentando la crisis climática y qué podemos hacer para evitar el desastre’.
De modo que estos del Economist, que se las dan de racionalistas y objetivos a lo Ayn Rand, colega casi íntima de Alan Greenspan en “The Collective” (14), resulta que llegaron al asunto con 15 años de retraso. Por lo menos.
Ahora, un bloguero suyo, de seudónimo Gulliver, descubre a sus lectores que gentes respetables de la NASA, a los que se han unido personalidades de todo el mundo (145), defienden con fundamento que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera debe limitarse a 350 ppmv (partes por millón en volumen), en CO2 equivalente (16) (ahora es de unos 435 ppmv en CO2 equivalente). Pero nos da cuenta de que, con que sólo fuera de 450 ppmv de sólo CO2, algo mucho menos exigente, como venía a sugerir el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) de 2007, sería necesario hacer lo siguiente:
• Energía fotovoltaica: instalar 100 m2 de paneles cada segundo, con una eficiencia permanente del 15% (las placas fotovoltaicas pierden eficiencia con el tiempo).
• Energía eólica: una turbina de 100 m de diámetro cada 5 minutos
• Energía nuclear: una planta de 3 GW cada semana

Paneles solares sobre las tumbas (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona)
Todo esto durante treinta años, sin pausa alguna. Todo ello, simplemente, para mantener el nivel actual de disponibilidad de energía. Ah. Habiendo comenzando en 2003.
Cuando hablo del negacionismo climático no me refiero sólo al que describe Ross Gelbspan y que todavía padecemos, responsable último de la inacción de los últimos 50 años, desde que el problema comenzó a manifestarse. Existe también un segundo negacionismo, aquél que mantiene la creencia de que podemos llegar a ser capaces de realizar, en menos de una generación y empezando desde ya, la transformación social y cultural necesaria para llevar a cabo tamaña transición energética, suponiendo siempre que fabricar, ubicar y mantener en operación indefinida todo esto sea posible en términos físicos, cosa que por otra parte levanta dudas muy razonables. En su día lo denominé el nuevo negacionismo climático posibilista. Parecería que The Economist está abandonando también este último.
por Ferran P. Vilar

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El nuevo negacionismo climático posibilista
Cambio climático: ¿cuánto es demasiado? 3: Historia de una cifra – 3.1. La artificialidad de las versiones economicistas tipo Stern
Cambio climático: ¿cuánto es demasiado? 3.2 Cómo sería un mundo +2 ºC más caliente
Ellos lo sabían
El movimiento negacionista contra el cambio climático: 1. Tabaco y clima, destrucción masiva
The Economist: “En cuestión de cambio climático no hace falta inventarse nada; la verdad … ya da bastante miedo”
The Economist: el cambio climático no será detenido, pero sus impactos pueden ser atenuados

MÁS

Un zepelín contra el cambio climático

Nos queda mucho por descubrir sobre el cambio climático. Lo que sabemos es poco preciso y nos faltan datos. Para desvelar estos misterios y entender la relación entre la contaminación atmosférica y el cambio climático, los científicos de un proyecto de investigación europeo están utilizando un zepelín.

