Reducir Normal Aumentar Imprimir 2010 ha sido un año terrible tanto para el cambio climático como para el IPCC, el grupo de científicos que analiza el fenómeno, pero el presidente del organismo Rajendra Pachauri confía en pronto vendrán tiempos mejores.
Siempre hay altibajos y lo que hay que hacer es aprender de ellos y vivir con ellos", dijo el jefe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) en el marco de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático en Cancún (este de México). "Creo que es sólo una especie de bache temporal".
Pachauri concuerda en que el tema del cambio climático prácticamente ha desaparecido del mapa político luego del fracaso el año pasado en la cumbre de Copenhague -además de, admitió, a causa de fallas dentro de su propia organización-.
El IPCC estuvo bajo fuego por varios errores que salieron a relucir tardíamente en su cuarto informe evaluatorio de 2007, un documento clave que había impulsado la reunión de Copenhague.
Pero un examen de este informe realizado por expertos externos arrojó que las conclusiones del IPCC -básicamente que el cambio climático está en marcha y que la quema desmedida de combustibles fósiles es responsable- no han cambiado.
No obstante, menos de tres años después de haber ganado el premio Nobel de la Paz por su trabajo, el IPCC fue humillantemente llamado a revisar sus procedimientos y mejorar la comunicación con el público.
Hoy en día, como pueden ilustrarlo los poco ambiciosos objetivos de la conferencia de Cancún, la voluntad política para hacer frente a la amenaza del cambio climático parece haberse evaporado.
"Hay varios factores responsables de ello y pienso que nosotros mismos teníamos que haber hecho mucho mejor algunas cosas. Pero aprendimos de eso", insistió Pachauri.
Los científicos reclutados para realizar el quinto informe, que saldrá en 2014, recibirán instrucciones para evitar el riesgo de otro "climagate", como cuando los escépticos del cambio climático usaron emails hackeados escritos por un científico británico como prueba de que los datos usados estaban sesgados.
Una investigación independiente no halló evidencia de mala voluntad.
Los emails habían sido mal formulados por un científico irritado por demandas incesantes de ver sus datos.
"Vamos a tener que ser muy cuidadosos en la forma como vamos a llevar a cabo nuestro trabajo, porque aceptémoslo, estamos bajo un intenso escrutinio público", dijo Pachauri. "Tenemos que estar seguros de que no fallaremos, en ningún sentido, en lo que se espera que hagamos como científicos".
Durante el correr de este año, muchos científicos sobre el clima -acostumbrados a trabajar silenciosamente con sus pares, lejos de la mirada pública- quedaron impresionados por la ira y la influencia de los escépticos del calentamiento global.
Pachauri dijo que él había sido bombardeado con emails de odio.
El mes pasado, Phil Jones, profesor de la universidad de East Anglia involucrado en el escándalo del "climagate", dijo que su familia había recibido amenazas y que él incluso había pensado suicidarse.
Si bien el IPCC resultó empañado en 2010, la neutralidad y objetividad del trabajo del panel le permitirá recuperar su lustre, consideró Pachauri.
Y en lo que respecta al cambio climático, el interés también será revivido por la opinión pública, especialmente entre la juventud, y por la amenaza del CO2.
"Creo que la tendencia va claramente hacia un entendimiento y una sensibilización del cambio climático mucho mayores que hace tres o cuatro años atrás. Personalmente, me siento muy optimista por la juventud en todo el mundo, incluyendo la de Estados Unidos, que son muy sensibles respecto a algunos de estos asuntos".
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viernes, 3 de diciembre de 2010
Inician vigilancia de glaciares en Perú ante peligro de cambio climático
Una estación meteorológica para vigilar el comportamiento de los glaciares de los Andes frente a la amenaza del cambio climático fue instalada en el nevado Huaytapallana, en la región central de Perú, informó este jueves el servicio meteorológico.
La Estación permitirá tener un mejor conocimiento sobre la respuesta de los glaciares frente a las variaciones climáticas, subrayó el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).
La información meteorológica e hidrológica a ser generada será de utilidad para que se puedan planificar y diseñar las medidas de adaptación al cambio climático en los Andes centrales peruanos, en especial con relación al uso y la gestión de los recursos hídricos.
El equipo científico fue instalado en la parte alta del nevado Huaytapallana, cuya cumbre se ubica sobre los 5.768 metros sobre el nivel del mar, en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, en el departamento centroandino de Junín.
