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miércoles, 20 de junio de 2012

Río+20: La minería debe excluirse como actividad sostenible


El texto que se negocia en Río+20, propuesto por Brasil, insiste en incluir la minería como actividad del desarrollo sostenible. Los pueblos indígenas planteamos claramente que la minería es incompatible con el desarrollo sostenible. En los Andes, particularmente, esta actividad es la que mayores conflictos sociales provoca al imponerse en los territorios expropiados de sus duenos originales.
Esto desmiente lo que dice el documento respecto a que la minería “es importante para todos los países con recursos minerales, en particular los países en vías de desarrollo”. Por el contrario, son los países industrializados y sus multinacionales los que se enriquecen con los recursos minerales y condenan a los países pobres a una economía primario-exportadora, sin posibilidades de industrialización y sustentando su crecimiento en recursos agotables.
Tampoco es verdad que se respete “el derecho soberano de explotar sus recursos minerales de acuerdo a sus prioridades nacionales, y la responsabilidad con respecto a la explotación de los recursos descritos”, porque el modelo neoliberal extractivista impone las condiciones que establecen las corporaciones multinacionales, a las que los Estados nacionales otorgan todas las facilidades tributarias, laborales y de mínimos requisitos ambientales y sociales. En este contexto, resultan totalmente debilitadas las “capacidades para desarrollar, gestionar y regular sus industrias de la minería”.
La minería depreda, contamina, vulnera derechos. Los Estados no cumplen con el requisito de la consulta y consentimiento previo, libre e informado para otorgar concesiones mineras. Siglos de saqueo territorial, de contaminación de las fuentes de agua, de impactos culturales, de desplazamiento y de criminalización de los pueblos indígenas confirman la incompatibilidad de la minería con el derecho a la vida.
La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) llama al movimiento indígena internacional, a los movimientos sociales y a los organismos de derechos humanos para movilizarnos en defensa de la vida y exigir que la minería la excluida como actividad para el desarrollo sostenible.
He aquí los parágrafos del documento en negociación referidos a la minería y que deben ser eliminados de los acuerdos finales de Río+20: Minería
230. Reconocemos que los minerales y los metales hacen una importante contribución a la economía mundial y las sociedades modernas. Tomamos nota de que la minería es importante para todos los países con recursos minerales, en particular los países en vías de desarrollo. También tomamos nota de que la minería ofrece la oportunidad de catalizar un amplio desarrollo económico, reducir la pobreza y ayudar a los países en reunión de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los ODM, cuando una gestión eficaz y adecuada. Reconocemos que los países tienen el derecho soberano de explotar sus recursos minerales de acuerdo a sus prioridades nacionales, y la responsabilidad con respecto a la explotación de los recursos descritos en los Principios de Río. Reconocemos asimismo que las actividades mineras deberían maximizar los beneficios sociales y económicos, así como abordar eficazmente los impactos negativos ambientales y sociales. En este sentido, reconocemos que los gobiernos tienen fuertes capacidades para desarrollar, gestionar y regular sus industrias de la minería en el interés del desarrollo sostenible.
231. Reconocemos la importancia de los fuertes y eficaces marcos legales y regulatorios, políticas y prácticas para el sector minero que ofrecen beneficios económicos y sociales, e incluyen salvaguardias efectivas que reduzcan los impactos sociales y ambientales, así como a conservar la biodiversidad y los ecosistemas incluyendo la fase de cierre después de la minería. Hacemos un llamamiento a gobiernos y empresas para promover la mejora continua de la rendición de cuentas y transparencia, así como la eficacia de los mecanismos existentes para evitar que los flujos financieros ilícitos de las actividades mineras.

Vargas Llosa: Crisis es tiempo bueno para la literatura


En esta imagen de archivo del 3 de marzo del 2011, el laureado Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa asiste a una conferencia sobre innovación educativa en la Ciudad de México.
Foto: AP


El Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa consideró el miércoles que tiempos de tribulaciones económicas como los que atraviesa España son siempre fecundos para la literatura, tal y como ocurrió en América Latina a mediados del siglo pasado.
"Los tiempos malos son tiempos generalmente buenos para la literatura", dijo Vargas Llosa en una rueda de prensa en Madrid. "Esa inseguridad en el mundo real crea una enorme necesidad de tener mundos alternativos que nos den seguridad, que nos den orden y un prisma para entender mejor un mundo complejo, caótico, confuso".
El autor peruano presentó una edición conmemorativa de "La ciudad y los perros" con motivo del cincuentenario de su publicación, editada por la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y Alfaguara.
"La ciudad y los perros", de 1962, está considerada por la crítica como una de las obras más importantes de Vargas Llosa y de la novela latinoamericana, por sus modernas técnicas narrativas y las poderosas historias que viven los protagonistas en el Colegio Militar Leoncio Prado de Perú.
Según Vargas Llosa, esta obra junto a otras de autores como Gabriel García Márquez surgieron en un contexto de incertidumbre política y social, como el que vive ahora Europa y España en particular, país en el que reside.
"Ahora que estamos viviendo un periodo de gran inseguridad, de gran confusión, de gran incertidumbre; desde el punto de vista literario, desde el punto de vista cultural, no es malo. Creo que es más bien un tiempo muy propicio para grandes empresas creativas", aseguró.
A propósito de la nueva edición de su novela, Vargas Llosa, de 76 años, admitió que no le gusta releer sus obras, pero que al hacerlo con "La ciudad y los perros" sintió "nostalgia".
El escritor recordó los tiempos en los que escribía la novela en Madrid, donde se encontraba estudiando con una beca. Además, dijo que las técnicas que usó entonces marcaron una pauta de trabajo para el resto de su vida.
El libro se inspira en la experiencia personal adolescente que vivió Vargas Llosa en la escuela militar en la que estudió interno y marcó el inicio de la carrera del autor. Después siguieron títulos emblemáticos como "La fiesta del chivo", "Conversación en la Catedral", "La tía Julia y el escribidor", entre otros, que le valieron el Premio Cervantes en 1994 y el Nobel de Literatura en 2010.
Sobre la influencia de "La ciudad y los perros" en la sociedad peruana, Vargas Llosa consideró que sólo el tiempo podrá juzgar su valor.
"Creo que la literatura deja una huella en la vida", señaló. "Cuando yo era joven y escribí 'La ciudad y los perros' nunca pensé que llegaría a tener 50 años".
"Me alegro mucho que la suerte me haya acompañado y la novela sigua viva y a lo mejor me entierran y sigue viva, que es lo que quisiera cualquier escritor para su obra", agregó.
Vargas Llosa recordó los problemas que tuvo que sortear la novela para publicarse en España, debido a la rígida censura del régimen de Francisco Franco. Tras una larga negociación con el Ministerio de Información, que el autor calificó de "cómica" en algunos aspectos, se vio obligado a modificar ocho frases del texto original.
Cambios tan peregrinos, relató, como sustituir "burdel" por "prostíbulo" o "vientre de ballena" por "vientre de cetáceo". Cuando la segunda edición vio la luz en España, el editor recuperó las frases originales sin que la censura franquista lo advirtiera.
En la edición conmemorativa, el texto se ha revisado para corregir erratas y adaptarlo a los nuevas normas gramaticales y ortográficas aprobadas recientemente por las academias de lengua a uno y otro lado del Atlántico.
Además, el volumen viene acompañado de ensayos y estudios del presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marco Martos, el autor español Javier Cercas y el ex director de la RAE, Víctor García de la Concha, entre otros.
"La ciudad y los perros" saldrá a la venta el viernes, con el objetivo de estar disponible en las librerías de España y América Latina en un plazo máximo de dos semanas. El precio será de 12,90 euros (16,40 dólares) o su contravalor equivalente en cada país.
Fuente: JORGE SAINZ

Río+20: Omisiones y debilidades del texto en negociación


Las negociaciones oficiales en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible han ingresado a su etapa final con la presentación de un documento de negociación presentado por Brasil, el Estado anfitrión, que sigue siendo discutido. Es un texto de 20 páginas y 287 parágrafos que muestra algunos tímidos avances en materia de reconocimiento de derechos, pero insiste en un modelo único de desarrollo sostenible que no incorpora la diversidad cultural y se resiste a reconocer a la Madre Tierra como sujeto de derechos.
El documento insiste en los tres pilares del desarrollo sostenible (económico, ambiental y social) acordados hace veinte años y que no han hecho sino profundizar la crisis, al enfatizar el pilar económico para definir las políticas ambientales e ignorar el pilar social. Textualmente, el texto apenas reconoce “la diversidad natural y cultural del mundo” y “que todas las culturas y civilizaciones pueden contribuir al desarrollo sostenible”. Los pueblos indígenas planteamos la incorporación expresa del pilar cultural, a fin de garantizar el reconocimiento de todas las visiones y prácticas de desarrollo, en particular las de aquellas culturas que, aunque diversas, nos identificamos en un modelo de diálogo y armonía con la Madre Tierra.
Particularmente grave es considerar la minería como una actividad compatible con el desarrollo sostenible, siendo la minería una de las actividades más dañinas para la conservación de la Madre Tierra y que más impactos causa en la vida y la cultura de los pueblos.

