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sábado, 5 de marzo de 2011

Tecnociencia para la sostenibilidad

Existe un consenso creciente acerca de la necesidad y posibilidad de dirigir los esfuerzos de la investigación e innovación hacia el logro de tecnologías favorecedoras de un desarrollo sostenible, incluyendo desde la búsqueda de nuevas fuentes de energía al incremento de la eficacia en la obtención de alimentos, pasando por la prevención de enfermedades y catástrofes, el logro de una maternidad y paternidad responsables o la disminución y tratamiento de residuos, el diseño de un transporte de impacto reducido, etc. Ello exige superar la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo que ha caracterizado, a menudo, el desarrollo tecnocientífico, así como la idea simplista de que las soluciones a los problemas con que se enfrenta hoy la humanidad dependen, fundamentalmente, de tecnologías más avanzadas, olvidando que las opciones, los dilemas, a menudo son fundamentalmente éticos.

Cuando se plantea la contribución de la tecnociencia a la sostenibilidad, la primera consideración que es preciso hacer es cuestionar cualquier expectativa de encontrar soluciones puramente tecnológicas a los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad. Pero, del mismo modo, hay que cuestionar los movimientos anti-ciencia que descargan sobre la tecnociencia la responsabilidad absoluta de la situación actual de deterioro creciente. Muchos de los peligros que se suelen asociar al “desarrollo científico y tecnológico” han puesto en el centro del debate la cuestión de la “sociedad del riesgo”, según la cual, como consecuencia de dichos desarrollos tecnocientíficos actuales, crece cada día la posibilidad de que se produzcan daños que afecten a una buena parte de la humanidad y que nos enfrentan a decisiones cada vez más arriesgadas (López Cerezo y Luján, 2000).
No podemos ignorar, sin embargo, que, como señala el historiador de la ciencia Sánchez Ron (1994), son científicos quienes estudian los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad, advierten de los riesgos y ponen a punto soluciones. Por supuesto no sólo científicos, ni todos los científicos. Por otra parte, es cierto que han sido científicos los productores de, por ejemplo, los freones que destruyen la capa de ozono. Pero, no lo olvidemos, junto a empresarios, economistas, trabajadores, políticos… La tendencia a descargar sobre la ciencia y la tecnología la responsabilidad de la situación actual de deterioro creciente, no deja de ser una nueva simplificación maniquea en la que resulta fácil caer. Las críticas y las llamadas a la responsabilidad han de extenderse a todos nosotros, incluidos los “simples” consumidores de los productos nocivos (Vilches y Gil, 2003). Y ello supone hacer partícipe a la ciudadanía de la responsabilidad de la toma de decisiones en torno a este desarrollo tecnocientífico. Hechas estas consideraciones previas, podemos ahora abordar más matizadamente el papel de la tecnociencia.
Existe, por supuesto, un consenso general acerca de la necesidad de dirigir los esfuerzos de la investigación e innovación hacia el logro de tecnologías favorecedoras de un desarrollo sostenible (Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, 1988; Gore, 1992; Daly, 1997; Flavin y Dunn, 1999…), incluyendo desde la búsqueda de nuevas fuentes de energía al incremento de la eficacia en la obtención de alimentos, pasando por la prevención de enfermedades y catástrofes, el logro de una maternidad y paternidad responsables o la disminución y tratamiento de residuos, el diseño de un transporte de impacto reducido, etc.
Es preciso, sin embargo, analizar con cuidado las medidas tecnocientíficas propuestas y sus posibles riesgos, para que las aparentes soluciones no generen problemas más graves, como ha sucedido ya tantas veces. Pensemos, por ejemplo, en la revolución agrícola que, tras la Segunda Guerra Mundial, incrementó notablemente la producción gracias a los fertilizantes y pesticidas químicos como el DDT. Se pudo así satisfacer las necesidades de alimentos de una población mundial que experimentaba un rápido crecimiento...

viernes, 4 de marzo de 2011

¿Sucumbieron los dinosaurios al cambio climático?

Un radical cambio climático hace 70 millones de años puede ayudar a explicar los cambios vividos con el fin del Cretácico y la desaparición de los grandes dinosaurios, según parecen revelar unos restos fósiles encontrados en la Amazonía peruana.
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jueves, 3 de marzo de 2011

Vargas Llosa pronostica futuro de violencia en Latinoamérica si no se legalizan drogas

