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martes, 20 de septiembre de 2011

Un País Vasco comprometido con el cambio climático

La reciente invitación al lehendakari para presidir la alianza de regiones europeas asociada a la organización público-privada The Climate Group ha sido, en palabras de su director general, Mark Kenber, en reconocimiento a la labor proactiva que este país ha ido desarrollando en los últimos años en los ámbitos de las energías limpias e inteligentes y ante el cambio climático. Desde 2009, esa agenda política ha contado con la implicación directa del lehendakari en su impulso y desarrollo, lo que se ha traducido, en gran medida, en su incorporación a la corriente principal de la labor del Gobierno.
Las emisiones vascas en 2009 fueron solo un 6% superiores a las de 1990
Es preciso consolidar lo ya hecho aprobando la ley de Cambio Climático

La Conferencia de Cancún (México) del pasado mes de diciembre aportó avances de un cierto calado en temas como la adaptación al cambio climático, la transferencia tecnológica a los países en desarrollo, la ayuda financiera a los mismos y la preservación de los bosques y selvas tropicales. Ahora bien, la comunidad internacional no sólo no ha conseguido contener las emisiones de gases de efecto invernadero, sentido último de las negociaciones internacionales, sino que éstas se han situado en la pasada década por encima del escenario más pesimista de los preparados por el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) a finales de los años noventa. La causa principal de la aceleración de las emisiones es la dependencia de los combustibles fósiles de la intensa industrialización de China e India. En el año 2009, el 53% de las emisiones totales de CO2, principal gas de efecto invernadero, se originó en los países en desarrollo, especialmente en los emergentes; el 44%, en los desarrollados; el 3% restante lo generó la aviación y el transporte marítimo internacionales.
Cuando queda menos de un año y medio para que finalice la vigencia del Protocolo de Kioto -diciembre de 2012-, el gran reto pendiente sigue siendo formalizar un acuerdo vinculante que implique a los grandes emisores -China, Estados Unidos, Europa, Brasil, India, Rusia, Indonesia y Japón- y establezca una hoja de ruta creíble para la descarbonización de la economía internacional a medio y largo plazo, en la línea de lo demandado por el IPCC. Avanzar en esa dirección es el principal objetivo de la conferencia de Durban (Sudáfrica) en diciembre de este año, si bien los resultados de las reuniones preparatorias de Bangkok y Bonn no han sido alentadores.
La Unión Europea va a cumplir con los requerimientos del Protocolo de Kioto. En el período de ejecución 2008-2012 prevé una disminución media de sus emisiones del 14%, más allá del 8% comprometido en Kioto. Además, ha acordado formalmente una disminución del 20% para el año 2020 y se ha mostrado dispuesta a llegar al 30% si otros emisores relevantes aceptan dar pasos equivalentes. Asimismo, la Comisión Europea ha presentado recientemente una hoja de ruta a largo plazo (2050), en la que se establece una trayectoria coste-eficiente para reducir las emisiones europeas un 80%, objetivo ya aprobado por el Consejo de Europea y que responde a lo demandado por el IPCC.
En ese contexto, las emisiones del País Vasco en 2009 fueron solamente un 6% superiores a las del año de referencia (1990). Es un buen resultado a la vista de la trayectoria de años anteriores, si bien lo decisivo será controlarlas una vez que la economía vasca vuelva a crecer de forma significativa. Para ello, el Gobierno ha presentado al Parlamento vasco el proyecto de ley sobre Cambio Climático.
Si la ley es aprobada, Euskadi será la segunda región europea, tras Escocia, en dotarse de una norma legal propia en este tema. El proyecto de ley se ha encontrado con una disputa con las Diputaciones forales por un tema de competencias sobre los bosques, importantes sumideros de carbono contemplados en el proyecto de ley, que esperamos se reconduzca adecuadamente.
El objetivo de la ley es sentar las bases para que este país avance progresivamente hacia una economía con menor huella de emisiones y se prepare para una adaptación a los impactos derivados de la alteración del clima. El instrumento central serán los denominados presupuestos de carbono, que asignarán las cantidades máximas que pueden emitir anualmente los departamentos del Gobierno y las diferentes instituciones del país, garantizando de esa manera una trayectoria de mitigación de emisiones que nos mantenga alineados con los objetivos climáticos de la Unión Europea.
La preparación del proyecto de ley ha contado con un amplio proceso de participación y contraste interinstitucional, así como entre los agentes sociales, empresariales, el mundo de la ciencia, los centros tecnológicos y expertos.
El reconocimiento que The Climate Group ha hecho de la trayectoria de Euskadi ha tenido en cuenta, también, la existencia de una estrategia sobre la energía basada en la eficiencia energética y las energías renovables. El sector de la energía origina el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Euskadi, por lo que resulta imprescindible su compromiso en la tarea de seguir progresando hacia una economía de menores emisiones.
En el sector del transporte la apuesta por la movilidad sostenible, especialmente el ferrocarril, es clara. Metro, tranvía, trenes de cercanías, Y ferroviaria. El proyecto de metro para Donostialdea, aprovechando en gran medida las redes ya existentes, es en ese sentido un paso en la buena dirección. El apoyo decidido al vehículo eléctrico es otro elemento emergente de extraordinaria importancia para el futuro del desarrollo sostenible.
En esa trayectoria se incluye, asimismo, el programa de investigación científica sobre los impactos del cambio climático en el País Vasco y la consolidación del centro de investigación especializada, el Basque Center for Climate Change (BC3).
En definitiva, los primeros pasos para considerar al País Vasco una de las regiones europea más comprometidas hacia el cambio climático ya se han dado. Ahora es preciso consolidarlos con la aprobación de la ley de Cambio Climático. Mi esperanza y mi deseo es que se haga por unanimidad de las fuerzas parlamentarias, como ocurrió en Escocia.
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lunes, 19 de septiembre de 2011