La estación ha sido adquirida por el Proyecto de Adaptación al Impacto del Retroceso Acelerado de Glaciares en los Andes Tropicales (PRAA), que es implementado en Perú, Ecuador y Bolivia con recursos del Fondo Mundial para el Medio Ambiente y fondos del gobierno japonés.
Perú acoge más del 70% de los glaciares tropicales del mundo, pero el calentamiento global ya ha derretido el 22% de ellos en los últimos 30 años, según un informe del Banco Mundial de 2009.
El PRAA busca promover la implementación de medidas piloto de adaptación al cambo climático, incluyendo la recuperación de suelos en las zonas altoandinas, mejorar la gestión del agua para uso agrícola y promover la prevención de los desembalses y los aluviones de las lagunas glaciares.
La Estación permitirá tener un mejor conocimiento sobre la respuesta de los glaciares frente a las variaciones climáticas, subrayó el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).
La información meteorológica e hidrológica a ser generada será de utilidad para que se puedan planificar y diseñar las medidas de adaptación al cambio climático en los Andes centrales peruanos, en especial con relación al uso y la gestión de los recursos hídricos.
El equipo científico fue instalado en la parte alta del nevado Huaytapallana, cuya cumbre se ubica sobre los 5.768 metros sobre el nivel del mar, en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, en el departamento centroandino de Junín.
La estación ha sido adquirida por el Proyecto de Adaptación al Impacto del Retroceso Acelerado de Glaciares en los Andes Tropicales (PRAA), que es implementado en Perú, Ecuador y Bolivia con recursos del Fondo Mundial para el Medio Ambiente y fondos del gobierno japonés.
Perú acoge más del 70% de los glaciares tropicales del mundo, pero el calentamiento global ya ha derretido el 22% de ellos en los últimos 30 años, según un informe del Banco Mundial de 2009.
El PRAA busca promover la implementación de medidas piloto de adaptación al cambo climático, incluyendo la recuperación de suelos en las zonas altoandinas, mejorar la gestión del agua para uso agrícola y promover la prevención de los desembalses y los aluviones de las lagunas glaciares.
martes, 30 de noviembre de 2010
En el cambio climático, no puede haber rivalidades: Calderón
El presidente de México lanzó un llamado para trabajar simultáneamente en los ámbitos diplomáticos, científicos y colectivos, para buscar acuerdos entre los países, encontrar opciones tecnológicas y movilizar el poder colectivo de la humanidad en contra del cambio climático.
El presidente dio la bienvenida a los miniestros a la COP 16. Foto: Presidencia
Cancún.- Al inaugurar la Conferencia de las Partes 16 de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Cancún, el Presidente Felipe Calderón convocó a tomar decisiones para proteger al planeta porque el mundo espera una respuesta responsable y “a nosotros nos toca demostrar si en Cancún fuimos capaces de cubrir un expediente de simulaciones o si pudimos iniciar verdaderamente una nueva etapa de acciones frente al cambio climático”.
El mandatario mexicano llamó a trascender las fronteras políticas y advirtió que “seria una tragedia que nuestra incapacidad de ver más allá de ver más allá de nuestros interés personales, de grupo e incluso nacionales, nos hiciera fallar a la hora de enfrentar este reto. En este terreno no puede haber rivalidades porque el desafío es común: hay un solo reto como también hay una especie humana como también hay una sola tierra”.
Ante Ragenda Pachauri, presidenta del panel del cambio climático de la ONU, Cristina Figuereo, secretaria técnica de la COP 16 y ministros de medio ambiente y relaciones exteriores del planeta, el presidente Calderón advirtió que la relación del hombre con la naturaleza está llegando a un punto crítico y que o cambiamos nuestra forma de vida para detener el cambio climático o esa forma de vida cambiará “y no será para bien”, pues, dijo, habrá efectos devastadores.
Además, advirtió que hay áreas en las que requiere trabajarse más para alcanzar un consenso y “avances reales en estas conferencias” y ubicó entre los logros previstos para la COP 16 las medidas contra la deforestación.
Por ello, pidió trabajar simultáneamente en los ámbitos diplomáticos, científicos y colectivos, para buscar acuerdos entre los países, encontrar opciones tecnológicas y movilizar el poder colectivo de la humanidad en contra del cambio climático.
“Detener el cambio climático es un verdadero reto y hay un solo poder capaz de enfrentarlo: el poder de la humanidad misma. Doscientos líderes, mil científicos, podrán llegar a un acuerdo pero al final sólo los siete mil millones de seres humanos que ya somos son los que posen la fuerza para hacer el cambio”.
