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viernes, 16 de noviembre de 2012

Obama promete impulsar las políticas sobre cambio climático

EN SU PRIMERA COMPARECENCIA DESPÚES DE SER REELEGIDO PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS, OBAMA ASEGURA QUE 'EL CAMBIO CLIMÁTICO ES ALGO REAL' 

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha comprometido a dar un nuevo impulso a las políticas para combatir el cambio climático.

En su primera conferencia tras ser reelegido presidente el pasado 6 de noviembre, Obama ha asegurado que el "cambio climático es algo real" y que hay que tomar "algunas decisiones políticas duras al respecto" para pensar en las generaciones que vienen.
 "Soy un firme creyente de que el cambio climático es real, que es impactado por la conducta humana y las emisiones de carbono. Y como consecuencia, creo que tenemos una obligación con las futuras generaciones de hacer algo al respecto", ha afirmado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
El presidente ha reconocido que su postura sobre el cambio climático requeriría un "proceso educativo" y "decisiones políticas difíciles", pero ha insistido en que su postura es compatible con los esfuerzos para crear más cantidad de trabajos en el marco de una economía que aún se tambalea.
"El calentamiento global está ocurriendo de un modo más rápido de lo esperado" y "se debe al comportamiento humano. Seguiremos trabajando para desarrollar nuevas tecnologías que terminen por eliminar las emisiones de carbono" a la atmósfera, ha asegurado Barack Obama. La irrupción de Sandy en la campaña electoral
El cambio climático tuvo un papel escaso en la campaña presidencial hasta que, días antes de la votación, el huracán convertido en tormenta Sandy azotara la costa noreste de Estados Unidos, causando la muerte de más de 110 personas.

En relación a Sandy, Obama ha asegurado que no se puede atribuir el cambio climático "a nadie", pero ha subrayado que no se puede obviar que el calentamiento global se está acelerando.

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jueves, 15 de noviembre de 2012

La sequía destruyó la civilización maya

Los científicos relacionan el auge y el declive de la cultura mesoamericana con cambios climáticos
Una estalagmita de 56 centímetros de altura preservada en una cueva de Belize y analizada por un equipo internacional de científicos ha aportado la respuesta a uno de los grandes enigmas de la civilización maya:

¿cómo una cultura esplendorosa, capaz de construir ciudades-estado, de levantar pirámides y de desarrollar la lengua escrita, las matemáticas y la astronomía, que fue una de las civilizaciones más avanzadas del mundo en el primer milenio, pudo entrar en declive y desintegrarse? 

 La explicación, según los investigadores que han analizado la estalagmita, está en el clima.
Fueron las lluvias generosas que cayeron entre los años 440 y 660 en territorio maya las que propiciaron el auge demográfico y la prosperidad de la civilización mesoamericana, según resultados presentados en la revista Science.
Y fue el largo periodo de aridez que se prolongó desde el año 660 al año 1.000 el que provocó la reducción de las cosechas, el declive de la población, las guerras entre ciudades-estado y la decadencia.
Ocho décadas de sequía extrema y continuada entre los años 1020 y 1100, una sequía más larga y rigurosa que cualquiera de los siglos anteriores, acabó de hundir a los mayas.
 Estudios anteriores sobre la historia del clima en América Central ya habían apuntado que la sequía pudo tener un papel importante en su decadencia. Sin embargo, los resultados de estos estudios eran cuestionados por algunos especialistas.
 Los cuestionaban por el origen de las muestras analizadas, que procedían de lugares alejades de los principales centros de poder de la civilización maya.
Y también por las incertezas en las dataciones, que impedían relacionar con precisión los periodos de humedad y aridez con acontecimientos históricos concretos.
 Frente a estas críticas, la nueva investigación aporta una datación de alta precisión basada en una estalagmita de la cueva de Yok Balum, a menos de 200 kilómetros de importantes ciudades-estado mayas como Tikal, Caracol y Calakmul. A partir de la desintegración radioactiva del uranio-234 presente en el mineral, los investigadores han datado las capas de la estalagmita con un margen de error máximo de 17 años. Esto les ha permitido establecer que la estalagmita está formada por minerales acumulados a lo largo de 2.000 años.
 Después, a partir de la abundancia de un isótopo del oxígeno (una variante del átomo de oxígeno), han podido calcular la cantidad de lluvia que cayó en cada momento de estos 2.000 años, lo que supone la reconstrucción más precisa realizada hasta la fecha de la historia del clima en Centroamérica. Finalmente, a partir de los textos que escribieron los mayas sobre su propia historia y gracias a la precisión del calendario maya, han podido relacionar el régimen de lluvias con acontecimientos históricos.
 “Las precipitaciones anormalmente abundantes favorecieron un aumento de la producción de alimentos y una explosión demográfica entre los años 450 y 660”, afirma en un comunicado Douglas Kennett, antropólogo de la Universidad del Estado de Pennsylvania (EE.UU.) y primer autor de la investigación. “Tras este periodo, vino una tendencia hacia más aridez que duró cuatro siglos, con episodios puntuales de fuertes sequías, lo que provocó un descenso de la producción agrícola y contribuyó a la fragmentación social y al hundimiento político”. Esta época de aridez prolongada, constata Kennett, coincidió con “la balcanización de los gobiernos mayas y por las guerras crecientes entre las ciudades-estado”.

