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lunes, 7 de enero de 2013

“Misiones tiene la clave para enfrentar los efectos de cambio climático”

El ingeniero agrónomo Santiago M. Lacorte.

aseguró que investigaciones científicas revelaron que la vida en los trópicos dependen de la adopción de sistemas silvopastoriles y agroforestales, además de la protección de las selvas nativas aún existentes

 “Cuando llegué a Misiones me instalé en la zona alrededor de lo que es hoy la nueva terminal de ómnibus.
La 32-33 era lugar de potreros, mis vecinos de atrás tenían tambos y al frente, una vecina salía a pastorear a sus dos carpinchos atados a una soga y, donde ahora está la terminal era todo un pajonal rojo, de donde corté pajas para hacer un quincho”, recordó Santiago María Lacorte, ingeniero agrónomo que adoptó a Misiones luego de recibir su título profesional y nunca más se fue.
Oriundo de San Fernando, provincia de Buenos Aires, criado en las afueras de la ciudad, estudió Agronomía en la Universidad de Buenas Aires y en octubre de 1970 pisó suelo misionero como técnico del Inta. Se especializó en pasturas y pastizales tropicales y subtropicales e hizo cursos en el extranjero, dos veces en Australia y cuatro veces en África, en distintos países.
En diálogo con El Territorio, Lacorte aseguró que el futuro y desarrollo de Misiones dependen de una mayor adopción de los sistemas silvopastoriles (árboles con vacas y pasto) y agroforestales (árboles con cultivos abajo).
Y es que estos esquemas productivos resultaron, según investigaciones de la Comisión Brundtland (Ver recuadro), ser una clave para enfrentar el cambio climático. “Es lo que va a permitir la vida en los trópicos.
Además de la conservación de las selvas nativas que aún existen”, indicó.
Para el ingeniero agrónomo de la mano de estos sistemas la provincia podrá disminuir la contaminación, hacer más sustentable todo y recuperar suelos degradados; tienen alternativas de industrias (cárnicas y forestoindustriales).
Además dichos modelos productivos contemplan la diversificación (se puede hacer por ejemplo zanahorias entre pinos) y tienen un alto impacto social y económico ya que generan importantes puestos de trabajo y una industria acorde a la producción, entre otras cuestiones.

 ¿Cómo fue su llegada a Misiones? 

Cuando llegué a la provincia tenía un título muy rimbombante, era “Especialista en Extensión en Producción Animal”. Y empecé a trabajar en todo lo que era Apóstoles y zona de Corrientes. Me había presentado a concurso para trabajar en Mercedes, Corrientes, pero no quedé y el director del Inta Misiones me invitó a venir a la provincia donde no había absolutamente nada en ganadería, por lo que teníamos que empezar desde cero.
Acepté el desafío y desde que llegué nunca más me fui. Lo primero que hice fue un chequeo de todo lo que se estaba haciendo y en ese entonces la ganadería era muy diferente. Incluso vi las tropas de arreo -había pocos camiones- de Alvear, La Cruz, Yapeyú, que iban hacia el Alto Uruguay para abastecer de carne a los distintos pueblos. Eran tropas de 300 y 400 cabezas, en aquel entonces las vacas venían en arreos y se dejaba en los distintos pueblos los animales vivos que habían comprado cada carnicero. Ahora la carne viene faenada y en camiones.

 ¿Cuándo se empezó con los sistemas silvopastoriles? 

Entre 1974 y 1975 comenzamos a hacer algunas experiencias en silvopastoril sin saber qué eran prácticamente. Había muy buen pasto bajo unas forestaciones y se suscitó una discusión entre el equipo forestal y nosotros, que éramos forrajeras. Allí el director ordenó poner animales allí para ver qué sucedía. Se engordaron novillos muy bien, pudimos aprovechar las pasturas que habían abajo y no hubo daños en árboles. Ese fue el inicio.

 ¿Qué importancia tienen estos sistemas en el futuro de la provincia? 