México, 3 mar (EFE).- El escritor peruano y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa auguró hoy para Latinoamérica en el corto o medio plazo un futuro tan violento como el presente de México si no se toma la decisión de legalizar las drogas. El número de muertos atribuidos al crimen organizado en 2010 (de 15.273) es casi seis veces mayor que el registrado en 2007 (cuando fue de 2.700). (.....)
Vargas Llosa recibirá de Calderón la insignia del Águila Azteca, en consideración a los servicios prestados al país, en una ceremonia que tendrá lugar en el Castillo de Chapultepec, que fue la residencia del efímero emperador afrancesado Maximiliano I (1863-1867).
En agosto pasado, el presidente admitió en un foro sobre seguridad la posibilidad de abrir un debate sobre la legalización de las drogas, aunque su postura es contraria y la estrategia de seguridad apenas ha variado desde su inicio.              Haga clic sobtre el título para ver la noticia completa.

miércoles, 2 de marzo de 2011

"Desarrollo Sustentable, Universidad y Gestión del Conocimiento desde la Perspectiva Luhmaniana"

En atención a la evidente crisis socio ambiental que se gesta a nivel planetario y local, Raiza Yánez y Carlos Zavarce han preparado el presente articulo, cuyo objetivo es plantear la construcción de nuevas bases teóricas, metodológicas y epistémicas que permitan orientar y fortalecer la producción científica en las universidades autónomas venezolanas (UAV), en función del Desarrollo Sustentable (DS) y con el fin de contribuir a alcanzar un mayor compromiso con el bienestar colectivo, la inclusión, la equidad, la conservación ambiental y la paz en el planeta, utilizando como instrumento la Gestión del Conocimiento (GC). En consecuencia, y reportando los hallazgos producto de una investigación de tipo documental y de campo inspirada en la teoría de la complejidad y los sistemas sociales de Nicklas Luhmann, se infiere que el DS no está considerado en las políticas y prioridades de investigación en las universidades autónomas venezolanas, por lo que los resultados en esta materia son dispersos, de tipo disciplinario, cortoplacista y mayormente en el área de las ciencias de la naturaleza. Número 17. Volumen 6. Abril de 2011
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Una explicación del extraño comportamiento del Sol

El largo período de baja actividad de la estrella durante su último ciclo se debe a cambios en la velocidad de los flujos de plasma, según un equipo científico de velocidad

Ilustración de los campos magnéticos en el interior del sol y la corona exterior en dos fases de actividad: a la derecha, durante un período inusualmente prolongado de baja actividad, y a la izquierda una fase activa.- NASA /GODDARD/SDO-AIA/JAXA/HINODE-XRT

El Sol tiene un ciclo periódico de actividad magnética, de aproximadamente once años entre un mínimo y el siguiente, que se puede observar por la frecuencia y la localización de las manchas solares. El último ciclo, el 23, se ha caracterizado por un mínimo inusualmente prolongado de baja actividad. Tras ese período de calma, la actividad de la estrella está intensificándose, con más tormentas solares y destellos. La explicación de la reciente anomalía de mínimo prolongado se ha buscado en la dinámica de los flujos de plasma en la superficie solar, en el alcance y extensión de las corrientes cambiantes de esos flujos. Ahora un equipo de científicos de India y de Estados Unidos ha obtenido detalles nuevos de esos procesos gracias a un avanzado modelo informático con el que han simulado 210 ciclos solares. Su conclusión es

Cambio climático y crisis alimentaria

Era del hielo
Víctor Manuel Velasco, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, afirma que este periodo de heladas en diversas partes del mundo podría denominarse como “una mini-era del hielo” que responde a la baja actividad solar, pero también al movimiento planetario.

“Hoy tenemos condiciones muy similares a las de hace aproximadamente 400 años, cuando se registraron los inviernos más crudos que conoce la era moderna”, explica el experto.
“Hablamos del lapso entre 1645 y 1715, que se conoce como el Mínimo de Maunder, etapa en que las manchas solares desaparecieron prácticamente de la superficie del astro rey y en la que nuestro planeta ocupaba una posición muy similar a la que tiene hoy respecto del centro de masa de nuestro Sistema Solar”, indica.
Señala que a la hora de estudiar el cambio climático pocas veces consideran los científicos el lugar preciso que la Tierra ocupa en el Sistema Solar en un momento determinado.
El científico considera que esta “mini-era de hielo durará de 60 a 80 años, lo que nos obliga a replantear nuestra economía, tecnología y ciencia. Debemos pensar en ello hoy para comenzar a prever para el mañana”., afirma que este periodo de heladas en diversas partes del mundo podría denominarse como “una mini-era del hielo” que responde a la baja actividad solar, pero también al movimiento planetario.
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martes, 1 de marzo de 2011

Conferencia de Richard Gerver en el Global Education Forum: El cambio como algo permanente

El pasado 24 de febrero tuvo lugar en Madrid, en el marco del Global Education Forum, la conferencia de Richard Gerver, experto en liderazgo y cambio organizativo que ya estuvo presente en las sesiones de octubre de 2010.
En su presentación, a Presidenta de la Institución Éducativa SEK, Nieves Segovia, insistió en la necesaria implicación de toda la sociedad en el cambio educativo que se está produciendo, dirigiéndose a una audiencia mayoritariamente formada por personas del sector empresarial.