Thomas F. Mentel, físico del Instituto Jülich nos explica por qué.
 “La capa más importante de la atmósfera está en los dos kilómetros más bajos. Es donde vivimos, donde está la vegetación, y a donde van la mayoría de las emisiones. Muchas mediciones de esa parte de la atmósfera se hacen normalmente desde el suelo. Podríamos utilizar aviones, pero van muy rápido y cogen mucha altura. Con el zepelín tenemos una plataforma lenta, que va a unos 50 kilómetros por hora, y podemos explorar sin vibraciones todas las alturas hasta los 2000 metros.”
A bordo, trabajan los equipos diseñados para absorber y analizar aerosoles, pequeñas partículas químicas que flotan en la atmósfera. Algunas son naturales y otras creadas por el hombre. Los investigadores saben que afectan al cambio climático. Pero no tienen claro cómo. “Un ejemplo son las emisiones de dióxido de azufre. Durante mucho tiempo, la intención era reducirlo, porque contribuía a la llamada “lluvia ácida”, y hemos conseguido aquí en Europa y también en América reducir esas emisiones. Al mismo tiempo, el dióxido de azufre es un precursor importante los aerosoles. Y sabemos que los aerosoles afectan a la formación de nubes y pueden contribuir a enfriar la atmósfera. Reduciendo los aerosoles de sulfato corremos el riesgo de eliminar un efecto que en realidad funciona en contra del calentamiento global.”
Con un vuelo de prueba los investigadores comprueban el funcionamiento de los equipos en las condiciones en las que van a utilizarlos normalmente. “Volamos sobre el bosque a diferentes alturas, porque es importante para ver cómo funcionan nuestros equipos con diferentes presiones de aire.”
El zepelín recorrerá diferentes países del norte y sur de Europa. Sobrevolará diferentes paisajes para que los investigadores puedan recoger y analizar aerosoles de múltiples tamaños y propiedades a diferentes alturas, presiones y temperaturas.
Los científicos están especialmente interesados en lo que llaman el “detergente de la atmósfera”, un compuesto químico natural que descompone la contaminación y mejora la calidad del aire. Pero también quieren comprender la proporción exacta de los aerosoles creados por el hombre, explica Mikael Ehn, físico del Instituto alemán Jülich. “En Holanda y en Italia volamos sobre áreas muy pobladas y que tienen bastante industria. Esperamos encontrar cantidades importantes de contaminación antropogénica.
El año que viene volaremos a Finlandia, casi hasta Laponia, donde esperamos emisiones biogénicas, mucho más naturales. Antes de que podamos comprender lo que los humanos estamos haciendo para contribuir al aumento de la carga de aerosoles, también tenemos que entender las fuentes biogénicas.”
Tras una primera prueba, el zepelín vuelve al taller, donde se descartan algunos instrumentos y se instalan otros nuevos. Hay un aparato diferente para absorber y analizar cada partícula, nos cuenta el químico Florian Rubach. “Utilizamos un espectómetro de masas de aerosol. Con este aparato podemos analizar la composición química de particulas de entre 50 y 1000 nanómetros. Así podemos descubrir si tiene origen orgánico o si contiene amonio o nitratos y por tanto son creados por el hombre. También tenemos tubos de acero inoxidable, donde aspiramos una muestra de aire, en este caso, 300 mililitros por minuto. Y después analizamos el aire absorbido dentro de los instrumentos.”
Se ha instalado el nuevo equipo de medición, nos muestra Thomas F. Mentel desde dentro del zepelín. “Ahora estamos dentro del zepelín y aquí tenemos los instrumentos para medir los aerosoles. Aquí está el instrumento de nuestro socio suizo, que mide la absorción del agua en los aerosoles, un aspecto crucial en la formación de las nubes. En este lado vemos los instrumentos para medir el monóxido de carbono, el óxido de nitrógeno y el ozono. Estos instrumentos tienen la función básica de caracterizar la actividad fotoquímica de la masa de aire. Y por último y no menos importante, aquí está el principal instrumento que mide la distribución de las partículas según sus diferentes tamaños.”
El gran reto para los investigadores fue encajar este complicado equipo en un aparato ya complicado de por sí. El tamaño y el peso permitido a bordo de un zepelín es muy estricto. Pero tras casi tres años de duro trabajo, el zepelín está preparado para un largo recorrido a través de la atmósfera europea. Thomas F. Mentel y el resto de investigadores tienen altas expectativas. “Nuestro objetivo final es crear modelos regionales que en un rango de 500 kilómetros puedan predecir el desarrollo del cambio climático y los cambios químicos en la atmósfera.”

martes, 12 de junio de 2012

El cambio climático costará anualmente a América Latina y el Caribe más de US$ 100.000 millones a partir de 2050


Servindi.- Información preliminar de un estudio, que será divulgado en la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible Río+20 que se iniciará en unos días en Brasil, reveló que el cambio climático le costará anualmente a América Latina y el Caribe más de US$ 100.000 millones a partir del año 2050.