 Hay un informe a nivel mundial que es de la Comisión Brundtland, una entidad conformada por científicos y creada para analizar el futuro del medio ambiente en el mundo.
Las investigaciones del grupo apuntaron que los sistemas agroforestales son los que van a permitir a la humanidad seguir viviendo en los trópicos, teniendo en cuenta el permanente incremento demográfico.
No es que van a reemplazar a la selva ni mucho menos pero por lo menos van a atenuar el daño, es decir es el mal menor.
En esas condiciones se puede seguir trabajando.
Acá hubo proyectos de sistemas agroforestales como en la zona de Alem, donde hubo más de 500 productores asociados a este tipo de proyectos y ha habido un crecimiento no solo económico sino también sociocultural.
La provincia tiene que seguir ese camino. Además tiene todavía selva nativa que debe ser declarada intocable y todo lo que sea suelo degradado deberían ingresar en los sistemas silvopastoriles.

 ¿Qué ventajas tienen estos sistemas? 

 Muchas. Primero, es una tecnología que se adecúa al pequeño y al gran productor; segundo, se puede obtener madera de gran calidad.
Muchas veces se habla de los famosos desiertos verdes y es cierto, pero son personas que no conocen lo que son los sistemas silvopastoriles que son completamente diferentes a todo eso.
En la zona de campos o norte de Corrientes hay trabajos realizados que indican que bajo estos sistemas se observan mayor cantidad de animales de la fauna silvestre.
Se colabora en todo eso y por otro lado, se avecinan tiempos difíciles, hablando de clima.
Siete organismos mundiales de 10 coincidieron en que ya desde el 2000 al 2025 habrá un cambio, intensas tormentas, chaparrones y vientos muy fuertes y es lo que está ocurriendo ahora.
Una de las formas de mantener el recurso del suelo es justamente a través de los árboles.
Se atenúa el impacto de las fuertes lluvias y con las pasturas se evita que el suelo se siga deteriorando.
La otra cosa interesante de este sistema, es que el animal tiene sombra, la pastura tiene mayor calidad y el suelo se mejora con estos sistemas.
Otra cosa importante que a veces se desconoce y conviene recalcarla es que en el futuro el fertilizante va a ser un valor escaso, especialmente el fosfórico y lo que haya se va a destinar al suelo para cultivos de alimento.
Con sombra, el suelo reacciona de una forma espectacular donde libera un fósforo orgánico -sin necesidad de fertilizante- que va a la nutrición de los pastos y por ende a los animales.
También pasa con el nitrógeno, es decir que el pasto tiene más proteínas bajo las forestaciones que a cielo abierto.
 En 2009 dio algunos datos de cuantas hectáreas en pastoril había ganado Misiones,

¿cómo está ahora la provincia?. 

No hay una estadística exacta pero se habla de unas 40 mil aproximadamente en Misiones, según datos del Inta y privados y en Corrientes otro tanto.
Desde el 2009, aumentó un 30 % la superficie con silvopastoril y hay una fuerte tendencia a adoptar ese modelo productivo.
Hay que destacar que es el ganadero el que más acepta esta tecnología, no tanto el forestal, ya que el primero ya tiene la infraestructura para producir ganado (corrales, comederos, cuadros) en cambio a las grandes empresas forestales le complica la ganadería. 

¿Cómo está la relación entre forestación pura y silvopastoriles? 

Las forestaciones siempre son más rentables, mucho más que la ganadería.
En cuanto a superficie, se da en forma conjunta porque los árboles bajo estos sistemas tienen un mejor manejo y producen madera de alta calidad. Si se estanca el precio, siempre la madera de calidad va a desplazar a la baja y esa es la ventaja para el pequeño productor.

 ¿Cuál es la diferencia entre agroforestal y silvopastoril?

El primero se compone de los árboles y cultivos intercalares: maíz, mandioca, poroto negro. Muchas veces se inicia con estos sistemas y luego cuando se van cerrando se ponen las pasturas. El silvopastoril se conforma por la forestación, pasturas y animales.

 ¿Qué papel juegan en el desarrollo de Misiones? 