Según Segovia, el mundo de la empresa debería implicarse en este cambio por tres motivos fundamentales:

• España está perdiendo a 1 de cada 3 alumnos antes de que lleguen a la universidad

El talento que produce el sistema está en entredicho: nuestra media de alumnos brillantes es del 3%, frente al 8% de la OCDE

• Nuestra capacidad para la innovación: los países con mejores resultados en PISA coinciden con la lista de países más innovadores.

Romper barreras

Richard Gerver se presentó como “un simple profesor” que hace tres años ni hubiera imaginado estar hablando para un público proveniente del sector empresarial. Porque, ¿qué experiencia puede aportar un maestro de niños pequeños a organizaciones de todo tipo?

Precisamente, su filosofía se basa en romper las barreras tradicionales de la sociedad. Hasta ahora, la educación primaria iba por un lado, la secundaria por otro, cada una con sus profesores; la universidad estaba ahí, con sus propios profesionales y alumnos. Por último, las empresas allí, separadas de todo lo demás. Eso no puede ser así por más tiempo, porque, al fin y al cabo, todos los grupos dependen los unos de los otros. Después de la crisis, se ha hecho evidente la dificultad de la gente para enfrentar el cambio, y es estrictamente necesario que las personas que forman las organizaciones, sean estas del tipo que sean, adquieran esta capacidad, por lo que la educación, en todos sus niveles, está implicada en la marcha de las empresas, y viceversa.

Problemas vs. desafíos

Cuenta Gerver que cuando llegó para ocupar el puesto de director en un colegio donde se sucedían vertiginosamente los equipos directivos sin haber logrado mejorar la escuela en nada, encontró una organización con baja productividad, malos resultados, y, sobre todo, muy escasa colaboración entre sus miembros. Nadie se preocupaba de solucionar los problemas excepto si afectaban directamente a su reducida esfera de actuación.

En general, dice Gerver, los profesores sienten que deberían ser tratados como profesionales. A lo cual Gerver responde que hay que reconsiderar lo que entendemos por profesional. ¿Qué es un profesional? Para Gerver, un profesional no se limita a desempeñar su trabajo, sino que resuelve problemas. En realidad, un profesional no ve problemas, sino retos o desafíos.

Así, según Gerver, en todas las organizaciones hay varios tipos de personas al lado de los que pueden considerarse verdaderos profesionales. Está la gente sí, pero…, que no escucha, no considera las opciones, pero siempre pone pegas a las soluciones que tú propones. También están los aspiradores de humor o vampiros emocionales, que absorben la energía de los demás y les roban todo el entusiasmo. Por último, está la gente ceniza, los cuales no pueden ser felices ocurra lo que ocurra.

El hecho de que en todas las organizaciones exista un elevado porcentaje de estos tres tipos de personas da que pensar. Porque, dice Gerver, el está acostumbrado a trabajar con gente enormemente entusiasta, que se levanta cada día anhelando los retos que la vida va a plantearle, y los afrontan con ilusión. El problema es que todas estas personas son menores de 5 años. Luego la pregunta es: ¿qué es lo que ocurre en el camino que va de la infancia al adulto que no quiere ni pensar en el cambio, para el que todo es un enorme problema?

La presión de los resultados

Es muy interesante imaginar la vida de los niños como un viaje sin una meta definida: cuando somos pequeños no hacemos las cosas porque alguien nos haya dicho que haya un objetivo que alcanzar o una meta que conseguir. Los niños hacen las cosas porque les gusta, porque sí. Después, a medida que crecemos, todo son retos para obtener resultados, y toda nuestra energía se centra en alcanzarlos.

La cuestión es cómo hacer que la presión de los resultados no inhiba el potencial de la gente para resolver los problemas que hay que resolver. Gerver trae a colación una anécdota del experto y gurú americano Price Pritchett, que le contó cómo se dio cuenta, observando a una mosca golpearse contra el cristal de la ventana del hotel durante horas, de cómo normalmente, en nuestro trabajo, hacemos lo que tenemos que hacer, constantemente y sin descanso. El problema es que a veces no se trata de nuestro objetivo final, que es el correcto, sino de la manera que tenemos de llegar a él: la mosca está haciendo lo que tiene que hacer (dirigirse hacia la luz), pero no del modo correcto. De hecho, a pocos metros de la ventana había una puerta abierta de par en par. Es necesario pararse a pensar si hay otra manera de hacer las cosas en vez de correr siempre hacia delante. Porque hasta ahora hemos identificado “cambiar” con hacer lo mismo que antes, pero más rápido, mejor, y más fuerte. Es necesario cambiar la mentalidad, es decir, ser innovadores, creativos. Todo lo que sabemos es lo que ya hacemos.

Ahora bien,

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