10/04/2013
Multinacionales de EE.UU. -como Adidas, Nike, eBay, The North Face y Timberland- solicitan una ley contra el cambio climático. Enteráte la discusión que hoy plantean a los poderes centrales.
Una treintena de grandes multinacionales estadounidenses publicaron un comunicado conjunto este miércoles solicitando a Estados Unidos una legislación que luche contra el cambio climático, afirmando que la cuestión es clave para sus negocios.
Un total de 32 compañías, entre ellas el minorista de internet eBay, el gigante tecnológico Intel, el líder del mercado de café Starbucks y las empresas de ropa deportiva Adidas, Nike, Patagonia, The North Face y Timberland calificaron el cambio climático como una amenaza que requiere de un plan de acción coordinado.
"No podemos arriesgar el futuro de nuestros hijos sobre la falsa ilusión de que la gran mayoría de los científicos estén equivocados", afirmaron las compañías en un comunicado.
Las empresas afirman que actuar acerca del cambio climático es crítico para Estados Unidos para "mantener el nivel de vida y seguir siendo un verdadero superpoder en un mundo competitivo".
Las compañías afirman que están actuando a su modo para reducir los gases invernaderos responsables del cambio climático, pero que son necesarias medidas nacionales para preservar los recursos naturales y equiparar el terreno entre los principales actores económicos.
Cynthia Curtis de la compañía de software CA Technologies afirmó que las compañías discutieron esta cuestión como ".com y no como .org" y que creía que la legislación podría estimular el crecimiento económico.
"Las oportunidades de negocio ligadas a la transición a una economía de energías limpias han estado ausentes, más o menos en el diálogo y queremos cambiar eso", afirmó en un evento que anuncia la campaña de presión por parte de las empresas.
El presidente Barack Obama se ha comprometido a tomar como prioridad la reducción de emisiones luego de que el planeta ha vivido una serie de años más cálidos y en los que han tenido lugar desastres como la supertormenta Sandy, que algunos expertos asocian al cambio climático.
Pero la mayoría de los legisladores del rival partido Republicano, con el apoyo de grupos empresariales, se han opuesto a la legislación, afirmando que sería demasiado costosa y han cuestionado los reportes científicos que avalan el cambio climático.
Un anterior intento de Obama por adoptar una ley sobre la reducción de emisiones fue rechazada por la oposición del senado en 2010. (AFP)
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viernes, 12 de abril de 2013
NOTICIAS CAMBIO CLIMÁTICO
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jueves, 11 de abril de 2013
La transformación del sector energético europeo. Objetivos 2030
Objetivos 2030
Dentro del maremágnum de propuestas, comentarios, posiciones, informes, evaluaciones, estudios y todo tipo de publicaciones que afloran a diario a cuenta del sector energético y de la política medioambiental de la Unión Europea, a lo largo del pasado mes vieron la luz dos importantes documentos que por su relevancia en lo que concierne a la posición global de la Unión respecto a los objetivos de política energética a largo plazo, merecen especial consideración.
El 14 de marzo el Parlamento Europeo adoptó una resolución acerca de la Comunicación de la Comisión sobre la estrategia energética de la Unión a 2050 (EU2050 Energy Roadmap).
La decisión llegó meses después de la publicación del citado documento, que no fue objeto de mayor discusión a lo largo del segundo semestre de 2012, durante el periodo de presidencia polaca.
Poco después, el 27 de marzo, la Comisión publicó el Libro Verde sobre el marco de la política energética y cambio climático en Europa a 2030, abriendo un proceso de consulta que durará hasta el próximo 2 de julio.
Ambas decisiones tienen un objetivo claro. Impulsar la definición de un marco legal y regulatorio suficientemente estable como para atraer las inversiones necesarias para alcanzar los ambiciosos objetivos planteados y mantener como directrices básicas de la política energética de la Unión “la reducción de gases de efecto invernadero1, reforzar la seguridad de suministro y facilitar el crecimiento económico, la competitividad y el empleo”.