Desde el punto estratégico de la provincia es que son sistemas más exigentes en puestos de trabajo y que tienen que ser calificados. Así, desde el punto de vista del sector rural se retiene a muchas más personas en trabajos dignos.
Y lo otro es que toda esa madera de calidad, en algún momento tiene que ir a mueblerías. Hay que darle mayor valor agregado a todo eso.
En Posadas hay incipientes intentos de venta de muebles con maderas implantadas que se puede mejorar aún más.
Esto es parte del impacto social que pueden tener estos modelos de producción.
En el futuro Misiones tiene que tender a realizar este tipo de actividades:
el árbol siempre va a tener que existir y lo que antes se odiaba y tumbaba ahora hay que apreciar y darle valor para mantener las reservas nativas y que nuestros descendientes puedan conocer.
Empezar a crecer en ese tipo de actividad, donde la producción es más amigable con el medio ambiente, es el camino a seguir.
Estos datos están en un trabajo del Inta Cerro Azul y se llama Planificación estratégica del Estado provincial. Es un análisis muy profundo y abarca desde el año 1997 al 2023.

 ¿A qué apunta ese trabajo?

Si calculamos que pudiera haber 400 mil hectáreas reforestadas en sistemas silvopastoriles, eso implica a 1,5 cabezas de ganado por hectárea que sería una carga muy conservadora.
Tendríamos casi 600 mil novillos de engorde y eso genera un volumen de dinero muy alto.
Además, hay frigoríficos que pueden procesar esa carne de calidad que en el futuro puede ser valorada de otra manera.
Es una carne que proviene del confort del animal, es decir puede tener un precio diferencial en el futuro, hay países de Europa que ya lo pagan.
Si pensamos en la madera, el suelo protegido y 600 mil novillos de engorde para faena es un desarrollo zonal muy grande.
No solo en la provincia porque tampoco es fácil conseguir ese número de terneros.
Así también mejora Corrientes, Chaco y Formosa que tienen productores muchas veces sin posibilidad de hacer engorde por el estado sus campos.
Genera un desarrollo regional. Pensando en Misiones y pequeños productores

¿cuáles son los beneficios? 

Si un productor puede tener 10 novillos y tenemos mil productores, en una cuenca estamos hablando de 10.000 novillos.

Aquí radica la importancia del asociativismo, que los agrupe, le den asistencia técnica y de servicio y cuando el productor vende ese novillo se le descuentan los gastos. Ya hay experiencia de eso en la provincia y da un margen interesante de rentabilidad.
La otra cosa es el famoso efecto invernadero.
Al aumentar la calidad de la dieta de los animales hay una disminución de emisión de metano hacia la atmósfera.
Y por otro lado, al reforestar estamos fijando ese dióxido de carbono en productos como la maderas que va a ir para muebles que retrasan el tiempo para volver a la atmósfera al cumplir un ciclo en la tierra.

 ¿Estos sistemas pueden convivir con la tan alentada diversificación ? 

Un árbol frutal puede ser parte también de un sistema agroforestal porque es una leñosa cultivado para dar fruta, también genera sombra, protege el suelo y se puede sembrar otro cultivo abajo.
Lo que sí, este tipo de actividades tiene que responder a principios, primeros científicos y después técnicos. No se puede lograr con “un yo opino”, “a mí me gusta” o “yo digo” porque no se puede correr riesgo y menos hacerle correr riesgos al productor.
 En la producción de alimentos hay que ser muy cautos, tiene que haber un respaldo científico y técnico permanentemente para lograr efectividad y fuerte apoyo técnico al productor, esa conjunción es ideal.
 Si bien no hay que desperdiciar el bagaje de conocimientos prácticos que tiene el productor aún hay algunos tabúes que hay que ir desterrando de a poco.
Es un trabajo difícil pero se puede.
Para la provincia es importante porque hay más ingresos.
Por ejemplo, si en 1995 se lograban esas 400 mil hectáreas y 600 mil novillos, el valor bruto de ambos, a la salida del aserradero y del frigorífico sería de 1500 millones de dólares, lo que equivaldría a tres veces el presupuesto de ese entones.
El potencial está dado por el agua, tenemos tierra para hacer y otras que recuperar con este sistema.

 ¿Cómo ve el tema de los cultivos tradicionales? 