El presidente dio la bienvenida a los miniestros a la COP 16. Foto: Presidencia
Cancún.- Al inaugurar la Conferencia de las Partes 16 de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Cancún, el Presidente Felipe Calderón convocó a tomar decisiones para proteger al planeta porque el mundo espera una respuesta responsable y “a nosotros nos toca demostrar si en Cancún fuimos capaces de cubrir un expediente de simulaciones o si pudimos iniciar verdaderamente una nueva etapa de acciones frente al cambio climático”.
El mandatario mexicano llamó a trascender las fronteras políticas y advirtió que “seria una tragedia que nuestra incapacidad de ver más allá de ver más allá de nuestros interés personales, de grupo e incluso nacionales, nos hiciera fallar a la hora de enfrentar este reto. En este terreno no puede haber rivalidades porque el desafío es común: hay un solo reto como también hay una especie humana como también hay una sola tierra”.
Ante Ragenda Pachauri, presidenta del panel del cambio climático de la ONU, Cristina Figuereo, secretaria técnica de la COP 16 y ministros de medio ambiente y relaciones exteriores del planeta, el presidente Calderón advirtió que la relación del hombre con la naturaleza está llegando a un punto crítico y que o cambiamos nuestra forma de vida para detener el cambio climático o esa forma de vida cambiará “y no será para bien”, pues, dijo, habrá efectos devastadores.
Además, advirtió que hay áreas en las que requiere trabajarse más para alcanzar un consenso y “avances reales en estas conferencias” y ubicó entre los logros previstos para la COP 16 las medidas contra la deforestación.
Por ello, pidió trabajar simultáneamente en los ámbitos diplomáticos, científicos y colectivos, para buscar acuerdos entre los países, encontrar opciones tecnológicas y movilizar el poder colectivo de la humanidad en contra del cambio climático.
“Detener el cambio climático es un verdadero reto y hay un solo poder capaz de enfrentarlo: el poder de la humanidad misma. Doscientos líderes, mil científicos, podrán llegar a un acuerdo pero al final sólo los siete mil millones de seres humanos que ya somos son los que posen la fuerza para hacer el cambio”.
lunes, 29 de noviembre de 2010
El presidente mexicano, Felipe Calderón, pone en marcha la torre eólica en Cancún
El presidente de México, Felipe Calderón, puso hoy en marcha el aerogenerador eléctrico que abastecerá de energía limpia las sedes oficiales de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP16), que comienza mañana en el balneario de Cancún, en el Caribe Mexicano.
Durante su discurso, el presidente Calderón destacó que la torre eólica, considerada ya como un símbolo de la COP16, es muestra de que el país "predica con el ejemplo" en acciones para combatir el cambio climático.
"México predica con el ejemplo, no obstante que somos un país con mucha pobreza. No vamos a esperar a ver a qué hora se les ocurre a las naciones ricas y poderosas preocuparse que por el cambio climático", dijo Calderón.
El presidente Calderón sostuvo que es posible transitar hacia un nuevo régimen climático sin descuidar el desarrollo económico.
"Qué podemos hacer para evitar el calentamiento global y el cambio climático, la ruta indicada es reducir la generación de carbono pero para muchos implica frenar el desarrollo económico", explicó el mandatario mexicano.
Añadió que hay países que están en el dilema "o combato el cambio climático o combato la pobreza, pero en realidad es un falso dilema por que sí es posible al mismo tiempo combatir el cambio climático y seguir creciendo económicamente y un ejemplo de eso es la generación de energías limpias".
Actualmente, México genera 51.000 megavatios, de los cuales 500 megavatios son generados a través de energía eólica y hacia el final de la administración el objetivo es generar hasta 2.500 megavatios aprovechando la fuerza del viento.
"Tenemos 10.000 kilómetros de costas y la confluencia de dos océanos en el istmo de Tehuantepec. Hemos hecho estudios en diversas zonas del país y sabemos que México tiene un gran potencial que permitiría generar hasta 71.000 megavatios de energía eólica", aseguró el gobernante.
Por su parte, el director de la Comisión Federal de Electricidad, Alfredo Elías Ayub, indicó que la torre eólica es la primera en su tipo instalada en la Península de Yucatán y servirá para medir el potencial de la región.