El Centro de Investigación en Geografía Aplicada (CIGA)

El Centro de Investigación en Geografía Aplicada (CIGA) fue creado en mayo de 1984 como respuesta a una triple necesidad: consolidar y difundir una metodología nueva en geografía (enfoque sistémico), generar una mayor y más exacta información y conocimiento del espacio nacional, y poner en valor la investigación geográfica para el desarrollo regional y local de nuestro país.
Desde su inicio, el Centro depende del Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se afirman así los lazos interdisciplinarios existentes entre la geografía y las otras áreas de Humanidades, con la historia, cuyo estudio revela la dimensión retrospectiva de cada espacio; con la lingüística, para la toponimia, con la filosofía, que construye el método, clave de una verdadera observación. Además no descuida las relaciones con las ciencias naturales, las ciencias de la tierra, ciencias e ingeniería, ciencias sociales, comunicaciones, ciencias políticas y arquitectura.
Desde finales de 1980, las innovaciones tecnológicas de punta en el área de la geomática como la teledetección y los sistemas de información geográfica han sido acogidas por el CIGA. El apoyo de las áreas de ingeniería y ciencias, de los servicios informáticos, y de la Dirección de Informática Académica (DIA), ha jugado un rol significativo para que nuestro Centro amplíe su capacidad de investigación.
En su accionar el CIGA practica la responsabilidad social universitaria, al promover la comunidad de conocimientos, y articulando los procesos universitarios básicos de Investigación, Extensión, Formación y Gestión con las demandas científicas, profesionales y educativas que requiere el desarrollo humano sostenible de nuestro país.
Su experiencia en educación-capacitación la acredita los numerosos cursos, seminarios y talleres realizados en apoyo de instituciones públicas y privadas, en líneas especializadas de formación académico-profesional.

Los fines del CIGA son:
Realizar investigaciones geográficas en el área rural y urbana dentro del territorio nacional.
Asesorar a las entidades públicas y/o privadas en planes de acondicionamiento y ordenamiento territorial e investigaciones específicas.
Crear un archivo sobre modelos de localización espacial de las actividades rurales, industriales y urbanas. Estudiar las posibilidades de aplicación de esos modelos en el acondicionamiento del territorio peruano para fines de desarrollo humano sostenible.
Responder a una necesidad nacional de conocer nuevos métodos y técnicas de ordenación espacial del territorio y gestión ambiental, mediante investigaciones de base.
Líneas de acción


Fuente:

Software para analizar el cambio climático: UNAM

En el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, un grupo de especialistas diseñó un software capaz de identificar las tendencias en el cambio del clima
Ciudad Universitaria, México.- (Texcoco Mass Media).- Ante el riesgo de que el factor climático se convierta en una amenaza para el desarrollo social y económico (lluvias sin precedente, sequías devastadoras y aumentos de la temperatura), un grupo de especialistas del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA), campus Morelia de la UNAM, diseñó un software capaz de identificar, de manera sencilla, sus tendencias de cambio.