En yerba mate y té primero hay que olvidarse del precio y ver el negocio.
En el trabajo mencionado hay algunas medidas a tomar para mejorar esas producciones que tienen que ver con la eficiencia.
Por ejemplo, si el yerbal es muy viejo erradicarlo es lo más conveniente.

En este mundo donde la economía pasa por arriba hay que tener habilidad para lograr producciones que no dañen el ambiente y tengan rentabilidad y además, falta una mayor y mejor difusión de las producciones tradicionales.

 ¿Cambió la visión del productor misionero en estos años? 

Algo ocurrió. Cuando llegué a la provincia había 30 % de población urbana y el resto era rural.
En 1990/91 había un 50 % y 50 % y ahora prácticamente hay 70 % urbano y 30 % rural.
Es dura la vida en la chacra y si el productor no tiene un margen grande para poder dignificar su vida prefiere emigrar, lo que no es bueno.
Se pierden códigos, tradiciones y se van a un lugar donde no saben qué va a pasar.
Esto sigue ocurriendo, por eso estos tipos de producción y trabajo en su ámbito de vida que sean bien remunerados son necesarios para evitar la emigración.
Ahora, cambios se dan en algunos casos de Europa donde solo quedan los viejos y en otros países hasta la gente mayor no queda en el campo.
En Misiones ya estamos percibiendo un movimiento parecido donde los jóvenes se van de las chacras a buscar algo mejor.
Pero es un proceso no solo del agro sino cultural.

 ¿Y cómo está el productor con la aceptación de nuevas tecnologías? 

Hay un viraje a una mayor aceptación de las tecnologías. Hoy se trabaja más como extensión que asesoramiento.
Asesoramiento es cuando una persona pide ayuda para realizar un trabajo, el productor generalmente lo hace pero uno como Estado, Gobierno, Ministerio o Inta tiene que ir a motivarlo al cambio para que se dé, eso es la extensión.
Al productor le cuesta dar el salto porque arriesga mucho y es que si algo sale mal repercute en todo su sistema productivo y en su familia.
Por eso se aferra a eso que hizo su abuelo, su padre, porque sabe que de esa forma le van a salir las cosas pero a pesar de toda esta resistencia que es muy lógica se observa en los últimos años como un cambio.
No solo de aceptación de tecnología sino que vienen a preguntar qué se puede hacer y si bien por ahí tardan en tomarlo, la inquietud está latente.
Por otro lado, este productor está corrido por otra cosa: tiene un capital muy grande que es la tierra que vale muchísimo hoy, no puede seguir logrando 40 kilos de carne por hectáreas que tienen valor de 3000 dólares cada una.
Entra en otro sistema de producción más complejo para tener mayores ingresos.
Por eso gran parte de los campos del sur que tienen mucho valor para la forestación es ganadero y se está forestando para su incremento patrimonial.
Se vislumbran algunos muy entusiastas como que van a resurgir nuevamente.
Nadie tiene un crecimiento estable siempre, las crisis siempre están y por eso también es necesario preparar a los productores para enfrentar las crisis.
De ahí surge todo esto del plan estratégico.

 ¿Se está desarrollando ese plan? 

En realidad fue un trabajo que hice para el gobierno y que tenía plazos muy largos; iba desde 1997 al 2023 y, ahí estábamos sobreviviendo. Ahora quizás tengan vigencia las metodologías pero no las metas, eso habría que modificar.

 ¿Qué zona de la provincia se nota más el avance en silvopastoril? 

Hay un núcleo en Montecarlo y San Vicente, son como dos puntos pero en la zona sur por ejemplo, hay muchísimas forestaciones manejadas como silvopastoriles. En el norte de Corrientes también, hablo ya de región por la integración que tenemos.

 El perfil
• Santiago María Lacorte Ingeniero Agrónomo. Universidad de Buenos Aires. Magister en Producción Animal-Pasturas. 67 años de edad. Vive hace 42 años en Misiones.
Precursor de la Agencia de Extensión del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuario (Inta) Apóstoles.
Fue 10 años director regional en Misiones.
Luego se integró al equipo de forestales Inta, Montecarlo
En enero de 2012 se jubiló.

