• Todos los grandes centros de educación superior asiáticos mejoran sus resultados.
•
• China, en particular, apuesta fuerte por liderar las clasificaciones internacionales.
•
• España no tiene ningún centro entre las cien mejores universidades del mundo.
Las universidades de Estados Unidos y Reino Unido siguen siendo las mejores del mundo, sin embargo, los países asiáticos, como también demuestran en otros campos de desarrollo, están ganando terreno rápidamente, según revela un importante estudio basado en una encuesta mundial sobre los centros de educación superior con mejor reputación en el mundo.
Los centros de EE.UU, Reino Unido Japón y Canadá están entre los veinte mejores del planetaLos resultados, recogidos por la revista Times Higher Education, Top Universities by Reputation 2012 valoran universidades de todo el mundo a partir de calificaciones aportadas por 17.554 académicos líderes procedentes de 149 países, en función a los métodos de enseñanza e investigación utilizados en dichos centros.
La estadounidense Harvard se mantiene a la cabeza junto a la Universidad de Cambridge, en el tercer puesto, y a la Universidad de Oxford en el sexto lugar, igual que en la edición anterior.
Por su parte, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Boston ocupa el segundo lugar, mientras que Stanford y la Universidad de California, en Berkeley, están en cuarta y quinta posición.
Ninguna peruana entre las cien mejores
Los resultados arrojan que un total de 44 universidades de Estados Unidos se encuentran entre las cien mejores primeras del mundo (una menos que el año pasado), mientras que el Reino Unido tiene 10, dos menos. Japón y los Países Bajos, por su parte, tienen cinco cada uno.
Sin embargo, únicamente cuatro países punteros están representados dentro de las 20 mejores universidades del mundo por su reputación: EE.UU, Reino Unido Japón y Canadá. España no tiene ningún centro en esta clasificación.
Fuerte expansión asiática
La clasificación muestra como mientras algunas de las principales universidades del Reino Unido han caído varias posiciones desde el año pasado, las universidades de China han mejorado su rendimiento, ya que la potencia asiática está expandiendo su sistema de educación superior más rápido que la mayoría de los otros países del mundo.
Los resultados evidencian el comienzo de un cambio de poder desde el oeste hacia el esteTodas las universidades más importantes de Asia, en particular las chinas, han escalado posiciones en el ranking con respecto al año anterior.
La Universidad de Tsinghua en la capital subió del 35 al 30; la Universidad de Pekín ha pasado del 43 al 38, y la Universidad de Hong Kong está ahora en el puesto número 39, tres puestos más arriba respecto al año pasado.
Por su parte, la Universidad Nacional de Singapur ha escalado del 27 al 23, y la Universidad de Tokio en Japón ha mantenido su lugar como el mejor octavo en el mundo.
Según explicó a The Guardian el editor de la clasificación de la revista Times de Educación Superior, Phil Baty,"en términos de prestigio entre los académicos de todo el mundo, los resultados evidencian el comienzo de un cambio de poder desde el oeste hacia el este".
China lanza becas para españoles
Prueba de que el país comunista está apostando fuerte por la educación y la internacionalización de sus estudiantes es el programa de 19 becas lanzado por la Embajada China en España, a través del Gobierno chino, esta semana destinado a estudiantes y titulados universitarios españoles, así como para maestría, doctorado e investigación superior.
Se trata de becas destinadas a los jóvenes que quieran continuar su formación en el país asiático y que ya pueden solicitarse hasta el 15 de abril a través de la Embajada China en España, según informa en su página web la UNED (Universidad de Educación a Distancia) que publica el enlace a la convocatoria de becas. Los seleccionados se darán a conocer en julio.
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lunes, 19 de marzo de 2012
El cambio climático desafía al Desarrollo
Al viejo estilo. A pesar de los cuestionamientos, una usina a carbón en Kansas, Estados Unidos, emite sus desechos al ambiente.
El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías, tormentas e inundaciones, es cada vez más preocupante. El promedio anual de desastres se duplicó en 25 años, al pasar de 132 casos entre 1980 y 1985 a 357 entre 2005 y 2009.
Se prevé que un aumento de 50 centímetros en el nivel de mar durante los próximos 40 años podría inundar las zonas costeras de 31 naciones de América latina y el Caribe.
Estas cifras no son una mera anécdota. De cómo enfrentemos esta realidad dependerá la suerte de buena parte de los siete mil millones de habitantes del planeta. En otras palabras, el deterioro del medio ambiente pone en duda las proyecciones de progreso y desarrollo.
Para cuantificar los niveles de bienestar, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) elabora el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide indicadores nacionales de salud, educación e ingresos.
Entre 1972 y 2010, esos indicadores mejoraron un 40 por ciento, es decir millones de personas se alfabetizaron, viven más años y aumentaron sus ingresos.
De continuar la tendencia, la brecha que separa los niveles de desarrollo humano de los habitantes de los países desarrollados y los países en vía de desarrollo se reducirá. Tanto es así que se estima una mejora del índice global de desarrollo humano en el orden del 19 por ciento.
Está claro que la situación no será la misma si se consigue enfrentar los riesgos del cambio climático que si, por el contrario, el deterioro se profundiza.
En el primer caso, que el último informe del Pnud denomina “escenario base”, se verificarían mejoras que beneficiarían a millones de personas.
Por el contrario, se calcula que para el año 2050, el IDH podría haber bajado un ocho por ciento (12 por ciento en Asia meridional y África subsahariana), en un escenario de “desafío medioambiental” que mantenga o aumente los efectos adversos del calentamiento global sobre la producción agrícola, el acceso a agua potable y saneamiento y la contaminación.
“En un marco hipotético de ‘desastre ambiental’ más adverso, que prevé deforestación generalizada y degradación del suelo, drástica reducción de la biodiversidad y aumento fuerte y sostenido de fenómenos climáticos extremos, el IDH mundial podría ubicarse alrededor de 15 por ciento debajo del nivel de referencia proyectado”, consigna el documento.