Derechos y participación
El documento propuesto por Brasil señala: “Somos conscientes de que el planeta Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar y que la Madre Tierra es una expresión común en varios países y regiones, y tomamos nota de que algunos países reconocen los derechos de la naturaleza en el contexto de la promoción del desarrollo sostenible. Estamos convencidos de que a fin de lograr un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y medio ambiente de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover la armonía con la naturaleza”.
Es decir, los Estados siguen resistiéndose a reconocer a la Madre Tierra como sujeto de derechos y a adoptar, en consecuencia, una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra, como venimos planteando los pueblos indígenas en diversos escenarios internacionales y hemos reiterado en Río 20.
El “hincapié en la importancia de la participación de los pueblos indígenas en el logro del desarrollo sostenible” y el reconocimiento de “la importancia de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en el contexto de aplicación a nivel mundial, regional, nacional y subnacional de las estrategias de desarrollo sostenible” solo representarán un avance si este reconocimiento se materializa en salvaguardas de derechos para todos los programas de desarrollo sostenible.
En el mismo sentido, el “pleno respeto del derecho internacional y sus principios” debe incluir, en la práctica, el principio de progresividad. Nos referimos concretamente al requisito del consentimiento previo, libre e informado, ya reconocido por el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) y que por tanto debe hacerse extensivo a todo aquello que involucre a los pueblos indígenas, en todos los ámbitos.
Lo mismo rige para el fomento de la participación de la sociedad civil en el que insiste el texto presentado por Brasil. Esto debe significar que todas las instancias de las Naciones Unidas deben crear espacios de participación para los pueblos indígenas, como existen en el CDB, pero no solo en calidad de observadores sino con poder de decisión. La Organización Internacional del Trabajo, por ejemplo, adoptó el Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales hace 23 años y su estructura sigue siendo tripartita, sin que se haya creado un espacio para los pueblos indígenas.
Responsabilidades históricas y con el futuro
El texto reitera el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”. Un principio que solo se hará realidad si los países industrializados y las corporaciones multinacionales asumen su deuda histórica con los pueblos y la Madre Tierra, acumulada en siglos de depredación, saqueo, contaminación y colonialismo. Y si se comprometen a cambiar sus patrones de consumo y su matriz energética basada en los combustibles fósiles, fijándose también metas reales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
De no ser así, toda declaración acerca de la “diversificación de la matriz energética”, citada en el documento, seguirá siendo un discurso hueco. Peor aun si se insiste en las soluciones de mercado, como los proyectos REDD a los que alude el texto propuesto.