 Por Rita Saucedorsaucedo@elterritorio.com.ar 

No reaccionar contra el cambio climático es un fracaso de la democracia

Por Stephen Leahy

No reaccionar contra el cambio climático es un fracaso de la democracia Uxbridge, Canadá, (IPS)

- En 2012, un año de clima extremo, supimos de forma inequívoca que la energía basada en los combustibles fósiles que alimenta nuestras sociedades también las está destruyendo.

Aceptar esta realidad es el mayor reto para este nuevo año.

Reestructurar nuestras sociedades y nuestros estilos de vida para adoptar alternativas verdes es el penúltimo desafío de esta década.
No hay tarea más importante para nosotros que colaborar, porque el cambio climático afecta a todo, desde la alimentación hasta la disponibilidad de agua.

Varios análisis científicos demuestran que ya contamos con la tecnología necesaria para reestructurar nuestra sociedad y así depender de energías alternativas verdes.
El último de estos fue publicado el miércoles 2 por la prestigiosa revista Nature.
Claramente establece que el verdadero obstáculo es la política, no la tecnología ni sus costes (es más barato actuar que no hacerlo).
Mantener el calentamiento planetario por debajo de dos grados depende fundamentalmente de que «los países comiencen establecer serias acciones para reducir las emisiones de gases invernadero», señala la investigación, titulada «Estimaciones probabilísticas del coste de una mitigación del cambio climático».
El fenómeno ya elevó las temperaturas globales 0,8 grados, con significativas consecuencias.
Ningún científico climático cree que un aumento de dos grados será «seguro».
Muchos países, especialmente los menos avanzados y los pequeños estados insulares, quieren que el límite mundial sea de 1,5 grados.
Aun así, grandes proporciones del Ártico y de la Antártida continuarían derritiéndose y elevando el nivel del mar, aunque a un ritmo más lento.
Una demora en cambiar a fuentes de energía no fósiles sería muy gravosa.
Esperar hasta 2020 para reducir las emisiones mundiales de gases invernadero será el doble de costoso que ponerles tope en 2015, según indica el análisis de Nature.
Una seria acción para reducir las emisiones de gases invernadero requerirá que el 65 por ciento de las actuales plantas de energía que utilizan carbón cierren durante la próxima década o en la siguiente, indica un anterior estudio de Nature.
En vez de eso, las emisiones globales siguen rompiendo nuevos récords, creciendo alrededor del tres por ciento al año.
Al parecer, en 2012 sumaron 52 gigatoneladas.
Ese es nuestro marcador anual climático, el número más importante en la historia de la humanidad. Ese número debe bajar a entre 41 y 47 gigatoneladas para 2020 si se quiere tener una razonable oportunidad de mantener las temperaturas globales por debajo de los dos grados.
Las actuales promesas de reducción de emisiones de los países no son ni de cerca suficientes, y probablemente harán que se llegue a las 55 gigatoneladas en 2020, según estiman algunos estudios.
A pesar de saber esto y de saber que 11 de los últimos 12 años han sido los más calientes de todos los registrados, los países se negaron a incrementar sus recortes de emisiones en la última Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, llevada a cabo entre noviembre y diciembre en Doha.
Detrás de este fracaso político se encuentra la poderosa y rica industria de los combustibles fósiles.
Al igual que la industria del tabaco antes, esta gasta cientos de millones de dólares en desinformar y en hacer lobby contra cualquier acción para reducir el uso de su fuente de energía.
Su único interés es aumentar sus ganancias a través de más ventas de carbón, petróleo y gas.
La industria de los combustibles fósiles podría transformarse en un grupo corporativo de buenos ciudadanos proveyendo los servicios de energías verdes que necesitan nuestras sociedades.
Pero se han negado a hacerlo en estos últimos 20 años, a pesar de sus promesas.
Cada vez más estudios demuestran que el público quiere una acción en materia del clima.
Nadie desea que sus hijos vivan en un mundo recalentado y catastrófico, y por eso la falta de acciones serias es un absoluto fracaso de la democracia.
La única forma de que esto cambie es que los ciudadanos asuma su responsabilidad con el futuro y vayan a sus capitales exigiendo acción, negándose a irse hasta que se tomen medidas. Para lograr una acción, debemos actuar.
El tiempo es corto. Quedan apenas 24 meses para 2015, cuando las emisiones tienen que comenzar a disminuir.
No quedan más opciones que salir a las calles.
La organización ambiental 350.org ya está convocando una movilización así para el 17 de febrero en Washington DC.
Decenas de marchas más son absolutamente esenciales.
Es tiempo de actuar.
Es tiempo de moverse.