 Los cambios climáticos relacionados con la historia de los mayas se debieron a oscilaciones naturales del fenómeno de El Niño y de la llamada Zona de Convergencia Intertropical, que regula el clima en latitudes ecuatoriales.
Aunque aquellos cambios climáticos no fueron globales como el actual sino locales, y aunque no se vieron magnificados por actividades humanas sino que tuvieron una causa natural, el destino de la civilización maya es aleccionador, destacan los investigadores.
Según James Baldini, coautor de la investigación de la Universidad de Durham (Reino Unido), “el auge y la caída de los mayas es un ejemplo de cómo una civilización sofisticada no fue capaz de adaptarse con éxito al cambio climático”. 
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martes, 13 de noviembre de 2012

Civilización Maya habría sido destruida por culpa del calentamiento global

Douglas Kennett, de la Universidad de Pennsylvania, estudió estalagmitas de 2.000 años de antigüedad de la cueva Yok Balum, en Belice, junto con su equipo de investigación.

Según explica el científico en un artículo publicado en la revista ‘Science’, los registros de lluvia grabados en las estalagmitas indican que las épocas de más precipitaciones coinciden con la expansión de la población maya.

Según Bennett, normalmente los períodos en los que se producen abundantes precipitaciones favorecen un incremento de la producción agrícola.
 No obstante, tras esa temporada llegó un período caracterizado por una serie de sequías que causaron un declive en la producción agrícola en los siglos posteriores y contribuyeron a la desintegración de los sistemas políticos.
El uso de las nuevas tecnologías ayudó a los investigadores a esclarecer las razones del colapso del imperio maya.
Un estudio, que combinó los datos de los arqueólogos con las observaciones realizadas por los satélites de la NASA, concluyó que la región estaba deforestada casi en su totalidad.

Así, la deforestación propició un aumento en la temperatura de la región y como consecuencia afectó la calidad de la tierra, haciéndola menos apta para la agricultura y cambiando los patrones de lluvias.
“El abrupto cambio climático es parte de la historia.
Además de la baja precipitación y la sequía, las condiciones preexistentes que favorecían la complejidad social y la expansión de población sentaron las bases de una posterior tensión social y la fragmentación de las instituciones políticas”, concluyó el experto.

FUENTE

sábado, 10 de noviembre de 2012

Los vinos del futuro serán resistentes al cambio climático

Los impactos climáticos del futuro modificarán las características del vino tal y como lo conocemos, una realidad que ha llevado a algunos bodegueros a investigar para diseñar vinos resistentes a los previsibles aumentos de temperatura y de escaseo de agua.

Foto: El presidente del Grupo Matarromera, Carlos Moro (i) y el director de I+D+i en el grupo Matarromera, Alberto Guadarrama (d), durante la presentación de los primeros resultados las investigaciones del Grupo bodeguero Matarromera.