Glaciares, agua, biodiversidad
El texto propuesto por Brasil reconoce los riesgos que corren los Estados insulares, pero no señala como una de las causas el creciente retroceso de los glaciares, a fin de tomar medidas para su protección. Lo mismo ocurre con el tema de los desastres, porque la desglaciación es una de sus causas. Los pueblos indígenas planteamos expresamente declarar la intangibilidad de los glaciares, las cuencas hídricas, los páramos y las zonas de alta biodiversidad, para que se prohíban en todos ellos las actividades extractivas.
Esto nos lleva al tema del agua, a la que el documento que se negocia solo se refiere para garantizar el acceso a los servicios, pero no dice nada respecto a la indispensable protección de las fuentes hídricas, porque se sigue considerando al agua como un recurso o un servicio, no como un ser vivo ni como un derecho universal.
El documento reconoce “la importancia de las prácticas tradicionales de agricultura sostenible, incluyendo los sistemas tradicionales de suministro de semillas, incluidas las de muchos pueblos indígenas y comunidades locales”. Y que “los conocimientos tradicionales, innovaciones y prácticas de los pueblos indígenas y las comunidades locales hacen una importante contribución a la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, y su aplicación más amplia, puede apoyar el bienestar social y de medios de vida sostenibles. Además, reconocemos que los pueblos indígenas y las comunidades locales a menudo dependen más directamente de la biodiversidad y los ecosistemas y por lo tanto son a menudo más inmediatamente afectados por su pérdida y degradación”.
Sin embargo, no dice nada respecto a la protección de los conocimientos tradicionales de su mercantilización. Solo reconoce los derechos de los Estados nacionales sobre los recursos genéticos, pero no que los pueblos indígenas somos los que más los hemos desarrollado, otorgando alimentos indispensables para el mundo.
El documento continúa restringiéndose a hablar de “seguridad alimentaria”, pero una propuesta de los pueblos indígenas y de las mujeres indígenas en particular es garantizar la soberanía alimentaria, a fin de proteger los recursos genéticos y ejercer el derecho a decidir que sembramos y qué comemos.
Ciudades y educación
Otro tema es el de las “ciudades sostenibles”, en el que el documento no hace referencia alguna a todo aquello que obliga al desplazamiento de los pueblos indígenas hacia las zonas urbanas debido a la invasión y saqueo de sus territorios por la minería y otras actividades extractivas o megaproyectos como represas hidroeléctricas y grandes carreteras que impactan sobre nuestros derechos fundamentales.
De manera similar, el tema de la educación es abordado de manera pobrísima, nuevamente como un servicio y no como un derecho. No se pueden discutir mejoras curriculares y oportunidades de acceso sin empezar por plantearnos que la educación debe ser intercultural, desde la producción de contenidos propios, que no se limiten al bilingüismo sino que constituyan un camino para lograr la convivencia armónica y respetuosa entre los pueblos y la reafirmación de la identidad, desde la defensa de la vida y para garantizar un futuro a las próximas generaciones.
Río de Janeiro, 18 de junio del 2012
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Un espectáculo de gran formato sobre el cambio climático abrirá la Fira de Tàrrega


'As the world tipped' es una fascinante producción de teatro convencional y aéreo con un escenario que se transforma en pantalla
La mitad de la programación oficial es estreno y la mayoria seran espectáculos de calle
Un montaje espectacular sobre el cambio climático, As the world tipped de los británicos Wired Aerial Theater dará el disparo de salida a la Fira de Tàrrega, que convertirá las calles de la ciudad en una fiesta de las artes escénicas del 6 al 9 de septiembre. El show empieiza con el escenario a la italiana y poco a poco se va inclinando, dejando caer todo lo que hay en él para convertirse en una enorme pantalla sobre la que se proyectan imágenes de un mundo en crisis con unos actores que, suspendidos en el aire con arneses de seguridad, intentan frenar la catástrofe medioambiental.
El reto es que los espectáculos se integren en los diferentes espacios, calles y plazas que tiene Tàrrega a los que este año se añadirà el museo de Cal Trepat. Aproximadamente 67 compañías, 45 de ellas en la selección oficial, participarán en la nueva edición de la muestra que ha participado en la producción de 12 espectáculos.
La mitad de los espectáculos de la programación oficial son de estreno. "Tàrrega arriesga", ha destacado su director, Jordi Duran que en esta segunda edición al frente de la muestra ha dispuesto de más tiempo para profundizar en los objetivos de la Fira entre los que destaca la internacionalización. Una encuesta sobre el impacto de la internacionalización, basada en encuestas con compañías y programadores que participaron en el 2009 y 2010, sitúan a Tàrrega entre una de las mejores ferias de teatro de calle de Europa.
Entre las propuestas internacionales más potentes que aterrizarán en Tàrrega este año figuranZweep, de una prestigiosa compañía holandesa que integra en la danza contemporánea técnicas del kung-fu y el chi-kung, Descomposición, una denuncia de la corrupicón en México a cargo de una formación de aquel país, y Kiss&cry, una poética coreografía de los belgas Charleroi Danses que convierte los dedos de la mano en bailarines. Y si el año pasado Latinoamérica fue el continente invitado, en la presente edición será la cultura nórdica. El montaje Bring the ice demostrará hastá qué punto las interconexiones en el mundo del circo están presentes entre los países de esas latitudes y Catalunya.
Destaca la presencia de compañías que exploran nuevas maneras de aproximarse al público. TeatrodeCerca con Que vaya bonito (una de terraos) invitará al público a participar en una fiesta que se agria, Obskené montará Trossos, una montaje sobre la inmigracón en el que el público escoge el itinerario y el artista Raúl Martínez, de Ferrocular, presentará Pantalla botánica, una instalación que juega con la robótica y la jardinería.
El presupuesto de este año es un 10% menor al anterior edición, 1.209.209 millones de euros, aportados principalmente por la Generalitat.