Ambas instituciones coinciden en que es crucial disponer lo antes posible de una propuesta que incluya objetivos concretos en términos de reducción de emisiones, producción renovable y ahorro y eficiencia energética para 2030, de forma que pueda ser útil para facilitar las decisiones de inversión.
No es fácil, ni puede ser objeto de esta modesta entrada discutir todas las consideraciones, valoraciones, alternativas, propuestas etc., que se plantean y que van desde la preocupación por el funcionamiento de los mercados de carbono hasta el análisis del impacto ambiental de nuestra actividad energética en las aguas del Ártico
Sin embargo, sí que me gustaría remarcar un par de ellas.
La primera se plantea en el Libro Verde.
Aparte de explicar que el establecimiento del marco regulatorio energético para 2030 es urgente no sólo para dar seguridad a los inversores sino también para promover el crecimiento económico europeo en la línea de la eficiencia energética y de I+D en tecnologías de producción eléctrica con bajas emisiones y para dar coherencia a la posición europea en las negociaciones sobre cambio climático, reconoce que es ahora el momento de revisar los aciertos y los errores de la estrategia 2020.
Entre ellos cita la conveniencia de establecer objetivos intermedios como la mejor forma de implantar la política energética hacia 2050 y, lo más importante, “identificar la mejor forma de maximizar las sinergias y encontrar equilibrios entre los objetivos de competitividad, seguridad de suministro y sostenibilidad”.
Por fin, es evidente para la Comisión, que el desarrollo de la regulación para alcanzar los objetivos de 2020 y posteriormente los que nos conduzcan hacia el escenario 2050, deben acometerse de forma global y que el modelo óptimo no podrá alcanzar, al mismo tiempo, el precio de la energía más barato para la industria, el mayor nivel de garantía de suministro y el mínimo impacto medioambiental.
Aparte de los claros ejemplos de interacciones positivas, como puede ser entre crecimiento de renovables y reducción de emisiones, hay otros no tan evidentes y de sentido contrario, como por ejemplo la interacción entre la integración masiva de renovables y la caída del precio del CO22 que está impidiendo que se generen los fondos necesarios para invertir en tecnologías de bajas emisiones.
Las opciones “irrenunciables” para realizar el camino hacia 2050, es decir, el incremento de la producción renovable, la mejora en la eficiencia energética y la inversión en infraestructuras energéticas que favorezca la integración del mercado europeo, el citado crecimiento de producción renovable y la gestión inteligente de la demanda tendrán, forzosamente, un impacto en los precios del mercado durante este periodo.
Por tanto, es una obligación garantizar que los objetivos se alcanzan de la forma más eficiente y la propia consulta plantea interrogantes en cuya discusión el análisis económico tendrá un papel central, como siempre debió tenerlo.
No se discute la importancia del impulso político para conseguir la transformación que plantea el sector energético europeo para las próximas décadas, pero no es posible abstraerse de la necesidad de adaptar la estrategia para su consecución teniendo en cuenta la actual situación de crisis, los problemas presupuestarios de muchos países, la evolución de los mercados de energía, la competitividad de la industria o los compromisos del resto del mundo para la reducción de emisiones.
La conclusión que debemos esperar es que los límites concretos que se fijen en los próximos meses para los objetivos de reducción de CO2, renovables y eficiencia energética en 2030, que son el objeto del primer bloque de la consulta de la Comisión Europea, serán analizados de forma conjunta bajo el prisma de la eficiencia económica.
La segunda propuesta la extraigo del capítulo sobre renovables de la resolución del Parlamento.
El Parlamento identifica y subraya el importante papel de la Comisión para estudiar la transición de las energías renovables hacia un nuevo escenario de producción masiva, proyectos a gran escala, mayor número de tecnologías y también, en el aspecto económico, la transición de los esquemas de incentivos al mercado en competencia.