“La historia de la Tierra registra modificaciones del clima. Recientemente, este tema ha cobrado relevancia en ámbitos científicos, políticos y económicos; incluso, gobiernos de distintos países han establecido medidas encaminadas a evitar los daños relacionados”, dijo Francisco Bautista Zúñiga, edafólogo y coordinador del grupo de universitarios.

En esa perspectiva, plantearon una línea de investigación sobre la evaluación del cambio del clima a nivel local. “Es necesaria para que en cada municipio y entidad federativa se conozcan las tendencias en la modificación de las condiciones atmosféricas, así como su magnitud y dirección (a la alza o a la baja)”, afirmó.

Datos georeferenciados
El clima no es igual de un año a otro. Puede hacerse una observación del comportamiento anual; entonces, aparecerán periodos secos y lluviosos, de viento y granizo; a ese registro no se le denominará cambio climático, sino variación climática.

Por lo contrario, si se encuentra una tendencia de cambio, sea de manera continua o por impulsos o “saltos” abruptos es pertinente hablar de cambio climático, aclaró.

Los especialistas del CIGA, junto con profesores del Instituto Tecnológico Superior de Tacámbaro, diseñaron la aplicación denominado MOCLIC (Monitoring Climate Change) para organizar, almacenar y operar datos georeferenciados de los elementos del clima.

Lograron descubrir que en la nación hay localidades donde las condiciones ambientales se tornan más calientes o tienden a enfriarse, y también, sitios sin ninguna modificación.

“Es necesario conocer los registros históricos de esos elementos para instrumentar políticas de mitigación de los efectos negativos de la crisis ambiental, si es que la hay, o para aprovechar sus efectos positivos”, agregó el investigador.

En una computadora personal

MOCLIC permite consultar y analizar en una computadora personal, por mes, año o periodos, los elementos del clima almacenados en grandes bases de datos. De ese modo, los profesionales de las diversas disciplinas contarán con información confiable para tomar decisiones.

“Por ejemplo, un médico puede cruzar información de enfermedades intestinales con la tendencia climática de periodos específicos, o un agrónomo obtener cifras de la producción de cereales para relacionarlas con registros anuales de lluvia y hallar explicaciones de un suceso”.

Con este programa, es posible calcular índices bio y agroclimáticos (humedad, aridez, erosividad por lluvia o concentración de precipitaciones), y a partir de los conocimientos obtenidos, prevenir el impacto de las inundaciones en poblados, de los movimientos en masa (desgajamientos de tierra en lugares que han sido deforestados), de la formación de zonas de disolución de rocas y, consecuentemente, de hoyos en el suelo y subsuelo.

Igualmente, si en una región se advierten procesos de desecación, MOCLIC será útil para identificarlos; con ello, los agrónomos podrán considerar el uso de semillas mejoradas que resistan la sequía, o la optimización de las técnicas de captación de agua de lluvia, de almacenamiento o de tipos de riego.

La aplicación “permite generar datos para el estudio de la variabilidad y del cambio de los elementos del clima, y su análisis en series de tiempo, así como advertir las tendencias y magnitud. Pero lo más importante son las lecturas para abordar el presente”, aclaró Bautista Zúñiga.

Asimismo, se pueden hacer consultas rápidas y gráficas, sin la necesidad de revisar miles de papeles. Los universitarios esperan que pueda ser empleado en todos los centros de investigación relacionados con el clima.

Ha sido evaluado en el propio CIGA y en el Centro de Ciencias de la Atmósfera, con datos provenientes de Yucatán y Michoacán; además, cuenta con un manual de procedimiento. Está a disposición en el sitio www.ciga.unam.mx/ciga/

Climogramas

Los creadores de este software evitaron el lenguaje científico que pudiera resultar complicado e introdujeron categorías de análisis simples, como “índice de humedad” (cociente de precipitación pluvial) y “evapotranspiración” (agua del suelo hacia la atmósfera); además, categorizaron años o meses según su condición: húmedo, hiperhúmedo, subhúmedo.