MARTA CERVERA / Barcelona

lunes, 18 de junio de 2012

Del dicho a los hechos


Negociaciones e intercambios en cumbre que pretende definir el proyecto de desarrollo mundial de los próximos 20 años.
Desde el miércoles hasta el viernes se desarrollará en Río de Janeiro, Brasil, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sustentable, más conocida como Río+20. Su nombre refiere a la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro en 1992, que marcó un importante mojón por crear acuerdos internacionales para lograr un desarrollo sustentable que incluyera la protección del medio ambiente y la erradicación de la pobreza. Dos décadas después se revisará el cumplimiento de los objetivos y se espera la renovación del compromiso internacional, aunque hay quienes temen que se retroceda.
La delegación uruguaya estará encabezada por el presidente de la República, José Mujica; será acompañado por los ministros de Relaciones Exteriores, Luis Almagro; de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre; de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Francisco Beltrame; el subsecretario del Ministerio de Industria, Energía y Minería, Edgardo Ortuño, y el director nacional de Energía, Ramón Méndez. Asistirán cerca de 130 presidentes y delegaciones de alrededor de 190 países. Equipos representantes discuten desde el miércoles 13 la redacción del documento que firmarán los presidentes.
Posicionamiento de la sociedad civil
La Cumbre de la Tierra marcó un hito al considerar el aporte de las organizaciones de la sociedad civil, que trabajaron activamente en las propuestas que surgieron; la página oficial de Río+20 sostiene que ahora la conferencia reunirá a dirigentes mundiales, participantes del sector privado y de la sociedad civil.
En el caso de Uruguay, el gobierno asumió la recomendación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y promovió un “proceso nacional de discusión preparatorio de la conferencia”. La convocatoria se lanzó a fines de 2011; el trabajo de las organizaciones duró siete meses e incluyó dos consultas regionales y dos nacionales que dieron como resultado la aprobación de un documento de posicionamiento de la sociedad civil, que fue validado por 66 organizaciones que trabajan temáticas ambientales, sociales, educativas y de género procedentes de todo el país. Tanto los grupos de trabajo como autoridades gubernamentales evaluaron que se trató de un proceso muy rico.
No obstante, el documento de la sociedad civil alerta que fue muy corto el período de trabajo en comparación con la Cumbre de la Tierra y que “en aquel entonces, estaba claro para los participantes que parte de las ideas que se proponían desde la Sociedad Civil llegarían al tratado final” pero que “en el proceso actual, en cambio, la posición gubernamental es más hermética, a lo que suma una capacidad de incidencia más débil”.
Por otra parte, tres delegados de la sociedad solicitaron apoyo del gobierno para participar en la conferencia y hasta ayer no habían recibido ninguna notificación, dijo a la diaria Miguel Piñeyro, presidente de la Red Uruguaya de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) Ambientalistas. Además de entrar a la conferencia oficial -al menos uno de los tres- participarían en la Cumbre de los Pueblos, actividad paralela que comenzó el viernes y reúne a campesinos, indígenas y movimientos sociales de todo el mundo. Piñeyro sintetizó que en la cumbre la sociedad civil monitorea lo que se discute en la conferencia, elaboran “documentos sombra” y tratan de presionar a los gobiernos “para que respeten a su base de país”; si bien hay delegados de las organizaciones uruguayas que están en la cumbre, participan representando a sus grupos y no al colectivo.
La posición de la sociedad civil de Uruguay choca en varios puntos con la postura gubernamental y la de organismos internacionales. El documento de posicionamiento expresa el rechazo al modelo extractivista exportador: “La idea de desarrollo mediante el crecimiento de la exportación, la concentración y la inversión extranjera ha estado planteada hasta ahora como la única alternativa a la pobreza. Esta aseveración ha demostrado ser falsa. Los países que cumplieron con esa premisa no disminuyeron sus índices de pobreza. Los planteos que los Organismos Internacionales están realizando responden a dicha visión del desarrollo como la única vía para solucionar las complejas problemáticas que hoy nos afligen”. Por otra parte, sostiene que hay una “imposición de parte de los países desarrollados de formas de producción con tecnologías obsoletas, demandantes de energía e incapaces de cumplir los estándares de mejora de calidad de vida”. En ese sentido, menciona emprendimientos como el de Botnia-UPM, los agronegocios y los proyectos de minería a gran escala.