 * Stephen Leahy es el principal corresponsal de IPS de ciencia y medioambiente.

Lleva cubriendo temas ambientales desde hace dos décadas.

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Crea Hacienda fondo para el cambio climático

La Secretaría de Hacienda informó sobre la integración del fideicomiso “Fondo para el cambio climático”.

 A través de un oficio, la dependencia gubernamental informó que este fideicomiso fue constituido el pasado 30 de noviembre y su objetivo captar y canalizar recursos públicos, privados, nacionales e internacionales para apoyar acciones para enfrentar el cambio climático que se prevé a nivel mundial.

El pasado 31 de octubre, el diputado del PVEM, David Pérez Tejada, presentó ante el pleno de la Cámara baja un punto de acuerdo para solicitar la creación del fondo antes del 6 de diciembre.

Argumentó el legislador que el cambio climático representa una de la amenazas serias contra la humanidad, y dijo que la temperatura media en la superficie de la Tierra aumentó 0.6 grados centígrados desde 1860.

Para dar cumplimiento a la figura jurídica del fideicomiso, Hacienda coordinó tareas con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Procuraduría Fiscal de la Federación y la subsecretaría de Egresos.

En la aplicación del fondo, la Secretaría de Hacienda fungirá como fideicomitente único de la administración pública centralizada y Nacional Financiera como fiduciario.
En tanto, la subsecretaría de Planeación de la Semarnat --en particular la Dirección General de Políticas para el Cambio Climático-- actúa como unidad responsable del fideicomiso.

El documento aprobado señala que habrá modificaciones irreversibles dentro de los ecosistemas, por lo que es necesario prevenir con la creación de dicho fondo.

Por AGENCIA REFORMA / Leslie Gómez Publicada el 01/06/2013

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lunes, 31 de diciembre de 2012

CEPLAN: Foro del futuro, El reto es cambiar el mundo sin cambiar el planeta

Lunes 31 de diciembre 2012

El reto es cambiar el mundo sin cambiar el planeta 

CEPLAN organizó tercer Foro del Futuro dedicado al cambio climático Continuando con su compromiso de plantear ideas para construir el Perú del futuro, en Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) organizó el tercer Foro del Futuro, dedicado al cambio climático.


El evento reunió a especialistas de diversas entidades públicas y privadas, de los que resaltan: Eduardo Calvo, Investigador internacional, miembro del equipo internacional de Cambio Climático;
Eduardo Durand, Director General de Cambio Climático, Desertificación y Recursos Hídricos del Ministerio del Ambiente (MINAM);
y Geannine Chabanex,
Representante del Plan CC- Planificación ante el Cambio Climático, quienes, entre otros, plantearon algunas alternativas para ayudar a resolver un problema que nos involucra a todos por igual.

El acto fue inaugurado por el presidente del CEPLAN, Mariano Paz Soldán, quien hizo votos para que todos nos involucremos en un tema fundamental, a fin de mantener una visión de futuro compartida, donde “podamos cambiar el mundo sin necesidad de cambiar el planeta”. 

A continuación intervino el director nacional de Prospectiva del CEPLAN, Carlos Anderson, quien presentó las perspectivas del mundo hacia el 2050. “Dadas las emisiones de CO2 actuales, el planeta va camino a alcanzar un calentamiento de 4° en el curso del siglo, y ninguna nación será inmune al impacto del cambio climático”, señaló.
Además de la variación de la temperatura, el planeta sufrirá otros impactos como la alteración en las frecuencias de las precipitaciones, el cambio de temporalidad de las estaciones.

Asimismo, se producirá una inminente desglaciación, la elevación del nivel del mar y el incremento de eventos climáticos, cuyo impacto traerá consecuencias económicas como la disminución de la producción agrícola, la perdida de la infraestructura y las migraciones.
Frente a este panorama, urge elaborar un plan a fin de reducir los efectos e impactos del Cambio Climático, lamentablemente, en 20 años de protocolos y convenciones los resultados han sido escasos.