Entre los principales daños que se prevén para la región hasta el citado año figuran el colapso de una porción significativa del bioma coralino en el Caribe, la desaparición de la mayoría de los glaciares de los Andes ubicados en elevaciones inferiores a los 5 mil metros y la probabilidad de que se produzca algún grado de sabanización en la cuenca Amazónica.

El estudio titulado “El Desafío Climático y de Desarrollo en América Latina y el Caribe: Opciones para un Desarrollo Resiliente Bajo en Carbono”, sostiene por todo esto que es imperioso que la región aumente en forma dramática sus inversiones en adaptación al cambio climático.

El estudio estuvo a cargo del investigador y jefe de la División de Cambio Climático y Sostenibilidad del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Walter Vergara.

Éste afirmó en declaraciones a BBC Mundo, que la cifra estimada representa “los costos mínimos con los impactos ya incluidos en la biósfera, son los cambios que ya están comprometidos en la atmósfera, estos cambios van a suceder”.

Aclaró así que de tomar los países industrializados la decisión de reducir significativamente sus emisiones de CO2 lo que harán es evitar daños adicionales.

Algunos de los sectorres más perjudicados

El informe menciona que como consecuencia de los impactos climáticos asociados con un aumento de 2 °C, frente a los niveles preindustriales, se generarán daños en la agricultura.
El texto hace referencia, por ejemplo, a un estudio reciente según el cual la región experimentará pérdidas de entre US$30.000 millones y US$52.000 millones en exportaciones agrícolas para el 2050.
Por otra parte se cuenta el daño que sufrirán cerca de 6.700 kilómetros de carreteras en zonas costeras de la región debido al incremento del nivel del mar, señala el estudio.

Medidas
Según el estudio las inversiones en adaptación al cambio climático – que podría llevar a mejorar elementos como la seguridad alimentaria, mejorar la calidad del aire y deducir la congestión vehicular – constituyen una pequeña fracción de los costos de los impactos materiales, estimados en alrededor del 0,2% del PBI de la región a valores actuales.

Vergara advirtió que el estudio realizado considera una elevación de dos grados, por los mismo advirtió que se debe evitar que las concentraciones de CO2 aumenten cada año.

El estudio fue elaborado conjuntamente por el BID, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés).
Fuente ELMERCURIODIGITAL 12.6.12


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Perú y Alemania firman convenios en los campos de educación, tecnología e investigación científica.

El presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, participó este lunes en la firma de importantes convenios en los campos de educación, tecnología e investigación científica entre el Perú y Alemania. Los acuerdos se suscribieron en Berlín, a donde el jefe del Estado llegó en visita oficial procedente de Ginebra, en el marco de su gira por continente europeo, con el objetivo de promover las inversiones y el comercio al país sudamericano.

El primer acuerdo, referido a la cooperación, fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Roncagliolo, y representantes del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) para el desarrollo de proyectos de investigación científica.

Mediante este documento, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec) y DAAD acuerdan desarrollar un programa para financiar proyectos conjuntos de investigación básica.

Dicho programa incentivará el intercambio del personal científico en nuevos proyectos conjuntos de cooperación por un periodo de tres años.

El objetivo es apoyar el intercambio entre grupos de investigación peruanos y alemanes que contemplen el perfeccionamiento y la especialización de investigadores junior (estudiantes de maestría o doctorado).

Otro convenio, también entre Concytec y DAAD, tiene por objetivo incrementar las relaciones científico-tecnológicas entre el Perú y Alemania, en el cual, ambas partes financiarán el intercambio de científicos de diversas disciplinas, cinco por cada parte, durante un año.