En este sentido anima a promover (siempre bajo el adjetivo de coste-efectividad) las medidas que permitan integrar en el sistema eléctrico el mayor volumen posible de energía renovable, analizando esquemas de desarrollo del almacenamiento, aseguramiento de la potencia de reserva y lo más importante, las inversiones en la adaptación de la red de transporte europea3.
Nuestro Sistema Eléctrico es una muestra clara de que las tecnologías renovables dejaron hace tiempo de ser una anécdota dentro de la industria eléctrica. Sin entrar en el debate sobre el coste que supone esta producción, es evidente que tanto Red Eléctrica de España en su función de Operador del Sistema como las energías convencionales4 con su flexibilidad, han sido capaces de facilitar la integración de un volumen de energía renovable no gestionable que hace apenas 10 años era impensable. Pero por otra parte, el funcionamiento del Mercado Mayorista se ve afectado por el hecho de que la mayor parte de la producción que participa en él no es sensible a su precio, por recibir sus ingresos a través de otros esquemas de retribución al margen del mercado, y está dejando de ofrecer precios que puedan utilizarse como una señal de inversión a largo plazo5.
Si para algún país tiene sentido la petición del Parlamento Europeo para una transición de la producción renovable “from subsidised to competitive” ese es el nuestro.
![]() |
| Generación del mes de marzo de 2013. Fuente: REE. |
Tampoco quería dejar de señalar que la declaración del Parlamento, aún reconociendo la autonomía de los estados Miembros, anima a que cualquier planificación, estrategia o “roadmap” para el desarrollo del sector energético (y de la producción renovable en particular) debe basarse en un modelo económico global. Mientras cada país evolucione siguiendo sus propios criterios, sin establecer al menos un esquema compartido de incentivos a nivel europeo, el éxito de estas iniciativas estará en entredicho.
Para concluir, creo que la opción de la Unión Europea por liderar la transición hacia una economía baja en emisiones de carbono en las próximas décadas sigue intacta. Pero ahora es consciente de que no se trata sólo de marcar objetivos ambiciosos en todos los criterios, sino que lo realmente crítico es que sean coherentes entre sí.
Y que el coste, importa.
1 Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990 entre el 80 y el 95%
2 Este hecho hace que, por ejemplo, Reino Unido esté planteando un precio mínimo para el CO2 en su regulación. Lo que a su vez interferirá, posiblemente, con el ETS…
3 No olvidemos que el Plan Decenal de Desarrollo de la Red Europea 2012, prevé una inversión de más de 100.000 MEUR y está destinada, en un 80% a la integración de producción renovable.
4 En particular los ciclos combinados que han pasado de una utilización de 4.000 horas anuales en 2008 a 1.500 en 2012.
5 Lo que nos lleva nuevamente al debate acerca de si el mercado de energía es suficiente para dotar de señales de inversión a los agentes o si debe complementarse con mecanismos adecuados de retribución de la capacidad.
FUENTE
3 No olvidemos que el Plan Decenal de Desarrollo de la Red Europea 2012, prevé una inversión de más de 100.000 MEUR y está destinada, en un 80% a la integración de producción renovable.
4 En particular los ciclos combinados que han pasado de una utilización de 4.000 horas anuales en 2008 a 1.500 en 2012.
5 Lo que nos lleva nuevamente al debate acerca de si el mercado de energía es suficiente para dotar de señales de inversión a los agentes o si debe complementarse con mecanismos adecuados de retribución de la capacidad.
FUENTE
NOTICIAS CAMBIO CLIMÁTICO 11 IV 13
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martes, 9 de abril de 2013
TEMAS PARA AMBIENTE
La sostenibilidad como [r]evolución cultural, tecnológica y política
El concepto de sostenibilidad surge por vía negativa, como resultado de los análisis de la situación del mundo, que puede describirse como una “emergencia planetaria” (Bybee, 1991), como una situación insostenible que amenaza gravemente el futuro de la humanidad.