Alta temperatura. El aumento de la temperatura del planeta es acaso el principal desafío asociado al cambio climático.
El Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), organismo asesor que nuclea a científicos de varios países, proyectó un incremento de 2,4° a 4,6° centígrados hacia 2100, si todo sigue igual.
Las consecuencias de un aumento de la temperatura de ese orden serían severas, sostienen los expertos. “Los climatólogos creen que el umbral climático que acarrearía la licuación de la capa de hielo de Groenlandia se sitúa entre 1° y 3°, que de concretarse haría subir la superficie de los océanos siete metros, modificando drásticamente la geografía de la Tierra”, plantea Clive Hamilton, autor de Réquiem para un especie.
Para no traspasar ese punto crítico, será necesaria una marcada reducción de los gases de efecto invernadero (GEI), causantes del calentamiento global.
El principal contaminante es el dióxido de carbono, producido por la combustión de energías fósiles (petróleo, gas y carbón vegetal), seguido por el metano y el óxido nitroso, generados en actividades relacionadas con la producción de alimentos.
Parte de estos gases son absorbidos por la tierra y los océanos, y el resto queda en la atmósfera durante siglos, reteniendo el calor del planeta e incrementando la temperatura promedio.
Actualmente, las temperaturas mundiales son superiores en un promedio de 0,75° centígrado respecto de principios del siglo 20. Pero lo más preocupante es que el ritmo de calentamiento del planeta se ha acelerado por las emisiones de dióxido de carbono, que se elevaron globalmente un 112 por ciento desde 1970.
Como resume Hamilton, los factores que determinan incremento de los GEI son la tasa de crecimiento o ingreso per cápita, el aumento de la población y la tecnología para generar energía.
Demasiada riqueza. La relación entre crecimiento económico y aumento de emisiones de GEI es directa. De ahí que el Pnud sostenga la urgencia de cambios drásticos en los patrones económicos. “Los esquemas de producción y consumo, especialmente en los países ricos, parecen ser insostenibles. Se precisa un cambio hacia modelos de desarrollo más sostenibles”, advierte.
La huella ecológica (superficie terrestre y marítima productiva que un país necesita para generar los recursos que consume y para absorber los desechos que genera) muestra que el mundo está superando su capacidad de generar recursos y absorber desechos.
“Si todos los habitantes del mundo –continúa el Pnud– tuvieran el mismo patrón de consumo que quienes viven en los países con IDH muy alto, y el nivel tecnológico actual, necesitaríamos más de tres planetas Tierra para soportar la presión que se ejerce sobre el medio ambiente”.
Los países con IDH muy alto, donde habita la sexta parte de la población mundial, emitieron casi dos terceras partes (64 por ciento) del dióxido de carbono entre 1850 y 2005, de acuerdo con el informe del Pnud. Desde 1859, sólo Estados Unidos ha producido alrededor de 30 por ciento del total de las emisiones acumuladas.
Precisamente la falta de voluntad de los países ricos para reducir los GEI ha sido la principal traba a la instrumentación de medidas para mitigar el cambio climático. Una acción eficaz en ese sentido implicaría reconvertir las economías avanzadas, fuertemente sustentadas en la expansión del consumo y el uso intensivo de energías fósiles, costo que por ahora nadie parece dispuesto a afrontar.
Puesto que el cambio de las fuentes energéticas tradicionales a energías limpias podría demorar años, incluso décadas, algunos científicos sostienen que sólo una drástica reestructuración de las actividades industriales de las economías avanzadas permitiría reducir las emisiones de C02 a niveles seguros y en un lapso más breve.
Emergentes y contaminantes. Pero ese no es el único escollo. En la última década, el explosivo ascenso de las economías emergentes, con China a la cabeza, seguida de países como la India, Brasil y Sudáfrica, aparejó cambios en el mapa de las emisiones de GEI.
Mientras que la tasa de emanaciones crece a razón del 11 al 12 por ciento anual, en los países ricos ha caído por debajo del uno por ciento. De mantenerse esta tendencia, en el próximo siglo más del 90 por ciento de las emanaciones tendrán lugar en los países en desarrollo.
Sin embargo, la desigual contribución de las naciones ricas y aquellas en vías de desarrollo al calentamiento global, así como las diferencias en cuanto a desarrollo humano entre ambos bloques, fundamenta la postura de quienes sostienen que el mayor costo por la adopción de medidas para mitigar el cambio climático debería recaer en las economías avanzadas (en definitiva, responsables del 70 por ciento de las emisiones acumuladas de GEI).
De cualquier modo, una acción eficaz requerirá el compromiso de las principales economías emergentes.
La investigación remarca que los factores ambientales adversos, como las sequías, aumentarán los precios mundiales de los alimentos en 30 por ciento a 50 por ciento en las próximas décadas e intensificarán la volatilidad de los costos.
Aunque la producción agrícola se duplicó en los últimos 50 años, la superficie de tierra cultivada sólo aumentó 10 por ciento.
Paralelamente, la degradación del suelo y los recursos hídricos está empeorando: casi 40 por ciento de las tierras cultivables sufre erosión, pérdida de fertilidad y pastoreo excesivo. En los países ricos ese porcentaje supera más de la mitad de la superficie agrícola; América latina y el Caribe tienen, en cambio, la menor proporción de tierra degradada, pero la explotación excesiva que se experimenta actualmente puede convertir tierras fértiles en desiertos, alerta el Pnud.
El difícil equilibrio entre la producción de alimentos y los recursos naturales se manifiesta también en el alto consumo de agua que demandan las actividades agrícolas: consumen entre 7 a 8,5 litros de cada 10 de las reservas hídricas. Cerca del 20 por ciento de la producción mundial de cereales utiliza este recurso de manera insostenible. Y las proyecciones apuntan a una duplicación en el uso del agua para producir alimentos antes del año 2050.