“Al elaborar los climogramas con el índice de humedad, podemos esbozar el clima durante un año con palabras sencillas. Las gráficas se utilizan para determinar si hay o no un cambio. El MOCLIC tiene dos formas de probar esto: genera una recta que todo el mundo puede leer: si es horizontal significa que no hay cambio; si se eleva quiere decir que el lugar se calienta, y si va hacia abajo, que se enfría”, explicó.

El grupo del CIGA seleccionó la Estación Meteorológica de Abalá, en Yucatán, con la hipótesis de que en ese lugar encontrarían tendencias negativas.

“Con datos de 1960 a 2006, vimos cómo se formaba una recta descendente tiempo-temperatura, lo que indicó que hubo y hay una intensidad de cambio climático de tres grados hacia abajo, lo que se corroboró con la prueba de Mann-Kendall que, estadísticamente, es significativa. En esa comunidad se documentó un ejemplo de modificación climática local, pero a la baja: el lugar se enfría”.

En otra prueba realizada en Uruapan, Michoacán, el resultado fue en sentido contrario: ascendente, es decir, el lugar se calienta.

Con esta información, cruzada con registros históricos de producción y enfermedades, puede plantearse si hay relación clima-salud humana, clima-producción pecuaria, clima-producción agrícola, clima-desastres naturales, inundaciones, o pérdida de cosechas.


Fenómenos identificados

Se tienen registros históricos de inundaciones, erosiones y movimientos en masa. Pero, desde el punto de vista de Bautista Zúñiga, el cambio climático se usa para encubrir otro tipo de efectos ambientales, más de uso de suelo relacionado con la mala toma de decisiones locales.

Por ejemplo, en Angangueo, Michoacán, un movimiento en masa sepultó varias casas el año pasado, como consecuencia del uso inmoderado de la vegetación de las montañas. Si hay deforestación, la red de raíces que retiene el suelo se acaba, y si se presenta una lluvia abundante, el suelo se desplaza y sepulta lo que encuentra a su paso.
“Sí, este fenómeno no es resultado del cambio climático, sino del mal uso del suelo, propiciado por la presión que se ejerce sobre los campesinos pobres para que lleven sus cultivos a las partes altas. Entonces, ellos talan los bosques y esa práctica se convierte en un asunto de carácter político-ambiental, encubierto con argumentos del cambio climático”, consideró.

Bautista Zúñiga sostuvo que este último podría desencadenar efectos previsibles, como una evapotranspiración ocasionada por el incremento en la temperatura y, por consiguiente, una menor disponibilidad de agua y una merma en la producción de cultivos.

Además, los organismos vivos, incluidos los humanos, tendrían que utilizar energía metabólica extra para tratar de mantenerse a una temperatura adecuada. Algunos lo conseguirían, otros no.

“Fenómenos como éstos deben ser identificados primero, antes de tener una oportunidad de enfrentarlos con éxito. Nosotros creemos que MOCLIC puede ser útil en esa tarea”, concluyó.
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viernes, 16 de septiembre de 2011

Ivar Giaever, nobel de física renuncia a grupo por desacuerdo sobre cambio climático

El físico y premio Nobel noruego Ivar Giaever renunció a una importante sociedad estadounidense de física por estar en desacuerdo con su postura sobre el cambio climático, dijo una portavoz de esa entidad a la AFP.
"Puedo confirmar que renunció", dijo la portavoz de la American Physical Society (APS), Tawanda Johnson, señalando que Giaever, de 82 años, envió una carta indicando su decisión a la directora ejecutiva Kate Kirby el martes.
"La razón es que él está en desacuerdo con la postura de APS sobre el cambio climático", explicó Johnson.
La APS, de 48.000 miembros, adoptó una declaración de política nacional en 2007 que establece: "La evidencia es incontrovertible: el calentamiento global está ocurriendo".
El año pasado otro escéptico del cambio climático, el profesor Hal Lewis, de la Universidad de California, también renunció al grupo, alegando que el calentamiento global es una "estafa" y un "fraude pseudocientífico".
En una declaración emitida después de la partida de Lewis, APS dijo que "en el tema del cambio climático global, APS destaca que prácticamente todos los científicos de renombre están de acuerdo (...) en que el dióxido de carbono está aumentando en la atmósfera debido a la actividad humana".
Giaever, que fue uno de los premiados en 1973 con el Nobel de Física por sus "descubrimientos experimentales en relación con los fenómenos de túneles en los semiconductores", no respondió a un correo electrónico de la AFP solicitando comentarios.
Johnson destacó que la posición de Giaever representa a una minoría en la comunidad científica, y que si bien APS está "decepcionada" por su partida no tiene la intención de cambiar su posición.
"No hay miembros renunciando en masa ni nada de eso", dijo la portavoz de APS.
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jueves, 15 de septiembre de 2011