El aerogenerador de Cancún es uno de los más modernos y eficientes con los que cuenta la Comisión Federal de Electricidad. Los materiales con los que fue construida garantizan que puede resistir los huracanes que afectan a la zona
Tiene capacidad para generar 1,5 megawatts, lo que significa que puede dotar de energía a 1.500 viviendas, cada una de las hélices mide 37,3 metros longitud y esta sostenida en una torre de acero de 76,9 metros hasta la turbina, alcanzando una altura total de 117.3 metros. Su vida útil es de 30 años.
Por otra parte, el presidente Calderón dio a conocer que han puesto a la venta "bonos de carbono" con la finalidad de "secuestrar" la emisión generada por la COP16.
Explicó que se trata de una iniciativa para neutralizar los efectos negativos que pudiera tener sobre el ambiente la realización de la Cumbre Ambiental ya sea por la generación de basura o los gases que se liberaron a la atmósfera por el traslado de los participantes.
Los recursos obtenidos con la venta de los "bonos de carbono" servirán para programas de reforestación, en tanto que otra de las medidas de mitigación es la transferencia de energía eólica generada en Oaxaca para abastecer a Cancún y la Riviera Maya.
Gro Harlem, la mujer que despertó la conciencia ambiental del planeta
La historia de la defensa del medio ambiente no puede escribirse sin su nombre, Gro Harlem Brundtland, la ex Primera Ministra noruega que puso el cambio climático, la biodiversidad y el desarrollo sostenible en la agenda política mundial con un revolucionario informe, "Nuestro futuro común" (1987), que sirvió de punto de partida para el desarrollo de todas las cumbres, convenciones y protocolos ambientales de los últimos 20 años.
La mujer que despertó la conciencia ambiental del planeta ha sido pionera como mujer en casi todo, y, entre otras cosas, tres veces Primera Ministra de Noruega (1981, 1986-1989, y 1990-1996) y presidenta de la Organización Mundial de la Salud (1998-2003).
En las distancias cortas la doctora Brundtland sorprende como una mujer cercana, tremendamente enérgica -con sus 71 años aparenta más energía que una de 20- y, sobre todo, convincente. Cualidades que de seguro tuvo en cuenta el secretario general de Naciones Unidas, Ban-Ki-moon, cuando en 2007 decidió descargar en ella la responsabilidad de convencer a los líderes políticos mundiales de que el calentamiento global "no admite esperas y hay que actuar ya", al nombrarla enviada especial de la ONU para el Cambio Climático.
Parece que el planeta la vuelve a necesitar para ponga las cartas verdes sobre la mesa, de ahí que Naciones Unidas también la haya vuelto a reclamar como autora del nuevo informe sobre desarrollo y sostenibilidad que será presentado en 2012 en la Cumbre Río+20. De eso y otros temas ha charlado en una entrevista con EFEverde coincidiendo con una visita a Madrid.
Pregunta: Usted dirigió y se implicó hasta tal punto en el informe de la ONU "Nuestro futuro común" que hoy todo el mundo conoce ese trabajo como el "Informe Brundtland", ¿Qué piensa de ese documento 23 años después?
Respuesta: Que estuvimos muy acertados en describir lo que iba a pasar. Las explicaciones que dimos sobre hacia donde iba la humanidad se han demostrado correctas y continúan vigentes. Pienso que hicimos bien dando la voz de alarma en temas como la pérdida de biodiversidad o el cambio climático. Advertimos de que la situación no admitía esperas, de que había que actuar rápido.
P.- ¿Considera que los líderes mundiales han hecho caso de las advertencias de ese informe?
R.- Nosotros recomendamos a los países que se reunieran en una Cumbre de la Tierra y cinco años después se celebró la Cumbre de Río (1992), donde hubo acuerdos en los tres aspectos sobre los que llamábamos la atención, cambio climático, biodiversidad y Agenda 21. Diez años después de la publicación del Informe, en 1997, se firmó el Protocolo de Kioto, así que, en ese sentido, sí se cumplieron las recomendaciones.
El problema es que hoy día sólo el 30 por ciento de las emisiones mundiales corresponden a los países que ratificaron ese protocolo y ese porcentaje irá decreciendo. Hay nuevos actores, como China, India, Brasil o Sudáfrica, que se han convertido en los grandes emisores, y si no se implican esos países no habrá solución al cambio climático. Por eso fracasó la Cumbre de Copenhague.
P.- ¿Era mayor el compromiso político hace 20 años que ahora?