 “Tenemos que crear conciencia y convencernos de que nuestro desarrollo sostenible deberá ser moderado por el Cambio Climático”, señaló Eduardo Durand, uno de los panelistas invitados.
De otro lado, Eduardo Calvo recordó al químico sueco, Svante Arrhenius, que en 1896 señaló que las emisiones de CO2 tal vez podrían afectar al clima; en tal sentido, para él esto sería poco probable y de suceder tardaría algunos milenios.
En lo que concierne a nuestro país, Mariano Paz Soldán, postulo la necesidad de convertirnos en una economía verde frente al problema de la deforestación. “CEPLAN tiene que agendar los temas importantes y la deforestación es un problema urgente.

Hay que incentivar económicamente la reforestación y destinar las tierras deforestadas a las plantaciones, como ocurre en otros países”, explicó.
En el intercambio de ideas, algunos panelistas recordaron que nuestros antepasados conservaron una magnífica relación con el medio ambiente, llegando a adaptarse al frío y la altura de la sierra, la aridez de la costa y el calor y la humedad de la selva.
Al respecto, quedó dicho: El cambio climático es un hecho ineludible, y la cantidad de climas y tipos de ecosistemas que tiene el Perú nos genera un problema aún mayor, ya que el cambio en nosotros será muy difícil de prever.

En este aspecto, la necesidad de adoptar medidas para la adaptación a los impactos de cambio climático será tan complicada como necesaria en cuanto a producción de alimentos, infraestructura de riego y transporte, prevención en la salud (producto de las nuevas enfermedades generadas por el cambio climático), etc.

Asimismo, señalaron que la ciudad resulta ser otro factor determinante en el costo de emisiones del Cambio Climático, pues el 95% de la población vive en las grandes ciudades.
 “Y uno de los grandes problemas de nuestro país es el centralismo, pues no existe otro polo de desarrollo además de Lima”, resaltaron. En tal sentido, alentaron el proceso de descentralización, con la participación activa de los gobiernos regionales, en lo que constituye una oportunidad histórica de realizar una acción plurisectorial frente al problema del Cambio Climático.

Finalmente y luego de casi dos horas de enriquecedor intercambio de ideas, el tercer Foro del Futuro fue clausurado por el titular del CEPLAN, Mariano Paz Soldán, quien resaltó la necesidad de involucrarnos y trabajar planificadamente de cara al futuro. 

“El Cambio Climático puede transformarse en una oportunidad para mejorar como país. Podemos lograrlo trabajando juntos. El reto es mantener un desarrollo sostenible con una visión de futuro compartida”, concluyó.


 Fuente: Jairo Armando

¡Qué año! Ve y recuerda los grandes momentos de 2012

2013. ¿Y ahora qué? Una nube de compromisos

Boletín Nº 85 
 Al comienzo de este nuevo año debemos reconocer que no se cumplieron las expectativas que habíamos puesto en 2012 gracias a su proclamación como Año Internacional de la Energía Sostenible para todos y a la celebración de la Cumbre Rio+20.

Ni estos eventos extraordinarios, ni la anual Convención del Clima (Doha, 2012), específicamente centrada en la acuciante problemática del cambio climático, han producido avances significativos hacia la sostenibilidad.

La falta de compromisos vinculantes para hacer frente a la actual situación de emergencia planetaria fue particularmente decepcionante en la Cumbre Rio+20 sobre Desarrollo Sostenible: el documento “El futuro que queremos” aprobado a su término solo contiene buenas intenciones y vagas promesas.
Así lo denunció, entre otros, el Grupo Principal de Comunidades de Ciencia y Tecnología (una de las nueve comunidades que tuvieron acceso oficial al proceso de negociación), lamentando que el documento final no se refiriera al concepto de “límites planetarios”, ni se hubiera aprovechado la oportunidad para expresar la “profunda alarma” de la comunidad científica sobre el estado de los recursos del planeta,  el aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero, la inseguridad alimentaria, etc.