Actualmente, la cantidad sacada de los acuíferos es superior al volumen natural de restitución. El informe consigna que “la destrucción de los humedales y las cuencas hidrográficas para dar lugar a explotaciones agrícolas e industriales” está alcanzando un punto crítico.
Peligro de eclipse. El informe pondera la reducción de la desigualdad evidenciada en América latina y el Caribe, pero advierte que la deforestación y otras amenazas ambientales podrían “eclipsar los logros regionales y obstruir los avances”.
La deforestación ha disminuido su avance en América latina y el Caribe, y si bien algunos países de la región siguen explotando sus reservas forestales a un ritmo insostenible –con pérdidas que llegan a casi un millón de kilómetros cuadrados de bosques entre 1990 y 2010– también hay resultados muy positivos, como las medidas destinadas a combatir la deforestación en el Amazonas, que consiguieron reducir la tala en un 70 por ciento en 2009.
Se estima que con el cambio climático, en la región disminuirá la población de peces, se reducirán las precipitaciones y aumentarán las temperaturas.
“A largo plazo, la deforestación y la sobreexplotación de la tierra y los cursos de agua pueden amenazar la disponibilidad de agua dulce y los recursos renovables esenciales, como la pesca”, advierten los autores del documento del Pnud.
Más información
-"Podríamos ser los verdugos de nuestros descendientes"
-¿El sistema financiero internacional puede salvar el planeta?
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El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías, tormentas e inundaciones, es cada vez más preocupante. El promedio anual de desastres se duplicó en 25 años, al pasar de 132 casos entre 1980 y 1985 a 357 entre 2005 y 2009.
Se prevé que un aumento de 50 centímetros en el nivel de mar durante los próximos 40 años podría inundar las zonas costeras de 31 naciones de América latina y el Caribe.
Estas cifras no son una mera anécdota. De cómo enfrentemos esta realidad dependerá la suerte de buena parte de los siete mil millones de habitantes del planeta. En otras palabras, el deterioro del medio ambiente pone en duda las proyecciones de progreso y desarrollo.
Para cuantificar los niveles de bienestar, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) elabora el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide indicadores nacionales de salud, educación e ingresos.
Entre 1972 y 2010, esos indicadores mejoraron un 40 por ciento, es decir millones de personas se alfabetizaron, viven más años y aumentaron sus ingresos.
De continuar la tendencia, la brecha que separa los niveles de desarrollo humano de los habitantes de los países desarrollados y los países en vía de desarrollo se reducirá. Tanto es así que se estima una mejora del índice global de desarrollo humano en el orden del 19 por ciento.
Está claro que la situación no será la misma si se consigue enfrentar los riesgos del cambio climático que si, por el contrario, el deterioro se profundiza.
En el primer caso, que el último informe del Pnud denomina “escenario base”, se verificarían mejoras que beneficiarían a millones de personas.
Por el contrario, se calcula que para el año 2050, el IDH podría haber bajado un ocho por ciento (12 por ciento en Asia meridional y África subsahariana), en un escenario de “desafío medioambiental” que mantenga o aumente los efectos adversos del calentamiento global sobre la producción agrícola, el acceso a agua potable y saneamiento y la contaminación.
“En un marco hipotético de ‘desastre ambiental’ más adverso, que prevé deforestación generalizada y degradación del suelo, drástica reducción de la biodiversidad y aumento fuerte y sostenido de fenómenos climáticos extremos, el IDH mundial podría ubicarse alrededor de 15 por ciento debajo del nivel de referencia proyectado”, consigna el documento.
Alta temperatura. El aumento de la temperatura del planeta es acaso el principal desafío asociado al cambio climático.
El Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), organismo asesor que nuclea a científicos de varios países, proyectó un incremento de 2,4° a 4,6° centígrados hacia 2100, si todo sigue igual.
Las consecuencias de un aumento de la temperatura de ese orden serían severas, sostienen los expertos. “Los climatólogos creen que el umbral climático que acarrearía la licuación de la capa de hielo de Groenlandia se sitúa entre 1° y 3°, que de concretarse haría subir la superficie de los océanos siete metros, modificando drásticamente la geografía de la Tierra”, plantea Clive Hamilton, autor de Réquiem para un especie.
Para no traspasar ese punto crítico, será necesaria una marcada reducción de los gases de efecto invernadero (GEI), causantes del calentamiento global.
El principal contaminante es el dióxido de carbono, producido por la combustión de energías fósiles (petróleo, gas y carbón vegetal), seguido por el metano y el óxido nitroso, generados en actividades relacionadas con la producción de alimentos.
Parte de estos gases son absorbidos por la tierra y los océanos, y el resto queda en la atmósfera durante siglos, reteniendo el calor del planeta e incrementando la temperatura promedio.
Actualmente, las temperaturas mundiales son superiores en un promedio de 0,75° centígrado respecto de principios del siglo 20. Pero lo más preocupante es que el ritmo de calentamiento del planeta se ha acelerado por las emisiones de dióxido de carbono, que se elevaron globalmente un 112 por ciento desde 1970.
Como resume Hamilton, los factores que determinan incremento de los GEI son la tasa de crecimiento o ingreso per cápita, el aumento de la población y la tecnología para generar energía.
Demasiada riqueza. La relación entre crecimiento económico y aumento de emisiones de GEI es directa. De ahí que el Pnud sostenga la urgencia de cambios drásticos en los patrones económicos. “Los esquemas de producción y consumo, especialmente en los países ricos, parecen ser insostenibles. Se precisa un cambio hacia modelos de desarrollo más sostenibles”, advierte.
La huella ecológica (superficie terrestre y marítima productiva que un país necesita para generar los recursos que consume y para absorber los desechos que genera) muestra que el mundo está superando su capacidad de generar recursos y absorber desechos.