 El Grupo bodeguero Matarromera destina el 30 % de su facturación anual a I+D+i porque según el director de investigación, Alberto Guadarrama, es "esencial estudiar las consecuencias del cambio climático en el futuro del vino". EFE

Es el caso del grupo bodeguero Matarromera, radicado en Valbuena de Duero (Valladolid), que ha desarrollado un vino blanco de la variedad de uva Verdejo "capaz de resistir los efectos del calentamiento global", explicó a EfeVerde el director de I+D+i de la bodega, Alberto Guadarrama.
Ya puesto en el mercado, el "Emina Verdejo Prestigio" conseguido con una "gran limpieza aromática y una estructura en boca muy dulce", nació fruto de la participación de este grupo en el proyecto nacional "Cenit Demeter" orientado a la adaptación vitivinícola y ecológica al cambio climático, en el que participaron 26 bodegueros y 22 centros de investigación españoles.
Afrontar el escenario al que se enfrentará el viñedo en las próximas décadas y entender el comportamiento de la vid pasa por examinar las condiciones ambientales o calcular la dosis de agua que necesita la planta, actividades que es mejor realizar -según Guadarrama- "desde el viñedo para conseguir vinos más afrutados". Otras prácticas llevadas a cabo durante los trabajos de campo consistieron en tener viñedos en dos viveros distintos con una diferencia climática de dos grados.
Esto permitió a los investigadores evaluar los diferentes factores vegetativos como la longitud de la hoja de la vid (pámpano), la longitud de masa foliar, que es la cantidad de hojas y una serie de factores agronómicos que permiten saber si ese viñedo es apto o no para el cultivo de la uva.
Ante una situación de estrés hídrico, apostilló Guadarrama tras lo observado en la investigación, la planta se protege e intenta cerrar estomas para que no se pierda el vapor de agua que tiene en el interior.
Otra pata del estudio consiste observar cómo se comporta genéticamente la cepa con riego o sin riego.
 El tratamiento de aromas, polifenoles y estructura del vino en boca son también fenómenos tenidos en cuenta para ver como se pueden modificar trabajando en bodega.
Gracias al proyecto se ganó además conocimiento de la uva de la variedad Tempranillo, permitiendo a la bodega incrementar las características saludables de estos caldos con Denominación de Origen Ribera del Duero.
 Los resultados reflejaron que ante un aumento de temperaturas el azúcar de la uva "va a ser cada vez mayor y por tanto va a costar más la fermentación de los mostos".
Por ello, es necesaria la aplicación de microorganismos o levaduras mucho más seleccionadas que "se coman esos azúcares y preserven los aromas parietales de los caldos".
Guadarrama destacó la sensibilidad ambiental de estas bodegas, que dedicaron 2,8 millones de euros al proyecto científico que culmina tras cuatro años y da fe de su compromiso por encontrar un equilibrio entre sostenibilidad e innovación en el sector, así como favorecer una mejor huella ecológica. De no adoptarse medidas, los efectos del cambio climático, recordó, provocarán en los vinos una subida de la graduación alcohólica, un descenso de la acidez y una evolución aromática incompleta, que daría caldos amargos, más alcohólicos y de menor calidad, prácticamente imposibles de beber.
El camino que ya están abriendo algunos bodegueros para la producción futura, permitirá que esa interpretación de la naturaleza reducida a una copa, siga siendo como la conocemos hasta ahora. Alba García

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martes, 6 de noviembre de 2012

Luchar contra la crisis y el cambio climático es compatible, según experto

La lucha contra la crisis económica y contra el cambio climático son compatibles, según Xavier Labandeira, catedrático de Economía de la Universidad de Vigo y experto del grupo intergubernamental sobre cambio climático (IPCC).

 Foto: El economista gallego y profesor de la Universidad de Vigo, Xavier Labandeira, durante su intervención en la presentación del libro sobre políticas del Cambio Climático. EFE/Archivo Labandeira, que apunta que habla como investigador y no en nombre del IPCC, ha relatado a Efe que es posible avanzar simultáneamente en ambos retos, salir de la crisis y luchar contra el cambio climático.