Propuestas de política para enfrentar el cambio climático

El cambio climático (CC) amenaza la vida en el planeta, en particular, a los grupos más pobres y que tienen menor capacidad de respuesta frente a sus efectos. En los Andes tropicales, en las últimas décadas, la temperatura se ha elevado en 0.33°C por década. En el Perú, los sectores de energía, agricultura y pesca son sensibles a las variaciones del clima. Energía aporta un 2% del PBI (es insumo base del 14% del PBI de manufacturas), y el sector agropecuario y el de pesca aportan el 7.5% del PBI. El 31.6% (8.1 millones de habitantes) de la población vivía, en 2006, de la actividad agropecuaria, y el 31.2 % (2.8 millones de personas) de la PEA ocupada se empleaba en agricultura.
En 2010, investigadores del Cepes propusieron políticas para enfrentar el cambio climático [1]. A continuación sintetizamos este documento, buscando influir en el trabajo de las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo, quienes, a diferencia del gobierno anterior, han expresado su sensibilidad frente al problema y harán, en palabras del premier Salomón Lerner, «imperativo el empleo del enfoque de cambio climático en todos los procesos de planificación del desarrollo».
El punto inicial es priorizar una política proactiva de adaptación frente al CC, sustentada en: a) mejorar las capacidades de monitoreo y predicción climática nacional, repotenciando el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) con unidades de investigación financiadas y equipadas, con más y mejores estaciones meteorológicas y con un sistema de mantenimiento y monitoreo de todas las estaciones; b) perfeccionar el análisis de las vulnerabilidades del país, la identificación de riesgos y la planificación para emergencias; c) fortalecer la coordinación entre la prevención de, y respuestas a, los desastres (Indeci), y las medidas de adaptación al CC; y d) incorporar el CC en la planificación e implementación de las políticas nacionales y subnacionales.
El documento plantea cuatro objetivos específicos de política a 2016:
1) contar con información adecuada sobre el CC y su impacto en el país;
2) tener fuentes de energía resilientes a la variabilidad hidroclimática;
3) reducir la vulnerabilidad de la población; y
4) incrementar la resiliencia del aparato productivo. Los lineamientos para el primer objetivo son: i) mejora cualitativa y cuantitativa de los sistemas y servicios de generación, manejo y análisis de información meteorológica e hidrológica; y ii) generación de un sistema centralizado de información y monitoreo sobre el CC.
Una provisión de energía resiliente a la variabilidad hidroclimática requiere trabajar en:
i) generación de energía hidroeléctrica en un contexto de variabilidad hidroclimática; y
 ii) diversificación de la provisión y consumo de energía.
Lograr el objetivo 3 requiere:
 i) limitar la exposición (grado en que los eventos climáticos y sus secuelas en otros sistemas naturales afectan a la población) en zonas de riesgo de vida humana;
 ii) disminuir la sensibilidad (grado en que resulta afectada) de la salud de la población en zonas de eventos extremos; y
iii) promover la capacidad adaptativa de la población y sus organizaciones.
Un aparato productivo resiliente requiere trabajar en:
i) construcción, ampliación y mejoramiento de la infraestructura de riego;
ii) adaptación del sistema de carreteras, caminos y puertos mediante obras de protección y reforzamiento de infraestructura; y
iii) adaptación de los sistemas productivos.
El CC se suma a un conjunto de procesos —e.g., pobreza, degradación de suelos— que afectan a los sectores más pobres y excluidos y que disminuyen las capacidades de los pobres para adaptarse a los efectos del CC. Estas poblaciones están ubicadas en las regiones menos desarrolladas del país, por lo que políticas integrales de desarrollo que incluyan la adaptación y resiliencia frente al cambio climático serán las más eficientes hacia un desarrollo sostenible.