“Si todos los habitantes del mundo –continúa el Pnud– tuvieran el mismo patrón de consumo que quienes viven en los países con IDH muy alto, y el nivel tecnológico actual, necesitaríamos más de tres planetas Tierra para soportar la presión que se ejerce sobre el medio ambiente”.
Los países con IDH muy alto, donde habita la sexta parte de la población mundial, emitieron casi dos terceras partes (64 por ciento) del dióxido de carbono entre 1850 y 2005, de acuerdo con el informe del Pnud. Desde 1859, sólo Estados Unidos ha producido alrededor de 30 por ciento del total de las emisiones acumuladas.
Precisamente la falta de voluntad de los países ricos para reducir los GEI ha sido la principal traba a la instrumentación de medidas para mitigar el cambio climático. Una acción eficaz en ese sentido implicaría reconvertir las economías avanzadas, fuertemente sustentadas en la expansión del consumo y el uso intensivo de energías fósiles, costo que por ahora nadie parece dispuesto a afrontar.
Puesto que el cambio de las fuentes energéticas tradicionales a energías limpias podría demorar años, incluso décadas, algunos científicos sostienen que sólo una drástica reestructuración de las actividades industriales de las economías avanzadas permitiría reducir las emisiones de C02 a niveles seguros y en un lapso más breve.
Emergentes y contaminantes. Pero ese no es el único escollo. En la última década, el explosivo ascenso de las economías emergentes, con China a la cabeza, seguida de países como la India, Brasil y Sudáfrica, aparejó cambios en el mapa de las emisiones de GEI.
Mientras que la tasa de emanaciones crece a razón del 11 al 12 por ciento anual, en los países ricos ha caído por debajo del uno por ciento. De mantenerse esta tendencia, en el próximo siglo más del 90 por ciento de las emanaciones tendrán lugar en los países en desarrollo.
Sin embargo, la desigual contribución de las naciones ricas y aquellas en vías de desarrollo al calentamiento global, así como las diferencias en cuanto a desarrollo humano entre ambos bloques, fundamenta la postura de quienes sostienen que el mayor costo por la adopción de medidas para mitigar el cambio climático debería recaer en las economías avanzadas (en definitiva, responsables del 70 por ciento de las emisiones acumuladas de GEI).
De cualquier modo, una acción eficaz requerirá el compromiso de las principales economías emergentes.
La investigación remarca que los factores ambientales adversos, como las sequías, aumentarán los precios mundiales de los alimentos en 30 por ciento a 50 por ciento en las próximas décadas e intensificarán la volatilidad de los costos.
Aunque la producción agrícola se duplicó en los últimos 50 años, la superficie de tierra cultivada sólo aumentó 10 por ciento.
Paralelamente, la degradación del suelo y los recursos hídricos está empeorando: casi 40 por ciento de las tierras cultivables sufre erosión, pérdida de fertilidad y pastoreo excesivo. En los países ricos ese porcentaje supera más de la mitad de la superficie agrícola; América latina y el Caribe tienen, en cambio, la menor proporción de tierra degradada, pero la explotación excesiva que se experimenta actualmente puede convertir tierras fértiles en desiertos, alerta el Pnud.
El difícil equilibrio entre la producción de alimentos y los recursos naturales se manifiesta también en el alto consumo de agua que demandan las actividades agrícolas: consumen entre 7 a 8,5 litros de cada 10 de las reservas hídricas. Cerca del 20 por ciento de la producción mundial de cereales utiliza este recurso de manera insostenible. Y las proyecciones apuntan a una duplicación en el uso del agua para producir alimentos antes del año 2050.
Actualmente, la cantidad sacada de los acuíferos es superior al volumen natural de restitución. El informe consigna que “la destrucción de los humedales y las cuencas hidrográficas para dar lugar a explotaciones agrícolas e industriales” está alcanzando un punto crítico.
Peligro de eclipse. El informe pondera la reducción de la desigualdad evidenciada en América latina y el Caribe, pero advierte que la deforestación y otras amenazas ambientales podrían “eclipsar los logros regionales y obstruir los avances”.
La deforestación ha disminuido su avance en América latina y el Caribe, y si bien algunos países de la región siguen explotando sus reservas forestales a un ritmo insostenible –con pérdidas que llegan a casi un millón de kilómetros cuadrados de bosques entre 1990 y 2010– también hay resultados muy positivos, como las medidas destinadas a combatir la deforestación en el Amazonas, que consiguieron reducir la tala en un 70 por ciento en 2009.
Se estima que con el cambio climático, en la región disminuirá la población de peces, se reducirán las precipitaciones y aumentarán las temperaturas.
“A largo plazo, la deforestación y la sobreexplotación de la tierra y los cursos de agua pueden amenazar la disponibilidad de agua dulce y los recursos renovables esenciales, como la pesca”, advierten los autores del documento del Pnud.
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viernes, 16 de marzo de 2012
Descubren el cambio de los "hábitos alimenticios" de las galaxias adolescentes

Astrónomos lograron detectar el crecimiento de las galaxias en su adolescencia, es decir, entre los tres mil y los cinco mil millones de años después del Big Bang.
Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto que durante su adolescencia las galaxias cambiaron sus "hábitos alimenticios" y se volvieron caníbales, según informa hoy el Observatorio Austral Europeo (ESO).
Imagen eso1212d
Imagen eso1212d Una visión de amplio campo del cielo alrededor de un área estudiada por el sondeo MASSIV
Las más de cien horas de observaciones, realizadas con el telescopio de largo alcance (VLT, por sus siglas en inglés) del ESO, ubicado en el Cerro Paranal al norte de nuestro país, resultaron claves para comprender el crecimiento de las galaxias en su adolescencia, es decir, entre los tres mil y los cinco mil millones de años después del Big Bang.
Así, al inicio de esta fase el aperitivo preferido de las galaxias eran los flujos de gas tenue, pero después su crecimiento se debió al canibalismo, ya que se alimentaban de otras galaxias más pequeñas.