El colectivo afirma que no se saldrá de la crisis actual con “la mercantilización y la financiarización de la naturaleza” y que “es necesario pensar un modelo de desarrollo alternativo sustentable, equitativo y solidario con las generaciones futuras”, basado en la justicia social y ambiental y en la protección de los derechos humanos; proponen fortalecer la economía solidaria y el consumo responsable, crear un ministerio y un observatorio ambiental, que los estudios de impacto ambiental no se hagan sólo para cumplir con protocolos y alertan por “la reducción de espacios reales de incidencia en las decisiones gubernamentales”.
Asuntos en discusión
Las definiciones sobre desarrollo sustentable y las formas de lograrlo fueron plasmadas en la Cumbre de la Tierra, donde se firmó una declaración de principios, la Convención sobre Diversidad Biológica, y otra sobre Cambio Climático, una declaración sobre Bosques Tropicales y un plan de acción, llamado Agenda 21. De modo que lo que urge ahora es cómo implementar lo aprobado, considerando también que la población mundial, que actualmente es de 7.000 millones de personas, crecerá a 9.000 millones en 2050, que 1.000 millones de personas pasan hambre y que “más de un tercio de las especies conocidas podría extinguirse si se continúa sin ponerle coto al cambio climático”, sostiene el documento oficial de la ONU.
Los dos temas principales de discusión son cómo construir una economía verde y cómo mejorar la coordinación internacional. Respecto de este último se pretende elevar al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a la categoría de organización, para que tenga presupuesto propio.
La economía verde es impulsada por el PNUMA y se define como “aquella que tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente”, e indica que para ello es necesario crear normativas, políticas, subsidios e incentivos nacionales, así como condiciones en el mercado internacional, infraestructura jurídica y los protocolos comerciales y de ayuda.
La Cumbre de los Pueblos rechaza la economía verde: “Al contrario de lo que pretende sugerir su nombre, es otra fase del proceso de acumulación capitalista” que no cuestiona ni sustituye “la economía basada en el extractivismo y los combustibles fósiles, ni sus patrones de consumo y producción ambiental”, escribieron en una declaración el 12 de mayo. Acusan que el modelo propuesto “pretende someter los ciclos vitales de la naturaleza a las reglas del mercado”, que se aumentarán los mercados financieros especulativos mediante mercados de carbono, de servicios ambientales y de compensaciones por biodiversidad. El documento de posicionamiento de la sociedad civil uruguaya también sostiene que no es una alternativa sino una continuidad del modelo económico actual.
El 8 de junio, durante el cierre del proceso preparatorio hacia Río+20, el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, evaluó que el concepto de economía “puede ser una oportunidad para profundizar el camino de la lucha contra la pobreza y no debemos cerrar el camino a las oportunidades antes de saber si las mismas efectivamente pueden ser trabajadas y pueden ser impulsadas y llevadas adelante. Si no da no dará, y daremos los pasos que sean necesario para ajustarnos pero no cerrarnos; ése no es el camino más adecuado”.
Pero aunque los gobiernos estén de acuerdo con el concepto de economía verde, las diferencias asoman en su implementación y en los recursos económicos que se destinarán. La agencia de noticias IPS publicó el sábado que la negociación sobre economía verde se trancó en las reuniones de jueves, viernes y sábado en el punto relativo a cómo implementarlas, y hay reproches del Grupo 77 + China (que nuclea a 130 países en desarrollo) hacia los países ricos de esquivar ese aspecto (principalmente Estados Unidos y el bloque europeo).
Por otra parte, el documento de la Cumbre de los Pueblos afirma que “algunos países ricos están planteando un retroceso respecto de los principios de Río 92, como el principio de responsabilidades comunes y diferenciadas, el principio de la precaución”, y enumeran una serie de derechos amenazados. La declaración de principios de Río 92 estableció que “en vista de que han contribuido en distinta medida a la degradación del medio ambiente mundial, los Estados tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas”. Pero con la crisis económica internacional varios países desarrollados aspiran a modificar el principio.
Almagro subrayó que “Uruguay busca reafirmar los principios de Río 92, en particular el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas”. Agregó que nuestro país “reforzará el capítulo de químicos y de desechos como un área fundamental del desarrollo sostenible” y comentó que “si de Río 92 salieron varias convenciones, de Río+20 habrá de nacer una sola y ésta es la del mercurio”, y anunció que el 27 de junio se iniciará en Uruguay la cuarta sesión del Comité de Naciones Unidas para regular el mercurio a nivel mundial.
Amanda Muñoz