R.- Puede que sí, pero quizá porque en la Cumbre Río los líderes políticos todavía no tenían muy claras las consecuencias de lo que estaban firmando. Eso no ocurre ahora que los políticos son plenamente conscientes de que firmar es comprometerse, y de que lo que firmen tendrá una repercusión directa en las políticas de sus países, y que incluso puede redundar en una sanción si no lo cumplen. Por eso es tan complicado llegar a un acuerdo.
"Cancún no será una oportunidad perdida"
P.- En su informe se acuñó por primera vez el término "desarrollo sostenible" entendiendo como tal aquel que "satisface las necesidades del presente sin comprometer las de las generaciones futuras". Pero, ¿No cree que se ha hecho un uso abusivo de este término?
R.- Sí, mucha gente lo ha hecho, sobre todo empresas, y más que del concepto "desarrollo sostenible" del término "sostenibilidad", pero no por eso deja de ser un concepto menos importante. Hoy todo el mundo sabe si algo es de verdad "sostenible" más allá del nombre. Es difícil engañar a la gente.
P.- Si hubiera sido consciente de que su informe iba a tener esa inmensa repercusión, ¿Hubiera cambiado algo?
R.- Quizá hubiera agregado que había que prestar atención para que no se hiciera un uso abusivo del término "desarrollo sostenible" (risas). Lo extraordinario de ese informe es que como conseguimos implicar en él a gente de todos los sectores y países, comunidad científica, ONG, empresarios, políticos, etcétera, logramos una fotografía perfecta de la situación del planeta que todavía hoy perdura.
P.- Usted es una de las expertas del Panel de Sostenibilidad Global de la ONU que elaborará el próximo informe de cara a la Cumbre de la Tierra Río+20, en 2012. ¿Podría avanzar algo de ese nuevo documento?
R.- Que nuestro objetivo es ver cómo ha cambiado la situación ambiental en los últimos diez años y dar los mejores consejos que podamos en base a ello. No hay más porque no hace ni un mes que tuvimos la primera reunión en Nueva York, así que tenemos quince meses de intenso trabajo, porque debemos entregarlo a finales de 2011.
P.- Como enviada especial de Naciones Unidas para el Cambio Climático, ¿Qué expectativas tiene ante la próxima Cumbre de Cancún (COP16)?
R.- Nadie espera un gran acuerdo de Cancún, pero confío en que se van a dar pasos en la dirección correcta y pienso que no va a ser una oportunidad perdida.
P.- ¿Cree que los países están por la labor de alcanzar un consenso para salvar el clima?
R.- El consenso actual no es suficiente, pero para saberlo debemos esperar para ver qué pasa en Cancún y en Johanesburgo, en 2011. Lo que está claro es que necesitamos una solución antes de 2012, que expira el Protocolo de Kioto, y espero que los líderes políticos se den cuenta de que es su responsabilidad tener esa solución.
"Hay que actuar ya"
P.- ¿Qué pasará si los países no reducen sus emisiones?
R.- Que el nivel del mar aumentará, que habrá más desertificación... En definitiva, toda una larga lista de fenómenos irá a peor si no actuamos, por eso hay que actuar ya.
P.- Usted pensaba que la elección de Obama facilitaría las negociaciones internacionales de cambio climático, ¿Ha sido así?
R.- Tuvo un impacto positivo en los meses previos a la Cumbre Copenhague, pero no fue suficiente. El hecho de que no lograra sacar adelante en el Congreso una ley de reducción de emisiones me decepcionó y creo que países como India o China lo utilizaron como excusa para no comprometerse en Copenhague.
P.- ¿Cómo vivió aquella larga y tensa reunión en Copenhague en la que, encerrados en una pequeña habitación, los líderes políticos mundiales fueron incapaces de llegar a un acuerdo sobre cambio climático?
R.- ¡Dios mío, menuda reunión! (risas). Tengo que reconocer que algunos de esos políticos hicieron un gran esfuerzo para que se alcanzara un acuerdo, y que al menos todos coincidieron en una cosa: en que la temperatura media del planeta no puede subir más de dos grados en 2050. No hubo acuerdo en cuánto tiene que reducir sus emisiones cada país para lograrlo, pero el simple hecho de que hubiera consenso
La mujer que despertó la conciencia ambiental del planeta ha sido pionera como mujer en casi todo, y, entre otras cosas, tres veces Primera Ministra de Noruega (1981, 1986-1989, y 1990-1996) y presidenta de la Organización Mundial de la Salud (1998-2003).