"Vemos cómo se enfrentan dos tipos de galaxias en crecimiento: unas con eventos violentos de fusión en los que las galaxias más grandes devoran a las más pequeñas, otras que se alimentan de un suave flujo continuo de gas que cae sobre ellas", explicó el astrónomo y líder del equipo, Thierry Contini.
Según el científico del Instituto de Investigación en Astrofísica y Ciencias Planetarias de Toulouse, "ambas situaciones pueden llevar a la creación de numerosas estrellas nuevas".
"Para comprender cómo crecieron y evolucionaron las galaxias necesitamos mirarlas con la mayor precisión posible", señaló Contini, quien agregó que para las observaciones se utilizó un espectrógrafo de campo integral en el infrarrojo cercano, que "juega el mismo papel que un microscopio para un biólogo".
Con ayuda de esta potente herramienta, el equipo recogió el mayor número de observaciones detalladas jamás obtenidas de galaxias distantes y ricas en gas en ese estadio temprano de su desarrollo.
"Para mí, la mayor sorpresa fue el descubrimiento de muchas galaxias cuyo gas no estaba en rotación. Este tipo de galaxias no se observan en el universo cercano. Ninguna de las teorías actuales predice estos objetos," señaló Benoît Epinat, del Laboratorio de Astrofísica de Marsella.
Contini, por su parte, destacó que el equipo no se esperaba "que hubiera tantas galaxias jóvenes del sondeo que tuvieran elementos pesados concentrados en sus partes externas", que es "exactamente lo contrario de lo que se observa en las galaxias actuales".
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Kiribati, el país que podría desaparecer por el cambio climático
Kiribati, ubicado al noreste de Australia, ha empezado a padecer los efectos del calentamiento global y poco a poco la isla se ha hundido. Poco a poco se hunde
Esta pequeña nación enclavada en el Océano Pacífico, al noreste de Australia, es conocida por ser la primera de todo el mundo en recibir el Año Nuevo.
Compuesta por 33 atolones y una isla volcánica, Kiribati cuenta con cerca de 100 mil habitantes que viven con altos niveles de pobreza y ahora, el riesgo de tener que abandonar su país debido a los efectos del cambio climático.
Esto, porque el mar está tragando poco a poco la tierra firme que compone a la isla, por lo que algunos de los habitantes han tenido que mudarse a las partes más altas del país y de hecho, cerca de 100 mil ciudadanos ya viven como refugiados climáticos.
Sin embargo, el gobierno de Kiribati, presidido por Anote Tong, ya comenzó a tomar algunas medidas al respecto, siendo la más notable la compra de cerca de 20 kilómetros cuadrados de tierra al país vecino Fiji, iniciativa que podría tener un costo cercano a los $10 millones.
A pesar de ser un gasto bastante para una economía endeble como la de Kiribati, es quizá la opción más viable, ya que la otra medida era construir una especie de estructura que pudiera albergar a la población, algo que podría resultar mucho más costoso.
De lograrse la compra de territorio de Fiji, el presidente de Kiribati ha declarado que también sería necesario crear un plan para generar empleos para que los ciudadanos migrantes no sean vistos como refugiados.Además de los políticos, los mismos habitantes de Kiribati han comenzado a tomar acciones y un ejemplo es la activista Claire Anterea que ha participado en foros de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y donde da a conocer los efectos de esta problemática y cómo pueden apreciarse en su país.
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jueves, 15 de marzo de 2012
Cambio climático: el agua subterránea será cada vez más vital
La variabilidad climática afectará las fuentes superficiales de agua potable y la demanda en torno a los acuíferos será cada vez mayor, advierten expertos en el Foro Mundial del Agua.

Una mujer y un niño beben agua de una canilla comunitaria | BBC Mundo
El cambio climático afectará la cantidad y calidad de un recurso vital para la humanidad, el agua subterránea, y es necesario no sólo investigar más esta fuente sino establecer reglas claras para su uso.
'Está previsto que la variabilidad climática cause mayores variaciones en precipitaciones. Las fuentes de agua superficial como reservas y lagos pueden sufrir mayor estrés hídrico en el futuro por lo que la demanda por fuentes subterráneas aumentará', dijo a BBC Mundo desde el foro Jason Gurdak, profesor de hidrogeología de la Universidad Estatal de San Francisco.
'Es probable que esto suceda especialmente en regiones con rápido crecimiento de población y mayores exigencias de seguridad alimentaria'.
'El agua subterránea representa la mayor reserva a nivel mundial de agua potable para el futuro. Es una reserva estratégica para luchar contra los impactos del cambio climático y los problemas de sequía y contaminación del agua superficial', señaló por su parte a BBC Mundo Jose Luis Martín Bordes, coordinador de proyectos en el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO.
'Estamos hablando de un recurso hidrico subterráneo que es invisible y eso crea muchos problemas. En el caso de cuencas hídricas fluviales los sistemas son superficiales y visibles, el agua subterránea en cambio es el agua que está contenida en la roca'.
Acuíferos no renovables
El agua subterránea es una fuente clave para el consumo humano y la irrigación de cultivos.
'En Estados Unidos, por ejemplo, cerca de la mitad del agua para consumo humano proviene de fuentes subterráneas. Algunas estimaciones señalan que a nivel mundial cerca del 43% del agua usada para irrigar cultivos tiene el mismo origen. Para algunas comunidades, es la única fuente de agua', dijo Gurdak.
El agua subterránea se ha utilizado como fuente desde tiempos ancestrales, por ejemplo, en pozos para consumo humano o agricultura.
Sistemas complejos
De acuerdo a Gurdak y Martín Bordes, estamos comenzando a comprender el impacto de la variablidad climática y el cambio climático en las fuentes de agua subterránea, pero aún hay muchos interrogantes.