Un futuro amenazado es, precisamente, el título del primer capítulo de Nuestro futuro común, el informe de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, conocido como Informe Brundtland (CMMAD, 1988), a la que debemos uno de los primeros intentos de introducir el concepto de sostenibilidad o sustentabilidad:
"El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".
Se trata, en opinión de Bybee (1991), de "la idea central unificadora más necesaria en este momento de la historia de la humanidad", aunque se abre paso con dificultad y ha generado incomprensiones y críticas que es preciso analizar. Una primera crítica de las muchas que ha recibido la definición de la CMMAD es que el concepto de desarrollo sostenible apenas sería la expresión de una idea de sentido común (sostenible vendría de sostener, cuyo primer significado, de su raíz latina “sustinere”, es "sustentar, mantener firme una cosa") de la que aparecen indicios en numerosas civilizaciones que han intuido la necesidad de preservar los recursos para las generaciones futuras.
Es preciso, sin embargo, rechazar contundentemente esta crítica y dejar bien claro que se trata de un concepto absolutamente nuevo, que supone haber comprendido que el mundo no es tan ancho e ilimitado como habíamos creído.
Hay un breve texto de Victoria Chitepo, Ministra de Recursos Naturales y Turismo de Zimbabwe, en Nuestro futuro común (el informe de la CMMAD) que expresa esto muy claramente: "Se creía que el cielo es tan inmenso y claro que nada podría cambiar su color, nuestros ríos tan grandes y sus aguas tan caudalosas que ninguna actividad humana podría cambiar su calidad, y que había tal abundancia de árboles y de bosques naturales que nunca terminaríamos con ellos.
Después de todo vuelven a crecer.
Hoy en día sabemos más. El ritmo alarmante a que se está despojando la superficie de la Tierra indica que muy pronto ya no tendremos árboles que talar para el desarrollo humano".
Y ese conocimiento es nuevo: la idea de insostenibilidad del actual desarrollo es reciente y ha constituido una sorpresa para la mayoría. Y es nueva en otro sentido aún más profundo: se ha comprendido que la sostenibilidad exige planteamientos
holísticos, globales; exige tomar en consideración la totalidad de problemas interconectados a los que la humanidad ha de hacer frente y que sólo es posible a escala planetaria, porque los problemas son planetarios: no tiene sentido aspirar a una ciudad o un país sostenibles (aunque sí lo tiene trabajar para que un país, una ciudad, una acción individual, contribuyan a la sostenibilidad). Esto es algo que no debe escamotearse con referencias a algún texto sagrado más o menos críptico o a comportamientos de pueblos muy aislados para quienes el mundo consistía en el escaso espacio que habitaban.
Una idea reciente que avanza con mucha dificultad, porque los signos de degradación han sido hasta recientemente poco visibles y porque en ciertas partes del mundo los seres humanos hemos visto mejorados notablemente nuestro nivel y calidad de vida en muy pocas décadas.
La supeditación de la naturaleza a las necesidades y deseos de los seres humanos ha sido vista siempre como signo distintivo de sociedades avanzadas, explica Mayor Zaragoza (2000) en Un mundo nuevo. Ni siquiera se planteaba como supeditación: la naturaleza era prácticamente ilimitada y se podía centrar la
atención en nuestras necesidades sin preocuparse por las consecuencias ambientales y para nuestro propio futuro.
El problema ni siquiera se planteaba.
Después han venido las señales de alarma de los científicos, los estudios internacionales… pero todo eso no ha calado en la población, ni siquiera en los responsables políticos, en los educadores, en quienes planifican y dirigen el desarrollo industrial o la producción agrícola…
Mayor Zaragoza señala a este respecto que "la preocupación, surgida recientemente, por la preservación de nuestro planeta es indicio de una auténtica revolución de las mentalidades: aparecida en apenas una o dos generaciones, esta metamorfosis cultural, científica y social rompe con una larga tradición de indiferencia, por no decir de hostilidad".