El físico Held dice que el calentamiento es el mayor cambio climático sufrido por la civilización


El calentamiento global es la mayor transformación climática que ha sufrido hasta ahora el mundo civilizado, aseguró hoy a Efe el físico estadounidense Isaac Held, galardonado en Madrid por su trabajo sobre Cambio Climático.
Foto: El físico estadounidense Isaac Held, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático, durante una entrevista con Efe en la que ha asegurado hoy que el calentamiento global es la mayor transformación climática que ha sufrido hasta ahora el mundo civilizado.
Held, adscrito al Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA), de Estados Unidos, explicó que el planeta ha estado sometido durante su evolución a muchas y drásticas transformaciones meteorológicas, pero ninguna, tan severa, provocada por el hombre.
El científico, nacido en Ulm (Alemania), doctor en Ciencias de la Atmósfera y el Océano por la Universidad de Princeton, donde también enseña, estudia el comportamiento de "la nube" que cubre el planeta y su influencia en el calentamiento global.
Según sus cálculos, la Tierra se ha calentado casi un grado en menos de un siglo, a causa de las actividades humanas y los gases de efecto invernadero que emiten los combustibles fósiles.
La consecuente evaporación de agua que provoca un aumento de temperatura, añadió, incide por su cuenta en el calentamiento de la superficie y "multiplica el calentamiento".
Este proceso de "retroalimentación", dijo, es fundamental para predecir el clima futuro que, en resumen, augura "mas húmedo en las zonas húmedas y mas seco en las zonas secas".
En España, dentro de la zona mediterránea -una de las áreas mas estudiadas por Held- "el clima es muy frágil, con grandes diferencias en extensiones relativamente pequeñas, en ocasiones de solo cien kilómetros, que por ser de "transición", sufrirán grandes consecuencias aún ante variaciones leves.
"Creemos que el clima mediterráneo se volverá mas subtropical, con precipitaciones torrenciales y temperaturas mas altas y menos diferencias entre las estaciones", apuntó.
En el clima continental, precisó, "serán mas preocupantes los inviernos, durante los que se experimentarán más tormentas, y variará el patrón de precipitaciones".
Sobre las frecuencias de las lluvias, aseguró que es muy difícil modificar su comportamiento, a pesar de que algunos, como los chinos, apunten en esa dirección, y aseguren que controlaron las precipitaciones durante las pasadas olimpiadas.
Es más fácil, adelantó, detener las emisiones, mitigar el cambio climático y esperar que el clima se estabilice, fórmula aparentemente sencilla, que hasta ahora no ha tenido éxito.
"No hemos sido capaces de desacelerar el proceso. Algunos países han sido más exitosos en sus medidas, pero globalmente no hay una reducción de emisiones y el calentamiento continúa", declaró.
Aunque no nos demos cuenta, porque no es una situación que se experimente día a día, en los próximos 50, 100 o 200 años los cambios van a ser muy notorios, reconoció Held, consciente de que es muy difícil comprometer a la sociedad a la que, como científico y no político, es incapaz de juzgar.
"Optimista tecnológico", Held señaló la posibilidad de que, en el futuro, se pueda desarrollar un método para remover el CO2 de la atmósfera, pero requeriría de tal cantidad de energía que no sería posible siquiera imaginarlo sin nuevas fuentes de generación.
También desdeñó los modelos teóricos de geoingeniería que plantean "bombardear" partículas de sulfato a la atmósfera que, a modo de paraguas, crearían sombra sobre la superficie terrestre y ayudarían a bajar la temperatura.
"Es muy peligroso jugar con el sistema sin saber cómo va a reaccionar. Debemos tomar mas en serio las consecuencias del desarrollo y la tecnología", recalcó cauto.
Sobre el comportamiento de los océanos como un refrigerante natural, destacó que es necesario entender sus limitaciones y no arriesgar su vital composición química.
"Casi todo lo que nos preocupa está relacionado con el agua y aún así, no le damos el valor que se merece. Sin agua, la tierra seria totalmente irreconocible", recalcó.
Isaac Held, de 64 años, recibe este jueves el premio Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático de la Fundación BBVA.
Fuente

domingo, 17 de junio de 2012

No opongas resistencia al cambio



La oficina puede ser un lugar de enfrentamiento entre los empleados.