Y esto es así porque las políticas climáticas dan "cobeneficios", como "ahorrar mucho" en la factura energética. "Cuando actúas y reduces emisiones estás también ahorrando en tu factura energética por ejemplo", ha subrayado este investigador, uno de los impulsores de la celebración estos días en Vigo de la reunión de uno de los grupos de trabajo del IPCC de la ONU.
Además, ha continuado, las nuevas tecnologías o los llamados "sectores verdes" son los que ahora pueden recolocar a gente que en estos momentos carece de empleo.
Para Labandeira, el cambio climático es un problema global "tremendamente complejo y difícil de gestionar, en el que hay ganadores y perdedores, y que implica cambios fuertes en nuestra forma de vida, y esto dificulta avanzar, porque no es algo puntual". 
En este contexto, ha manifestado, es importante el trabajo de los expertos para garantizar políticas más efectivas y más baratas.
Labandeira participa estos días en la reunión en Vigo de expertos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, preparatoria de su quinto informe de evaluación. En su opinión, este informe estará listo en 2014 y ahora se encuentra en un momento crucial, "a más de la mitad" del proceso, en el que se deben "definir mucho mejor las cosas", ha dicho.
 "Los autores están trabajando duramente para tenerlo -el informe- en 2014", ha detallado. Preguntado por los desafíos de este quinto documento, Labandeira se ha mostrado cauto y ha señalado que su contenido es confidencial, si bien ha recordado que no inventan nada, sino que trabajan a partir de informes científicos y evidencias académicas publicadas que ya existen.
Se trata, ha puntualizado, de "fotografías de lo que conocemos" y de evaluaciones que puedan ser útiles para políticos, gobiernos, negociadores internacionales, empresas y ciudadanos.
En concreto, él participa en el grupo III del IPCC, encargado de evaluar las estrategias y alternativas para mitigar el cambio climático, con nuevas tecnologías y cambios de comportamiento.
Labandeira ha mostrado su convencimiento, asimismo, de que el quinto informe como los demás será influyente para las políticas medioambientales y negociaciones climáticas futuras.
El IPCC es el principal organismo mundial de valoración del cambio climático y su tarea central es la elaboración, cada seis o siete años, de un informe de evaluación con base en las investigaciones científicas, técnicas y socioeconómicas desarrolladas por expertos de todo el mundo.
Hasta la fecha ha realizado cuatro informes de evaluación y el de 1995 proporcionó información científica clave para la adopción del protocolo de Kioto en 1997, mientras que el cuarto (2007) mostró evidencias suficientes para afirmar que el calentamiento global es inequívoco y establece como causa probable las actividades humanas.
Este último informe le valió al IPCC la concesión del Premio Nobel de la Paz.
La Secretaria del IPCC, Renate Christ, sosteniendo el Diploma del Premio Nobel con (de derecha a izquierda) Michel Jarraud, Secretario General de la OMM; Mostafa Tolba, ex Director Ejecutivo del PNUMA; y Yuri Izrael, Vicepresidente del IPCC


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lunes, 5 de noviembre de 2012

Vigo acoge una cumbre de la ONU sobre el cambio climático

Trescientos expertos de 56 países debaten sobre las medidas a adoptar

La Asociación de Hosteleros de Vigo (Ahosvi) tiene puestas en este momento todas sus esperanzas en el denominado “turismo de congresos”, que aún comienza a despegar ahora en Vigo, tras la creación de Vigo Convention Bureau y la mayor actividad que registra el Ifevi.
En el centro, Santiago Villanueva, presidente de Ahosvi, ayer en el hotel Axis.