Las interacciones entre clima y agua subterránea son muy complejas. 'Es muy difícil generalizar, en muchas regiones el cambio climático reducirá las precipitaciones y la recarga de los acuíferos. En otras, sin embargo, los cambios en las precipitaciones podrían llevar a un aumento en los niveles del agua subterránea'
Cada vez hay más pruebas además de que 'el cambio climático puede afectar la calidad del agua'. Uno de los casos estudiados por Gurdak y sus colegas es del Huracán Francis en 2004 y su impacto en las fuentes superficiales de agua de la isla North Andros en Bahamas. 'Las islas están a un nivel bajo de elevación y el sistema abierto de distribución de agua local permitió que el agua de mar fluyera hacia el interior del acuífero y rápidamente disminuyera la calidad del recurso'.
Innovaciones y gobernancia
La necesidad de investigar con mayor profundidad el impacto del cambio climático en las fuentes de agua llevó a la creación en 2004 de una red global de científicos denominada GRAPHIC, Groundwater Resources Under the Pressures of Humanity and Climate Change.
Gurdak y Martín Bordes son expertos de la red y autores principales de un libro que incluye 20 casos de estudio en distintas regiones y al que contribuyeron más de 60 científicos a nivel global (El titulo del trabajo es 'Climate Change Effects on Groundwater Resources: A global synthesis of findings and recommendations', 'Los efectos del cambio climático sobre recursos hídricos: una sintesis global de hallazgos y recomendaciones').
Los expertos también destacan innovaciones tecnológicas que ya se están aplicando para mejorar la gestión del agua subterránea.
'La recarga artificial, por ejemplo, es una tecnología para inyectar el agua de lluvia durante períodos de sequía en que los acuíferos no se recargan. Y algo muy interesante sería la reutilización de aguas residuales tratadas, de forma que una vez que se ha conseguido una calidad aceptable se puedan reinyectar en el subsuelo. Esto en California se utiliza muchísimo', señaló a BBC Mundo el científico de la UNESCO.
El organismo de la ONU cuenta con una red de cátedras de agua en universidades latinoamericanas y está impulsando la formación de especialistas en recursos hídricos en la región.
Para Martín Bordes, el mensaje central es que se necesita 'gobernancia, a nivel local, nacional y regional' en materia de agua subterránea.
'Necesitamos más estudios científicos, pero también instituciones y herramientas que funcionen para que los políticos y tomadores de decisión puedan fundamentar sus decisiones al gestionar estos recursos'.
FUENTE
Las inquietantes predicciones para 2030

Una mujer y un niño beben agua de una canilla comunitaria | BBC Mundo
El cambio climático afectará la cantidad y calidad de un recurso vital para la humanidad, el agua subterránea, y es necesario no sólo investigar más esta fuente sino establecer reglas claras para su uso.
Éste es el mensaje central que expertos de la Universidad Estatal de San Francisco y de la UNESCO presentaron ante el Foro Mundial del Agua, que se celebra esta semana en Francia.
'Es probable que esto suceda especialmente en regiones con rápido crecimiento de población y mayores exigencias de seguridad alimentaria'.
'El agua subterránea representa la mayor reserva a nivel mundial de agua potable para el futuro. Es una reserva estratégica para luchar contra los impactos del cambio climático y los problemas de sequía y contaminación del agua superficial', señaló por su parte a BBC Mundo Jose Luis Martín Bordes, coordinador de proyectos en el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO.
'Estamos hablando de un recurso hidrico subterráneo que es invisible y eso crea muchos problemas. En el caso de cuencas hídricas fluviales los sistemas son superficiales y visibles, el agua subterránea en cambio es el agua que está contenida en la roca'.
Acuíferos no renovables
El agua subterránea es una fuente clave para el consumo humano y la irrigación de cultivos.
'En Estados Unidos, por ejemplo, cerca de la mitad del agua para consumo humano proviene de fuentes subterráneas. Algunas estimaciones señalan que a nivel mundial cerca del 43% del agua usada para irrigar cultivos tiene el mismo origen. Para algunas comunidades, es la única fuente de agua', dijo Gurdak.
El agua subterránea se ha utilizado como fuente desde tiempos ancestrales, por ejemplo, en pozos para consumo humano o agricultura.
'Hay dos tipos de acuíferos. Algunos se recargan naturalmente por la infiltración del agua de lluvia en la roca, pero hay otros no renovables, muy profundos a cientos de metros donde hay estratos impermeables', explicó Martín Bordes.
'El problema de los acuíferos que no se recargan, que contienen agua fósil de miles de años de antigüedad, es que son un recurso finito. La pregunta es qué sucede entonces si continúan explotándose sin saber el impacto de estas actividades', agregó el experto de la UNESCO.Sistemas complejos
De acuerdo a Gurdak y Martín Bordes, estamos comenzando a comprender el impacto de la variablidad climática y el cambio climático en las fuentes de agua subterránea, pero aún hay muchos interrogantes.
Las interacciones entre clima y agua subterránea son muy complejas. 'Es muy difícil generalizar, en muchas regiones el cambio climático reducirá las precipitaciones y la recarga de los acuíferos. En otras, sin embargo, los cambios en las precipitaciones podrían llevar a un aumento en los niveles del agua subterránea'
Cada vez hay más pruebas además de que 'el cambio climático puede afectar la calidad del agua'. Uno de los casos estudiados por Gurdak y sus colegas es del Huracán Francis en 2004 y su impacto en las fuentes superficiales de agua de la isla North Andros en Bahamas. 'Las islas están a un nivel bajo de elevación y el sistema abierto de distribución de agua local permitió que el agua de mar fluyera hacia el interior del acuífero y rápidamente disminuyera la calidad del recurso'.
Innovaciones y gobernancia
La necesidad de investigar con mayor profundidad el impacto del cambio climático en las fuentes de agua llevó a la creación en 2004 de una red global de científicos denominada GRAPHIC, Groundwater Resources Under the Pressures of Humanity and Climate Change.