Para muchos, llegar a un nivel de estabilidad laboral y económica puede representar años de esfuerzo y de búsqueda constante hasta verlo cristalizado, por eso cuando un cambio de cualquier tipo se asoma y amenaza con alterar su área de confort les resulta más sencillo adoptar una postura cerrada, a la defensiva que termina por obstaculizar el trabajo en equipo y generar así un ambiente donde reina la tensión y la comunicación ineficiente.
Si nos ha tocado pasar por esta situación y a la distancia analizamos nuestro comportamiento, podemos identificar que la emoción que se manifiesta primordialmente es el temor a perder todo aquello que hemos logrado y que nuestras condiciones de trabajo cambien al grado de colapsar el estilo de vida que llevamos.
Pero no necesariamente esto tiene que ocurrir y lo indicado, es que no caigamos en la tentación de crear escenarios probables, antes de conocer los verdaderos motores de cambio y el objetivo que persiguen.
Humberto Patiño, psicólogo empresarial, explica que es normal experimentar inseguridad ante el anuncio de nuevas formas de operar y hasta la llegada de otros elementos humanos al equipo de trabajo, pero aconseja que para evitar entrar en crisis personal, hay que procurar mantenernos serenos hasta no saber, de boca de las personas indicadas, en qué consisten y de qué forma nos van a impactar los cambios.
“La mala actitud es el resultado de que no hay una comunicación apropiada por parte de los líderes de proyecto hacia sus colaboradores, es cuando se empiezan a crear rumores que desestabilizan al grupo, ya que desde el primer momento éste se vuelve más sensible a los comportamientos, reacciones y palabras de sus superiores y hacen sus propias conclusiones a partir de lo que escuchan y de lo que interpretan que puede estar pasando”, dice el especialista.
La solución depende de ti
Si bien es cierto que uno no puede influir en la manera en que los jefes manejan la información, sí podemos hacerlo en la parte que nos corresponde y que es no dando poder a las palabras que escuchamos en el famoso ‘radio-pasillo’ ni tampoco permitiéndonos suponer todo lo que puede ocurrir, dicen que ante la duda, certezas, por eso hay que acercarse a quien sí está en condiciones de resolver las inquietudes y nadie mejor que el propio jefe.
Humberto Patiño, explica que antes de pedir la oportunidad de hablar, tenemos que plantearnos seriamente qué es concretamente lo que nos inquieta y por qué pensamos que eso va a suceder, en ese camino podemos encontrarnos con que muchos de estos temores no tienen razón de ser y que realmente nos hemos dejado sorprender por lo que oímos. Una vez que hemos reflexionado al respecto podemos exponer al jefe, con mucha claridad las dudas e incertidumbres.
Que no te roben la actitud
Oponernos a que los cambios sucedan no tiene sentido, primero porque la mayoría de las veces son decisiones tomadas que únicamente nos son transmitidas y quizá sea a lo largo del camino cuando se puedan realizar ajustes, por otro lado desde cualquier óptica resultan positivos porque nos permiten replantearnos la forma de trabajar, reencontrarnos con el entusiasmo y ser más propositivos.
Natalia Gómez del Pozuelo, autora libro Buen padre, mejor jefe, Editorial Empresa Activa, dice al respecto: “Los cambios son oportunidades. En los tiempos actuales es muy necesario interiorizar este concepto. No todas, pero muchas personas pierden la curiosidad y son reticentes al cambio y es sencillamente por miedo a perder algo: estatus, dinero, afecto, hábitos.
"Hay que adaptarnos a los cambios y mantener siempre la curiosidad para que la cabeza se mantenga fresca y creativa, y no sólo debemos ser capaces de adaptarnos nosotros, sino que debemos fomentar que los colaboradores tengan la capacidad de ver la parte positiva de cada situación y la confianza en sí mismo, como para que los cambios no desestabilicen”.
Las transformaciones son el resultado de que hay vida e intensión de buscar mejoras y crecimiento, así que hay que tomarlas con buena actitud y curiosidad, después de todo, no sabemos si este cambio sea el principio de una nueva vida para nosotros.
Colaboración Fundación Teletón México POR: Rogelio López Nava

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