Y lamentó, sobre todo, que no se hubieran sentado las bases para una urgente transición hacia una economía baja en carbono y solidaria, que evite los desastres ecológicos y sociales y haga posible un futuro sostenible. Ha faltado, como venimos insistiendo en estos boletines, voluntad política, que no es solo la voluntad de los políticos, sino la del conjunto de la sociedad: hemos de reconocer que, pese al esfuerzo de algunas instituciones y personas, no se ha ejercido la presión social requerida sobre los líderes políticos.

Parece que la urgencia de la crisis económica ha impedido a buena parte de los movimientos sociales y medios de comunicación ocuparse debidamente de los retos planteados por el Año Internacional de la Energía Sostenible para todos y por la Cumbre de la Tierra Rio+20, para hacer frente al conjunto de problemas, estrechamente vinculados, que amenazan nuestro futuro.

Parece no haberse comprendido todavía que la actual crisis solo puede resolverse en la medida en que demos paso a un nuevo modelo económico que propicie un desarrollo humano realmente sostenible.
Un desarrollo que ponga en marcha una profunda transición energética, hoy técnicamente posible, para hacer accesibles a todos recursos energéticos limpios y renovables y reducir drásticamente las emisiones de efecto invernadero.
Un desarrollo que posibilite la gestión racional y sostenible de los recursos básicos y la estabilización de la población por debajo de la capacidad de carga del planeta; que garantice la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza; que disminuya los inaceptables desequilibrios actuales, etc.
Es preciso comprender y hacer comprender que la construcción de un futuro sostenible no es algo que pueda posponerse para ocuparse ahora de “lo urgente”, es decir, de la crisis económica.
Es, por el contrario, la única vía para superar esta crisis, que no es solo económica sino socio ambiental y que se agrava aceleradamente.

No debemos olvidar, sin embargo, que está en nuestras manos lograr que “las buenas intenciones y las vagas promesas” de Rio+20 se traduzcan en hechos.
Está en las manos de todas y todos seguir impulsando el futuro que queremos y que necesitamos. Ejemplos precedentes como el acuerdo mundial -largamente pospuesto también pero finalmente logrado- para dejar de producir los “freones”, que destruyen la capa de ozono, nos hacen ver la necesidad y posibilidad de perseverar hasta alcanzar el éxito.
Por ello, cuando comienza 2013 hay que saludar que la Cumbre de la Tierra Rio+20 no se diera por terminada con la firma de un documento de buenos propósitos y se crearan instancias para el seguimiento e impulso de los compromisos voluntarios adquiridos por todo tipo de instituciones (desde organismos internacionales como la Unión Europea, a gobiernos nacionales o empresas), con metas concretas para periodos definidos de tiempo.
En particular se creó la web “La nube de compromisos” (http://www.cloudofcommitments.org/) en la que se da cuenta de los avances en la realización de cada uno de los proyectos (que superan ya los 250). Esa web, que conviene visitar y divulgar regularmente, se convierte así en una eficaz presión positiva y tiene, además, un efecto de llamada para la incorporación de nuevos compromisos y puede contribuir –si se le da la debida difusión- a la creación del clima social necesario para vencer inercias e intereses particulares a corto plazo realmente suicidas. En la misma dirección, como respuesta a los resultados de Río +20, el Secretario General de Naciones Unidas lanzó en agosto de 2012 una red nueva e independiente de centros de investigación, universidades e instituciones técnicas para ayudar a encontrar soluciones a los problemas que ejercen más presión a nivel social, económico y del medio ambiente. Dicha Red de Soluciones para el Desarrollo Sustentable (http://www.unsdsn.org/ SDSN por sus siglas en inglés) deberá ser también una herramienta esencial para identificar y compartir los mejores caminos para avanzar hacia un desarrollo sostenible. Esa es, pues, la alternativa: la comunidad científica, la educativa y la ciudadanía en general hemos de proseguir e incrementar los esfuerzos hasta lograr un clima de exigencia social que convenza de la necesidad y de las ventajas para todas y todos de la transición a la sostenibilidad.

Educadores por la sostenibilidadBoletín Nº 85, 1 de enero de 2013 

Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social Programa iberoamericano para la década de los bicentenarios

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