En las distancias cortas la doctora Brundtland sorprende como una mujer cercana, tremendamente enérgica -con sus 71 años aparenta más energía que una de 20- y, sobre todo, convincente. Cualidades que de seguro tuvo en cuenta el secretario general de Naciones Unidas, Ban-Ki-moon, cuando en 2007 decidió descargar en ella la responsabilidad de convencer a los líderes políticos mundiales de que el calentamiento global "no admite esperas y hay que actuar ya", al nombrarla enviada especial de la ONU para el Cambio Climático.
Parece que el planeta la vuelve a necesitar para ponga las cartas verdes sobre la mesa, de ahí que Naciones Unidas también la haya vuelto a reclamar como autora del nuevo informe sobre desarrollo y sostenibilidad que será presentado en 2012 en la Cumbre Río+20. De eso y otros temas ha charlado en una entrevista con EFEverde coincidiendo con una visita a Madrid.
Pregunta: Usted dirigió y se implicó hasta tal punto en el informe de la ONU "Nuestro futuro común" que hoy todo el mundo conoce ese trabajo como el "Informe Brundtland", ¿Qué piensa de ese documento 23 años después?
Respuesta: Que estuvimos muy acertados en describir lo que iba a pasar. Las explicaciones que dimos sobre hacia donde iba la humanidad se han demostrado correctas y continúan vigentes. Pienso que hicimos bien dando la voz de alarma en temas como la pérdida de biodiversidad o el cambio climático. Advertimos de que la situación no admitía esperas, de que había que actuar rápido.
P.- ¿Considera que los líderes mundiales han hecho caso de las advertencias de ese informe?
R.- Nosotros recomendamos a los países que se reunieran en una Cumbre de la Tierra y cinco años después se celebró la Cumbre de Río (1992), donde hubo acuerdos en los tres aspectos sobre los que llamábamos la atención, cambio climático, biodiversidad y Agenda 21. Diez años después de la publicación del Informe, en 1997, se firmó el Protocolo de Kioto, así que, en ese sentido, sí se cumplieron las recomendaciones.
El problema es que hoy día sólo el 30 por ciento de las emisiones mundiales corresponden a los países que ratificaron ese protocolo y ese porcentaje irá decreciendo. Hay nuevos actores, como China, India, Brasil o Sudáfrica, que se han convertido en los grandes emisores, y si no se implican esos países no habrá solución al cambio climático. Por eso fracasó la Cumbre de Copenhague.
P.- ¿Era mayor el compromiso político hace 20 años que ahora?
R.- Puede que sí, pero quizá porque en la Cumbre Río los líderes políticos todavía no tenían muy claras las consecuencias de lo que estaban firmando. Eso no ocurre ahora que los políticos son plenamente conscientes de que firmar es comprometerse, y de que lo que firmen tendrá una repercusión directa en las políticas de sus países, y que incluso puede redundar en una sanción si no lo cumplen. Por eso es tan complicado llegar a un acuerdo.
"Cancún no será una oportunidad perdida"
P.- En su informe se acuñó por primera vez el término "desarrollo sostenible" entendiendo como tal aquel que "satisface las necesidades del presente sin comprometer las de las generaciones futuras". Pero, ¿No cree que se ha hecho un uso abusivo de este término?
R.- Sí, mucha gente lo ha hecho, sobre todo empresas, y más que del concepto "desarrollo sostenible" del término "sostenibilidad", pero no por eso deja de ser un concepto menos importante. Hoy todo el mundo sabe si algo es de verdad "sostenible" más allá del nombre. Es difícil engañar a la gente.
P.- Si hubiera sido consciente de que su informe iba a tener esa inmensa repercusión, ¿Hubiera cambiado algo?
R.- Quizá hubiera agregado que había que prestar atención para que no se hiciera un uso abusivo del término "desarrollo sostenible" (risas). Lo extraordinario de ese informe es que como conseguimos implicar en él a gente de todos los sectores y países, comunidad científica, ONG, empresarios, políticos, etcétera, logramos una fotografía perfecta de la situación del planeta que todavía hoy perdura.
P.- Usted es una de las expertas del Panel de Sostenibilidad Global de la ONU que elaborará el próximo informe de cara a la Cumbre de la Tierra Río+20, en 2012. ¿Podría avanzar algo de ese nuevo documento?