Gurdak y Martín Bordes son expertos de la red y autores principales de un libro que incluye 20 casos de estudio en distintas regiones y al que contribuyeron más de 60 científicos a nivel global (El titulo del trabajo es 'Climate Change Effects on Groundwater Resources: A global synthesis of findings and recommendations', 'Los efectos del cambio climático sobre recursos hídricos: una sintesis global de hallazgos y recomendaciones').
Los expertos también destacan innovaciones tecnológicas que ya se están aplicando para mejorar la gestión del agua subterránea.
'La recarga artificial, por ejemplo, es una tecnología para inyectar el agua de lluvia durante períodos de sequía en que los acuíferos no se recargan. Y algo muy interesante sería la reutilización de aguas residuales tratadas, de forma que una vez que se ha conseguido una calidad aceptable se puedan reinyectar en el subsuelo. Esto en California se utiliza muchísimo', señaló a BBC Mundo el científico de la UNESCO.
El organismo de la ONU cuenta con una red de cátedras de agua en universidades latinoamericanas y está impulsando la formación de especialistas en recursos hídricos en la región.
Para Martín Bordes, el mensaje central es que se necesita 'gobernancia, a nivel local, nacional y regional' en materia de agua subterránea.
'Necesitamos más estudios científicos, pero también instituciones y herramientas que funcionen para que los políticos y tomadores de decisión puedan fundamentar sus decisiones al gestionar estos recursos'.
FUENTE
Las inquietantes predicciones para 2030
miércoles, 14 de marzo de 2012
Jóvenes latinos carecen de habilidades “blandas” al salir del colegio
Trabajar en equipo y ser proactivo son destrezas que están teniendo un mayor peso en el currículum de los estudiantes recién graduados del colegio que lo aprendido en matemáticas o español. Sin embargo, la educación púbilca de América Latina no necesariamente responde a esta necesidad del mercado.
Así lo indicó el estudio “Desconectados: habilidades, educación y empleo en América Latina”, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); y confirmado en una serie de consultas hechas por El Financiero a las firmas Deloitte, PricewaterhouseCoopers y Manpower.
El documento del BID analiza el estado de la educación en América Latina con el propósito de determinar si la oferta educativa está respondiendo o no a la demanda del mercado laboral en términos de las competencias y destrezas que se espera tengan los jóvenes.
Las habilidades cognitivas son aquellas correlacionadas con el coeficiente intelectual y las del conocimiento. Entre tanto, por habilidades socioemocionales se entienden aquellas que pertenecen al área del comportamiento o que surgen de los rasgos de la personalidad y que usualmente se consideran “blandas”.
De acuerdo con los resultados, el joven latinoamericano promedio no cuenta con las capacidades mínimas para resolver problemas básicos de la vida real.
Además, el panorama empeora al entrar al mercado laboral, pues al indagar sobre la valoración que los empleadores otorgan a los diferentes tipos de habilidades, las firmas reportan valorar las socioemocionales en mayor medida que las de conocimiento o las específicas a su sector. De hecho, el puntaje asignado a las primeras es casi el doble del de las segundas.
Los empresarios encuestados señalan que tienen dificultades para encontrarlas en los jóvenes egresados de la enseñanza secundaria.
Se buscan líderes proactivos
El estudio del BID se basa en dos grandes encuestas realizadas en Argentina, Brasil y Chile. No obstante, las solicitudes del mercado laboral son las mismas en Costa Rica.
Cada vez las competencias juegan un rol más relevante en la selección. Incluso en algunos casos podría llegar a ser un criterio de evaluación más fuerte que la experiencia o la preparación académica, especialmente si dicha competencia es difícil de encontrar, explicó Paula Leñero, gerente de Consultoría de Deloitte.
Entre las competencias socioemocionales más buscadas están capacidad de adaptación, flexibilidad, innovación, trabajo en equipo, organización, capacidad de análisis y liderazgo.
María Lourdes Alfaro, asesora de PricewaterhouseCoopers, agregó que las actividades extracurriculares también son muy relevantes ya que lo orientan sobre los intereses de las personas y la congruencia entre lo que dice y hace.
Son precisamente estas actividades las que ayudan a identificar competencias cuando la persona no tiene experiencia laboral o académica, como los jóvenes recién salidos del colegio, comentó Julio Méndez, gerente de Costa Rica Manpower.
Costa Rica en camino
En cuanto a la necesaria formación en los colegios que señala el estudio del BID, Costa Rica aún no tiene resultados comparables con los datos del Banco, pero sí varios programas pilotos implementados hace algunos años.
Uno de ellos es “Ética, estética y ciudadanía”, una reforma curricular que cubre las asignaturas de Educación Cívica, Educación Musical, Educación Artística, Educación Física y Educación para la Vida Cotidiana (antes Educación para el Hogar).
Leonardo Garnier, ministro de Educación, explicó que todos estos cursos han desarrollado instrumentos de evaluación renovados, como los recientes exámenes de bachillerato de Educación Cívica.
Además, a nivel latinoamericano Costa Rica es el único país que forma parte del programa “Evaluación de las Competencias del Siglo XXI”, junto con Estados Unidos, Singapur, Finlandia, Holanda, Inglaterra.
Su objetivo es precisamente identificar las mejores formas de educar en las destrezas del siglo XXI, incluyendo en especial estas destrezas no académicas, y cómo evaluarlas mediante pruebas basadas en las tecnologías digitales.
En el 2011 participaron 16 centros educativos del área metropolitana.
Fuente
Así lo indicó el estudio “Desconectados: habilidades, educación y empleo en América Latina”, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); y confirmado en una serie de consultas hechas por El Financiero a las firmas Deloitte, PricewaterhouseCoopers y Manpower.
El documento del BID analiza el estado de la educación en América Latina con el propósito de determinar si la oferta educativa está respondiendo o no a la demanda del mercado laboral en términos de las competencias y destrezas que se espera tengan los jóvenes.