El cambio climático se come la costa europea

"El impacto que el cambio climático tendrá en el medio ambiente marino de Europa durante el siglo XXI incluirá un aumento del nivel del mar, un incremento del número y la intensidad de las tormentas, un mayor número de inundaciones y una mayor erosión de la costa". Así de contundentes son las conclusiones del proyecto CLAMER, un macroestudio internacional llevado a cabo por 17 institutos marinos europeos en el que se han recopilado más de cien estudios financiados por la Unión Europea (UE), realizados durante los últimos 12 años.
El informe final se hará público en una conferencia que tendrá lugar en Bruselas entre hoy y mañana. Durante la reunión, también se presentará un documental sobre el cambio climático y los resultados de una encuesta de opinión sobre la percepción que los europeos tienen de la situación del medio marino.
El calentamiento expondrá a 800.000 personas a riesgo de inundaciones
Aunque no es la primera vez que un estudio alerta sobre el impacto del cambio climático, este proyecto recopila gran parte de la información científica de la última década y "demuestra, más allá de toda duda razonable, que el cambio climático ya está afectando a los mares y océanos de Europa". Además, pone de relieve los posibles costes que derivarán de los cambios que se avecinan, tanto desde un punto de vista económico como social.
Uno de los problemas a los que se enfrentará la UE será el aumento del nivel del mar. Según el informe, el 33 por ciento de la población de la UE vive a menos de 50 kilómetros de la costa, con lo que "un aumento del nivel del mar de 47 centímetros incrementaría hasta en 800.000 las personas expuestas a posibles inundaciones", asegura el informe. Además, la combinación de una subida del nivel del mar con un aumento de los vientos ha contribuido a que se haya erosionado el 15% de las costas europeas. "Las crecidas comienzan a ser un problema en varias regiones costeras, junto a la erosión de las playas en zonas turísticas", explica el profesor de investigación Carlos Duarte, del Institut Mediterrani d'Estudis Avançats (CSIC).
El estudio también llama la atención sobre el efecto del calentamiento de los océanos y los mares, que está provocando la aparición de patógenos marinos y biotoxinas, lo que podría dar lugar a intoxicaciones alimentarias o, en menor medida, a la aparición de epidemias. En los últimos 25 años, la temperatura del mar se ha incrementado de forma sostenida, según el informe, especialmente en mares cerrados como el Mediterráneo.
Los efectos se notarán también en la pesca y en la salud pública
El informe también destaca que se está produciendo una migración de especies hacia el norte. Estas migraciones tendrán un impacto en la industria pesquera, especialmente en "aquellos países con grandes flotas, como España", señala el informe.
Percepción pública
En lo que respecta a la percepción de los ciudadanos europeos, la encuesta señala que "el nivel de información es relativamente bueno", explica Duarte. El investigador, que ha sido uno de los responsables del diseño de la encuesta, así como del análisis de los resultados, destaca que el orden que los europeos dan a los problemas medioambientales "coincide con el de los científicos", aunque reconoce que hay "cierto distanciamiento entre la ciudadanía y los investigadores", dado que la mayor parte de la información se obtiene de internet. También destaca que un porcentaje significativo sigue considerando, erróneamente, que "el deshielo del ártico no es un problema actual" y resalta la menor preocupación de países como Noruega, donde "ven el deshielo como una oportunidad de negocio". Duarte se lamenta de esta actitud y recuerda que "todos sufriremos las consecuencias". Ver más

El PNUD publica una guía para ayudar a tomar decisiones contra el cambio climático

El Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) ha publicado una guía para ayudar a las autoridades de los países en desarrollo a aprovechar los recursos internacionales para afrontar el cambio climático.
La guía toma como base la experiencia del organismo de Naciones Unidas en la creación y gestión de 750 fondos que suman más de 5.000 millones de dólares de contribuciones de donantes.
El director de Desarrollo de Políticas del PNUD, Olav Kjorven, consideró que la publicación puede cambiar la manera en que los gobiernos planifican, financian y elaboran las políticas relacionadas con el cambio climático.

Entre 2009 y 2010 la inversión mundial en energía limpia aumentó un 30% para alcanzar un récord de 243.000 millones de dólares; sin embargo, sólo la décima parte de esa suma se destinó a países fuera del G-20, según datos de la ONU.
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