Ahora bien, no se trata de ver al desarrollo y al medio ambiente como contradictorios (el primero "agrediendo" al segundo y éste "limitando" al primero) sino de reconocer que están estrechamente vinculados, que la economía y el medio ambiente no pueden tratarse por separado. Después de la revolución
copernicana que vino a unificar Cielo y Tierra, después de la Teoría de la Evolución, que estableció el puente entre la especie humana y el resto de los seres vivos… ahora estaríamos asistiendo a la integración ambiente-desarrollo (Vilches y Gil, 2003).
Podríamos decir que, sustituyendo a un modelo económico apoyado en el crecimiento a ultranza, el paradigma de economía ecológica que se vislumbra plantea la sostenibilidad de un desarrollo sin crecimiento, ajustando la economía a las exigencias de la ecología y del bienestar social global (Ver crecimiento económico y sostenibilidad). ...........
Educación para la sostenibilidad
La importancia dada por los expertos en sostenibilidad al papel de la educación queda reflejada en el lanzamiento mismo de la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible o, mejor, para un futuro sostenible (2005-2014) a cuyo impulso y desarrollo esta destinada esta página web.
Como señala UNESCO (ver “enlaces” en esta misma página web):
El Decenio de las Naciones Unidas para la educación con miras al desarrollo sostenible pretende promover la educación como fundamento de una sociedad más viable para la humanidad e integrar el desarrollo sostenible en el sistema de enseñanza escolar a todos los niveles. El Decenio intensificará igualmente la cooperación internacional en favor de la elaboración y de la puesta en común de prácticas, políticas y programas innovadores de educación para el desarrollo sostenible”.
En esencia se propone impulsar una educación solidaria -superadora de la tendencia a orientar el comportamiento en función de intereses particulares a corto plazo, o de la simple costumbre- que contribuya a una correcta percepción del estado del mundo, genere actitudes y comportamientos responsables y prepare para la toma de decisiones fundamentadas (Aikenhead, 1985) dirigidas al logro de un desarrollo culturalmente plural y físicamente sostenible (Delors, 1996; Cortina et al., 1998).
Para algunos autores, estos valores solidarios y comportamientos responsables exigen superar un “posicionamiento claramente antropocéntrico que prima lo humano respecto a lo natural” en aras de un biocentrismo que “integra a lo humano, como una especie más, en el ecosistema” (García, 1999). Pensamos, no obstante, que no es necesario dejar de ser antropocéntrico, y ni siquiera profundamente egoísta -en el sentido de “egoísmo inteligente” al que se refiere Savater (1994)- para comprender la necesidad de, por ejemplo, proteger el medio y la biodiversidad:
Sería iluso, sin embargo, pensar que el logro de sociedades sostenibles es una tarea simple. Se precisan cambios profundos que explican el uso de expresiones como "revolución energética", "revolución del cambio climático", etc. Mayor Zaragoza (2000) insiste en la necesidad de una profunda revolución cultural y la ONG Greenpeace ha acuñado la expresión [r]evolución por la sostenibilidad, que muestra acertadamente la necesidad de unir los conceptos de revolución y evolución: revolución para señalar la necesidad de cambio profundo, radical, en nuestras formas de vida y organización social; evolución para puntualizar que no se puede esperar tal cambio como fruto de una acción concreta, más o menos acotada en el tiempo. Dicha [r]evolución por un futuro sostenible exige de todos los actores sociales romper con:
• planteamientos puramente locales y a corto plazo, porque los problemas sólo tienen solución si se tiene en cuenta su dimensión glocal (a la vez local y global);
• la indiferencia hacia un ambiente considerado inmutable, insensible a nuestras "pequeñas" acciones; esto es algo que podía considerarse válido mientras los seres humanos éramos unos pocos millones, pero ha dejado de serlo con más de 6500 millones;
• la ignorancia de la propia responsabilidad: por el contrario, lo que cada cual hace -o deja de hacer- como consumidor, profesional y ciudadano tiene importancia;
• la búsqueda de soluciones que perjudiquen a otros: hoy ha dejado de ser posible labrar un futuro para "los nuestros" a costa de otros; los desequilibrios no son sostenibles..............................