R.- Que nuestro objetivo es ver cómo ha cambiado la situación ambiental en los últimos diez años y dar los mejores consejos que podamos en base a ello. No hay más porque no hace ni un mes que tuvimos la primera reunión en Nueva York, así que tenemos quince meses de intenso trabajo, porque debemos entregarlo a finales de 2011.
P.- Como enviada especial de Naciones Unidas para el Cambio Climático, ¿Qué expectativas tiene ante la próxima Cumbre de Cancún (COP16)?
R.- Nadie espera un gran acuerdo de Cancún, pero confío en que se van a dar pasos en la dirección correcta y pienso que no va a ser una oportunidad perdida.
P.- ¿Cree que los países están por la labor de alcanzar un consenso para salvar el clima?
R.- El consenso actual no es suficiente, pero para saberlo debemos esperar para ver qué pasa en Cancún y en Johanesburgo, en 2011. Lo que está claro es que necesitamos una solución antes de 2012, que expira el Protocolo de Kioto, y espero que los líderes políticos se den cuenta de que es su responsabilidad tener esa solución.
"Hay que actuar ya"
P.- ¿Qué pasará si los países no reducen sus emisiones?
R.- Que el nivel del mar aumentará, que habrá más desertificación... En definitiva, toda una larga lista de fenómenos irá a peor si no actuamos, por eso hay que actuar ya.
P.- Usted pensaba que la elección de Obama facilitaría las negociaciones internacionales de cambio climático, ¿Ha sido así?
R.- Tuvo un impacto positivo en los meses previos a la Cumbre Copenhague, pero no fue suficiente. El hecho de que no lograra sacar adelante en el Congreso una ley de reducción de emisiones me decepcionó y creo que países como India o China lo utilizaron como excusa para no comprometerse en Copenhague.
P.- ¿Cómo vivió aquella larga y tensa reunión en Copenhague en la que, encerrados en una pequeña habitación, los líderes políticos mundiales fueron incapaces de llegar a un acuerdo sobre cambio climático?
R.- ¡Dios mío, menuda reunión! (risas). Tengo que reconocer que algunos de esos políticos hicieron un gran esfuerzo para que se alcanzara un acuerdo, y que al menos todos coincidieron en una cosa: en que la temperatura media del planeta no puede subir más de dos grados en 2050. No hubo acuerdo en cuánto tiene que reducir sus emisiones cada país para lograrlo, pero el simple hecho de que hubiera consenso
domingo, 28 de noviembre de 2010
Gobiernos examinan medidas en Cancún ante el cambio climático
Una botella gigante en una playa exhibe el domingo 28 de noviembre de 2010 un mensaje que dice "Urgente, salvar vidas en Cancún", en la localidad turística caribeña de Cancún, México. El mensaje fue colocado por la organización Oxfam International.
Delegados de 193 naciones darán inicio el lunes a una conferencia de 15 días sobre el cambio climático.
Aunque la perspectiva es de que pase al menos un año más sin que haya un acuerdo global para frenar el cambio climático, los países del mundo examinarán durante las próximas dos semanas cómo movilizar recursos para enfrentar las secuelas del calentamiento global: el derretimiento de los hielos y un aumento del nivel de los mares.
A partir del lunes, 15.000 delegados gubernamentales, defensores del ambiente, dirigentes empresariales, periodistas y personas de los más diversos ámbitos confluirán en las salas de reuniones de la conferencia anual del tratado climático de Naciones Unidas, en medio del tiempo cálido y húmedo de esta localidad turística caribeña.
Ese tratado fue suscrito por 193 naciones.
Los participantes se dieron cita casi a finales de 2010, un año que podría cerrar con algunas de las temperaturas globales más elevadas que constan en los archivos compilados desde hace 131 años.
Mientras se eleva el calentamiento global, las negociaciones que Naciones Unidas impulsó hace tiempo se han estancado, debido a la incapacidad para encontrar un consenso tendente a un acuerdo que obligue legalmente a los países ricos, y tal vez una que otra nación pobre, a frenar sus emisiones de dióxido de carbono y de otros gases provenientes de las industrias, el transporte y la agricultura, a los que también se responsabiliza del calentamiento global.
La batuta republicana en la Cámara de Representantes en Estados Unidos y un reciente cambio histórico en las emisiones —debido a que los países en desarrollo generan más gases de efecto invernadero que el viejo mundo industrializado— sólo son garantía de que el estancamiento se prolongará los próximos uno o dos años cuando menos.