Finalmente, se firmó una Declaración Conjunta de Intenciones sobre la cooperación en materia de educación, ciencia, investigación e innovación entre ambos países que de ese modo manifiestan su deseo de celebrar consultas a nivel técnico en materia educativa.

Por otra parte, se firmó un acuerdo mediante el cual se culminan las gestiones de repatriación de una momia peruana de aproximadamente 600 años de antigüedad, que fue llevada de manera ilegal a Alemania en 1986.

La momia ha permanecido en el Museo Etnológico de Munich, bajo la custodia de la especialista Elke Bujok, y su retorno al Perú se prevé en los próximos días.

Fuente: RPP

domingo, 10 de junio de 2012

Agroexportaciones son perjudicadas por el cambio climático

Lima.- Las agroexportaciones peruanas sumaron US$ 202.5 millones en abril último, 2% menos que en el mismo mes del año pasado (US$ 206.3 millones), debido a la contracción en la demanda de productos con valor agregado de EE.UU. y algunos mercados de la Unión Europea y también por el cambio climático que afectó algunos cultivos, informó la Asociación de Exportadores (ADEX). El Gerente de Agro del gremio exportador, Alfredo Paredes manifestó que con ese índice se hace más evidente la desaceleración de ese sector que en enero creció 24%, en febrero 14% y en marzo 16%.
Precisó que las exportaciones agrarias tradicionales sumaron US$ 18.3 millones, 3% más que en abril del 2012. Esa tasa es la menor del primer cuatrimestre del año pues en enero crecieron 71%, en febrero 75% y en marzo 21%. El café fue el principal producto de ese subsector; en abril pasado sumaron US$ 15.8 millones con un crecimiento de 29%. Entre enero y abril ascendieron a US$161.9 millones, con una variación de 80%. “El menor crecimiento en abril se debió a la baja de los precios”, refirió Paredes.
Otras partidas agro tradicionales en abril fueron lana sin cardar, cuero y pieles en bruto, melaza de caña, las demás lanas sin cardar ni peinar y algodón, entre otros. Los principales destinos de esos productos (en abril) fueron Colombia, Bélgica y Ecuador, que presentaron tasas de crecimiento de tres dígitos. No sucedió lo mismo con EE.UU., Italia y Alemania cuyos índices fueron 0%, -49% y -63%, respectivamente.
Por su parte, los envíos del subsector Agropecuario y Agroindustrial (No tradicional) cayeron 2% en abril (US$ 184.2 millones) como consecuencia de un descenso en seis de sus 11 rubros; hortalizas, legumbres, productos del reino animal, bebidas y colorantes. En el caso de las frutas tuvo un crecimiento de 0.4%, ese índice se debe a que dos de sus principales productos, es el caso del mango y la uva, son estacionales y no están en época.
“En el caso del mango se debe considerar también que este año la floración se vio afectada por las altas temperaturas, las cuales provocaron un atraso en la producción y cosecha, dicho de otro modo, ya se sienten los efectos del cambio climático a nivel de producción agrícola además que debido a la alternancia de la producción para este año, le correspondía una época de baja producción”, puntualizó.
Las hortalizas por su parte sumaron en abril US$ 52.6 millones, 18% menos que en el mismo mes del año pasado, mientras que en el acumulado enero-abril la cifra ascendió a US$ 240.9 millones, presentando una contracción de 6%. La principal partida fue “Espárragos frescos o refrigerados” que mostró una tasa de -29% en abril. Similar panorama presentó la partida “Espárragos preparados o conservados sin congelar” que disminuyó 35% ese mismo mes.
Otros productos que experimentaron una mala racha fueron las “Demás hortalizas preparadas o conservadas sin congelar” (incluye rocoto, en salmuera, pimientos en conservas, camotes y yucas fritas en hojuelas, otros) que descendió en 14%.
En abril último la demanda de algunos países por nuestras agroexportaciones con valor agregado se redujo, es el caso de EE.UU., (-4%), Países Bajos (-19%), España (-8%), Reino Unido (-6%) y Francia (-11%).

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