Los hosteleros vigueses ya notan los efectos del cambio climático. Al menos, en sus cajas registradoras.
Los casi trescientos expertos de 56 países que desde hoy se dan cita en Vigo para participar en la reunión del IPCC, Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, ya empezaron a llegar el sábado para tomar parte en reuniones previas y el ambiente se ha vuelto cosmopolita.
El IPCC es el principal organismo mundial de valoración del cambio climático y su misión principal es elaborar cada seis o siete años un informe de evaluación y posibles medidas a tomar, basado en las investigaciones científicas, técnicas y socioeconómicas realizadas por miles de expertos de todo el mundo sobre el cambio climático.
En la cita que se desarrollará a lo largo de toda la semana se juntan los miembros del grupo III del IPCC, que es el encargado de valorar opciones para mitigar el cambio climático mediante la limitación de los gases de efecto invernadero emitidos desde sectores como la energía, el transporte, la construcción, la industria o la agricultura.
Los especialistas preparan el quinto informe que elabora el organismo desde su creación en 1988.
Llevan trabajando en el mismo desde el 2009 y será presentado en el 2014. Colabora la universidad

Esta reunión será la tercera y penúltima del actual ciclo, tras los encuentros celebrados en Corea del Sur en julio del 2011 y en Nueva Zelanda en marzo de este año, y será la única que tendrá lugar en Europa.

La Fundación Barrié y el Centro Social Novacaixagalicia serán las dos sedes que acogerán el evento, ya que el número de ponentes requiere el uso de múltiples salas de trabajo para las reuniones simultáneas de los diferentes grupos.

La Universidade de Vigo, a través del grupo REDE y el centro de investigación Economics for Energy, colaboran en la organización de este evento avalado por el representante español ante el IPCC, la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

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sábado, 3 de noviembre de 2012

RECONOCIMIENTO MUNDIAL A ESFUERZOS DE CHILE PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO GRACIAS A LA PRODUCCIÓN LIMPIA

Chile es el primer país en lograr que uno de sus programas públicos sea reconocido mundialmente por la ONU como una acción oficial de mitigación para combatir el cambio climático, gracias al compromiso voluntario de más de 4 mil empresas en Acuerdos de Producción Limpia, APL, instrumento que permitirá reducir en 18,4 millones de toneladas las emisiones de gases de efecto invernadero al año 2020.

 El reconocimiento valida internacionalmente a los APL como las primeras Acciones Nacionalmente Apropiadas de Mitigación, (NAMA por su sigla en inglés) y pone en valor la estrategia de fomento de ecoeficiencia y sustentabilidad implementada por el Consejo Nacional de la Producción Limpia, (CPL), organismo público-privado dependiente del Ministerio de Economía-CORFO.

Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente de Chile, fue quién validó y envió para su registro esta primera NAMA Chilena ante la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas.
 Un APL es un instrumento voluntario de gestión productiva y ambiental que busca aumentar la eficiencia y competitividad de las empresas chilenas, a través de estándares superiores a los exigidos por la ley, tales como incorporación de medidas de eficiencia energética, gestión de residuos y menores consumos de materias primas.
 El Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Producción Limpia, Jorge Alé Yarad, resaltó la voluntad y el esfuerzo creciente de miles de empresas chilenas de comprometerse con el gran desafío de mitigar los gases de efecto invernadero consistente con el desafío anunciado por el Presidente Sebastián Piñera en materia de producción sustentable que consiste en bajar en un 20% la emisión de gases con efecto invernadero al año 2020.
 La distinción ubica a nuestro un país entre los líderes en el diseño de políticas que permiten la reducción efectiva de las emisiones de Carbono, permitiendo que los APL se transformen en una exportación no tradicional que puede ser aplicada, tanto en países desarrollados, como en vías de desarrollo.
 Obtener este reconocimiento significa para Chile un impacto positivo en su Imagen País, lo que se traducirá en ventajas competitivas para las empresas que deseen exportar a los exigentes mercados internacionales y logrará que se reconozcan y valoricen los esfuerzos realizados por miles de empresas chilenas que trabajan día a día para mejorar sus procesos.
 Los 18,4 millones de toneladas de CO2e que se dejarán de emitir a la atmósfera como beneficio ambiental de los APL y de las empresas que adhieren a ellos, equivalen a la captura que realizará cerca de la mitad del bosque nativo de Chile, que es de 13,4 millones de hectáreas.

 FUENTE

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