Por esa razón, Naciones Unidas, frente a la gravedad y urgencia de los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad, ha instituido una Década de la Educación para un futuro sostenible (2005-2014), designando a UNESCO como órgano responsable de su promoción y encareciendo a todos los educadores a asumir un compromiso para que toda la educación, tanto formal (desde la escuela primaria a la universidad) como informal (museos, medios de comunicación...), preste sistemáticamente atención a la situación del mundo, con el fin de fomentar actitudes y comportamientos favorables para el logro de un desarrollo sostenible (Gil Pérez et al., 2006).
Más
El concepto de sostenibilidad surge por vía negativa, como resultado de los análisis de la situación del mundo, que puede describirse como una “emergencia planetaria” (Bybee, 1991), como una situación insostenible que amenaza gravemente el futuro de la humanidad.
Un futuro amenazado es, precisamente, el título del primer capítulo de Nuestro futuro común, el informe de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, conocido como Informe Brundtland (CMMAD, 1988), a la que debemos uno de los primeros intentos de introducir el concepto de sostenibilidad o sustentabilidad:
"El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".
Se trata, en opinión de Bybee (1991), de "la idea central unificadora más necesaria en este momento de la historia de la humanidad", aunque se abre paso con dificultad y ha generado incomprensiones y críticas que es preciso analizar. Una primera crítica de las muchas que ha recibido la definición de la CMMAD es que el concepto de desarrollo sostenible apenas sería la expresión de una idea de sentido común (sostenible vendría de sostener, cuyo primer significado, de su raíz latina “sustinere”, es "sustentar, mantener firme una cosa") de la que aparecen indicios en numerosas civilizaciones que han intuido la necesidad de preservar los recursos para las generaciones futuras.
Es preciso, sin embargo, rechazar contundentemente esta crítica y dejar bien claro que se trata de un concepto absolutamente nuevo, que supone haber comprendido que el mundo no es tan ancho e ilimitado como habíamos creído.
Hay un breve texto de Victoria Chitepo, Ministra de Recursos Naturales y Turismo de Zimbabwe, en Nuestro futuro común (el informe de la CMMAD) que expresa esto muy claramente: "Se creía que el cielo es tan inmenso y claro que nada podría cambiar su color, nuestros ríos tan grandes y sus aguas tan caudalosas que ninguna actividad humana podría cambiar su calidad, y que había tal abundancia de árboles y de bosques naturales que nunca terminaríamos con ellos.
Después de todo vuelven a crecer.
Hoy en día sabemos más. El ritmo alarmante a que se está despojando la superficie de la Tierra indica que muy pronto ya no tendremos árboles que talar para el desarrollo humano".
Y ese conocimiento es nuevo: la idea de insostenibilidad del actual desarrollo es reciente y ha constituido una sorpresa para la mayoría. Y es nueva en otro sentido aún más profundo: se ha comprendido que la sostenibilidad exige planteamientos
holísticos, globales; exige tomar en consideración la totalidad de problemas interconectados a los que la humanidad ha de hacer frente y que sólo es posible a escala planetaria, porque los problemas son planetarios: no tiene sentido aspirar a una ciudad o un país sostenibles (aunque sí lo tiene trabajar para que un país, una ciudad, una acción individual, contribuyan a la sostenibilidad). Esto es algo que no debe escamotearse con referencias a algún texto sagrado más o menos críptico o a comportamientos de pueblos muy aislados para quienes el mundo consistía en el escaso espacio que habitaban.
Una idea reciente que avanza con mucha dificultad, porque los signos de degradación han sido hasta recientemente poco visibles y porque en ciertas partes del mundo los seres humanos hemos visto mejorados notablemente nuestro nivel y calidad de vida en muy pocas décadas.