Las habilidades cognitivas son aquellas correlacionadas con el coeficiente intelectual y las del conocimiento. Entre tanto, por habilidades socioemocionales se entienden aquellas que pertenecen al área del comportamiento o que surgen de los rasgos de la personalidad y que usualmente se consideran “blandas”.
De acuerdo con los resultados, el joven latinoamericano promedio no cuenta con las capacidades mínimas para resolver problemas básicos de la vida real.
Además, el panorama empeora al entrar al mercado laboral, pues al indagar sobre la valoración que los empleadores otorgan a los diferentes tipos de habilidades, las firmas reportan valorar las socioemocionales en mayor medida que las de conocimiento o las específicas a su sector. De hecho, el puntaje asignado a las primeras es casi el doble del de las segundas.
Los empresarios encuestados señalan que tienen dificultades para encontrarlas en los jóvenes egresados de la enseñanza secundaria.
Se buscan líderes proactivos
El estudio del BID se basa en dos grandes encuestas realizadas en Argentina, Brasil y Chile. No obstante, las solicitudes del mercado laboral son las mismas en Costa Rica.
Cada vez las competencias juegan un rol más relevante en la selección. Incluso en algunos casos podría llegar a ser un criterio de evaluación más fuerte que la experiencia o la preparación académica, especialmente si dicha competencia es difícil de encontrar, explicó Paula Leñero, gerente de Consultoría de Deloitte.
Entre las competencias socioemocionales más buscadas están capacidad de adaptación, flexibilidad, innovación, trabajo en equipo, organización, capacidad de análisis y liderazgo.
María Lourdes Alfaro, asesora de PricewaterhouseCoopers, agregó que las actividades extracurriculares también son muy relevantes ya que lo orientan sobre los intereses de las personas y la congruencia entre lo que dice y hace.
Son precisamente estas actividades las que ayudan a identificar competencias cuando la persona no tiene experiencia laboral o académica, como los jóvenes recién salidos del colegio, comentó Julio Méndez, gerente de Costa Rica Manpower.
Costa Rica en camino
En cuanto a la necesaria formación en los colegios que señala el estudio del BID, Costa Rica aún no tiene resultados comparables con los datos del Banco, pero sí varios programas pilotos implementados hace algunos años.
Uno de ellos es “Ética, estética y ciudadanía”, una reforma curricular que cubre las asignaturas de Educación Cívica, Educación Musical, Educación Artística, Educación Física y Educación para la Vida Cotidiana (antes Educación para el Hogar).
Leonardo Garnier, ministro de Educación, explicó que todos estos cursos han desarrollado instrumentos de evaluación renovados, como los recientes exámenes de bachillerato de Educación Cívica.
Además, a nivel latinoamericano Costa Rica es el único país que forma parte del programa “Evaluación de las Competencias del Siglo XXI”, junto con Estados Unidos, Singapur, Finlandia, Holanda, Inglaterra.
Su objetivo es precisamente identificar las mejores formas de educar en las destrezas del siglo XXI, incluyendo en especial estas destrezas no académicas, y cómo evaluarlas mediante pruebas basadas en las tecnologías digitales.
En el 2011 participaron 16 centros educativos del área metropolitana.
Fuente
martes, 13 de marzo de 2012
ONU insta a replantear la gestión mundial del agua
El suministro mundial de agua está atravesando dificultades por el cambio climático y las crecientes necesidades sanitarias, energéticas y alimentarias de una población en rápido crecimiento, según un estudio de las Naciones Unidas que pide una modificación radical de las políticas para gestionar esas exigencias.
"El agua potable no se está usando de forma sostenible", dijo la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, en un comunicado. "La información precisa sigue siendo dispar, y la gestión se ve fragmentada. El futuro es cada vez más incierto y se prevé que los riesgos se agudicen".Los agricultores tendrán que cultivar un 70 por ciento más de alimentos en ese momento ya que a medida que vayan creciendo los niveles de vida los individuos demandarán más alimentos y carne en particular.
El informe se debatirá en el Foro Mundial del Agua, que comienza el lunes en Marsella (Francia).
El texto advierte de que se ha producido una "revolución silenciosa" soterrada, a medida que se ha triplicado el uso del agua de los acuíferos subterráneos en los últimos años, acabando con un almacenamiento contra la sequía.
Y a medida que la demanda crece, el suministro en muchas regiones probablemente se vea reducido por los cambiantes patrones de lluvias, las sequías más frecuentes, el derretimiento de glaciares y los cauces de río alterados, dice.
"El cambio climático afectará drásticamente a la producción de alimentos en el sur de Asia y el África del sur entre hoy y 2030", dice el informe. "Para 2070, el problema del agua también se sentirá en el centro y el sur de Europa".
Asia es cuna del 60 por ciento de la población mundial, pero sólo un tercio de los recursos de agua, señala el texto.
Un estudio diferente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado la semana pasada prevé que la demanda de agua en todo el mundo crezca en un 55 por ciento para 2050, y más del 40 por ciento de la población mundial probablemente viva en cuencas en dificultades.
El informe dice que con un suministro limitado, los legisladores tendrán que gestionar mejor las demandas de agricultores, productores de energía y de la población que exige agua potable y saneamientos.
"La falta de interacción entre las diversas comunidades de usuarios, entre quienes toman decisiones y los gestores de agua ha causado una degradación grave del recurso acuífero", dijo.
La Organización Mundial de la Salud dijo la semana que el objetivo de la ONU de elevar la proporción de personas con acceso a agua potable para 2015 se había alcanzado ya a finales de 2010.
Sin embargo, ese dato fue cuestionado por la organización francesa Solidarites International, que señaló que 1.900 millones de personas seguían careciendo de agua potable segura, y no los 783 millones estimados por las Naciones Unidas.
Este organismo está entre los varios grupos que cuestionan los mensajes oficiales en el foro, y algunas asociaciones están celebrando una reunión alternativa en Marsella.
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