El mundo espera que las negociaciones sean fructíferas, expresó a The Associated Press el secretario del Medio Ambiente de México, Juan Rafael Elvira Quesada. Lo que se necesitan son acciones, no sólo palabras, apuntó.
Por su parte, funcionarios de la ONU y diversas personalidades prevén que en Cancún habrá un "progreso gradual", pero no la concertación de un acuerdo trascendental. El epílogo de las dos semanas de conversaciones será tres días de negociaciones de alto nivel entre los ministros del ambiente del mundo.
Con la expectativa de reimpulsar las conversaciones, los delegados aguardan decisiones que propicien mejores condiciones para que las naciones en desarrollo se alleguen tecnología "verde" patentada de los países avanzados, así como un sistema que prevea compensaciones a las naciones más pobres que protejan sus bosques.
En particular, el mundo en desarrollo pretende un acuerdo importante en el ámbito de los recursos financieros, una decisión para el establecimiento de un fondo verde que administre los miles de millones de dólares que han prometido las naciones desarrolladas como asistencia para las naciones pobres a fin de que éstas emprendan medidas para su adaptación a los cambios del clima.
Los proyectos incluirían, por ejemplo, la construcción una barrera protectora en los litorales, la modernización de los sistemas hidráulicos para enfrentar la sequía y la instalación de fuentes de energía limpia.
Delegados de 193 naciones darán inicio el lunes a una conferencia de 15 días sobre el cambio climático.
Aunque la perspectiva es de que pase al menos un año más sin que haya un acuerdo global para frenar el cambio climático, los países del mundo examinarán durante las próximas dos semanas cómo movilizar recursos para enfrentar las secuelas del calentamiento global: el derretimiento de los hielos y un aumento del nivel de los mares.
A partir del lunes, 15.000 delegados gubernamentales, defensores del ambiente, dirigentes empresariales, periodistas y personas de los más diversos ámbitos confluirán en las salas de reuniones de la conferencia anual del tratado climático de Naciones Unidas, en medio del tiempo cálido y húmedo de esta localidad turística caribeña.
Ese tratado fue suscrito por 193 naciones.
Los participantes se dieron cita casi a finales de 2010, un año que podría cerrar con algunas de las temperaturas globales más elevadas que constan en los archivos compilados desde hace 131 años.
Mientras se eleva el calentamiento global, las negociaciones que Naciones Unidas impulsó hace tiempo se han estancado, debido a la incapacidad para encontrar un consenso tendente a un acuerdo que obligue legalmente a los países ricos, y tal vez una que otra nación pobre, a frenar sus emisiones de dióxido de carbono y de otros gases provenientes de las industrias, el transporte y la agricultura, a los que también se responsabiliza del calentamiento global.
La batuta republicana en la Cámara de Representantes en Estados Unidos y un reciente cambio histórico en las emisiones —debido a que los países en desarrollo generan más gases de efecto invernadero que el viejo mundo industrializado— sólo son garantía de que el estancamiento se prolongará los próximos uno o dos años cuando menos.
El mundo espera que las negociaciones sean fructíferas, expresó a The Associated Press el secretario del Medio Ambiente de México, Juan Rafael Elvira Quesada. Lo que se necesitan son acciones, no sólo palabras, apuntó.
Por su parte, funcionarios de la ONU y diversas personalidades prevén que en Cancún habrá un "progreso gradual", pero no la concertación de un acuerdo trascendental. El epílogo de las dos semanas de conversaciones será tres días de negociaciones de alto nivel entre los ministros del ambiente del mundo.
Con la expectativa de reimpulsar las conversaciones, los delegados aguardan decisiones que propicien mejores condiciones para que las naciones en desarrollo se alleguen tecnología "verde" patentada de los países avanzados, así como un sistema que prevea compensaciones a las naciones más pobres que protejan sus bosques.
En particular, el mundo en desarrollo pretende un acuerdo importante en el ámbito de los recursos financieros, una decisión para el establecimiento de un fondo verde que administre los miles de millones de dólares que han prometido las naciones desarrolladas como asistencia para las naciones pobres a fin de que éstas emprendan medidas para su adaptación a los cambios del clima.
Los proyectos incluirían, por ejemplo, la construcción una barrera protectora en los litorales, la modernización de los sistemas hidráulicos para enfrentar la sequía y la instalación de fuentes de energía limpia.
sábado, 27 de noviembre de 2010
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