La supeditación de la naturaleza a las necesidades y deseos de los seres humanos ha sido vista siempre como signo distintivo de sociedades avanzadas, explica Mayor Zaragoza (2000) en Un mundo nuevo. Ni siquiera se planteaba como supeditación: la naturaleza era prácticamente ilimitada y se podía centrar la
atención en nuestras necesidades sin preocuparse por las consecuencias ambientales y para nuestro propio futuro.
El problema ni siquiera se planteaba.
Después han venido las señales de alarma de los científicos, los estudios internacionales… pero todo eso no ha calado en la población, ni siquiera en los responsables políticos, en los educadores, en quienes planifican y dirigen el desarrollo industrial o la producción agrícola…
Mayor Zaragoza señala a este respecto que "la preocupación, surgida recientemente, por la preservación de nuestro planeta es indicio de una auténtica revolución de las mentalidades: aparecida en apenas una o dos generaciones, esta metamorfosis cultural, científica y social rompe con una larga tradición de indiferencia, por no decir de hostilidad".
Ahora bien, no se trata de ver al desarrollo y al medio ambiente como contradictorios (el primero "agrediendo" al segundo y éste "limitando" al primero) sino de reconocer que están estrechamente vinculados, que la economía y el medio ambiente no pueden tratarse por separado. Después de la revolución
copernicana que vino a unificar Cielo y Tierra, después de la Teoría de la Evolución, que estableció el puente entre la especie humana y el resto de los seres vivos… ahora estaríamos asistiendo a la integración ambiente-desarrollo (Vilches y Gil, 2003).
Podríamos decir que, sustituyendo a un modelo económico apoyado en el crecimiento a ultranza, el paradigma de economía ecológica que se vislumbra plantea la sostenibilidad de un desarrollo sin crecimiento, ajustando la economía a las exigencias de la ecología y del bienestar social global (Ver crecimiento económico y sostenibilidad). ...........
Educación para la sostenibilidad
La importancia dada por los expertos en sostenibilidad al papel de la educación queda reflejada en el lanzamiento mismo de la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible o, mejor, para un futuro sostenible (2005-2014) a cuyo impulso y desarrollo esta destinada esta página web.
Como señala UNESCO (ver “enlaces” en esta misma página web):
El Decenio de las Naciones Unidas para la educación con miras al desarrollo sostenible pretende promover la educación como fundamento de una sociedad más viable para la humanidad e integrar el desarrollo sostenible en el sistema de enseñanza escolar a todos los niveles. El Decenio intensificará igualmente la cooperación internacional en favor de la elaboración y de la puesta en común de prácticas, políticas y programas innovadores de educación para el desarrollo sostenible”.
En esencia se propone impulsar una educación solidaria -superadora de la tendencia a orientar el comportamiento en función de intereses particulares a corto plazo, o de la simple costumbre- que contribuya a una correcta percepción del estado del mundo, genere actitudes y comportamientos responsables y prepare para la toma de decisiones fundamentadas (Aikenhead, 1985) dirigidas al logro de un desarrollo culturalmente plural y físicamente sostenible (Delors, 1996; Cortina et al., 1998).
Para algunos autores, estos valores solidarios y comportamientos responsables exigen superar un “posicionamiento claramente antropocéntrico que prima lo humano respecto a lo natural” en aras de un biocentrismo que “integra a lo humano, como una especie más, en el ecosistema” (García, 1999). Pensamos, no obstante, que no es necesario dejar de ser antropocéntrico, y ni siquiera profundamente egoísta -en el sentido de “egoísmo inteligente” al que se refiere Savater (1994)- para comprender la necesidad de, por ejemplo, proteger el medio y la biodiversidad:
¿quién puede seguir defendiendo la explotación insostenible del medio o los desequilibrios “Norte-Sur” cuando comprende y siente que ello pone seria y realmente en peligro la vida de sus hijos?
La educación para un futuro sostenible habría de apoyarse, cabe pensar, en lo que puede resultar razonable para la mayoría, sean sus planteamientos éticos más o menos antropocéntricos o biocéntricos. Dicho con otras palabras: no conviene buscar otra línea de demarcación que la que separa a quienes tienen o no una correcta percepción de los problemas y una buena disposición para contribuir a la necesaria toma de decisiones para su solución. Basta con ello para comprender que, por ejemplo, una adecuada educación ambiental para el desarrollo sostenible es incompatible con una publicidad agresiva que estimula un consumo poco inteligente; es incompatible con explicaciones simplistas y maniqueas de las dificultades como debidas siempre a “enemigos exteriores”; es incompatible, en particular, con el impulso de la competitividad, entendida como contienda para lograr algo contra otros que persiguen el mismo fin y cuyo futuro, en el mejor de los casos, no es tenido en cuenta, lo cual resulta claramente contradictorio con las características de un desarrollo sostenible, que ha de ser necesariamente global y abarcar la totalidad de nuestro pequeño planeta. .........................................Sería iluso, sin embargo, pensar que el logro de sociedades sostenibles es una tarea simple. Se precisan cambios profundos que explican el uso de expresiones como "revolución energética", "revolución del cambio climático", etc. Mayor Zaragoza (2000) insiste en la necesidad de una profunda revolución cultural y la ONG Greenpeace ha acuñado la expresión [r]evolución por la sostenibilidad, que muestra acertadamente la necesidad de unir los conceptos de revolución y evolución: revolución para señalar la necesidad de cambio profundo, radical, en nuestras formas de vida y organización social; evolución para puntualizar que no se puede esperar tal cambio como fruto de una acción concreta, más o menos acotada en el tiempo. Dicha [r]evolución por un futuro sostenible exige de todos los actores sociales romper con:
• planteamientos puramente locales y a corto plazo, porque los problemas sólo tienen solución si se tiene en cuenta su dimensión glocal (a la vez local y global);
• la indiferencia hacia un ambiente considerado inmutable, insensible a nuestras "pequeñas" acciones; esto es algo que podía considerarse válido mientras los seres humanos éramos unos pocos millones, pero ha dejado de serlo con más de 6500 millones;
• la ignorancia de la propia responsabilidad: por el contrario, lo que cada cual hace -o deja de hacer- como consumidor, profesional y ciudadano tiene importancia;
• la búsqueda de soluciones que perjudiquen a otros: hoy ha dejado de ser posible labrar un futuro para "los nuestros" a costa de otros; los desequilibrios no son sostenibles..............................
Por esa razón, Naciones Unidas, frente a la gravedad y urgencia de los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad, ha instituido una Década de la Educación para un futuro sostenible (2005-2014), designando a UNESCO como órgano responsable de su promoción y encareciendo a todos los educadores a asumir un compromiso para que toda la educación, tanto formal (desde la escuela primaria a la universidad) como informal (museos, medios de comunicación...), preste sistemáticamente atención a la situación del mundo, con el fin de fomentar actitudes y comportamientos favorables para el logro de un desarrollo sostenible (Gil Pérez et al., 2006).
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lunes, 8 de abril de 2013
Posse habló del cambio climático en la apertura de sesiones del HCD de San Isidro
En su discurso destacó también los logros del Municipio en materia de seguridad, salud, niñez, educación y se explayó respecto de las obras públicas del distrito que evitaron que el reciente temporal ocasione daños mayores como en otras zonas del país.
________________________________________El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, abrió un nuevo período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante sanisidrense.
Allí realizó un balance de la gestión del 2012 y dio a conocer los lineamientos para las acciones previstas para este ejercicio.
En sus primeras palabras de su discurso de apertura, Posse señaló que el Municipio en estos años de democracia fue buscando un horizonte común enfocado en la salud, la educación, la prevención y la seguridad para construir una sociedad mejor.
“El 2013 nos encuentra con mucho por hacer y muchos logros, entre ellos la baja de la mortalidad infantil en San Isidro, que se trata de una estadística médico socio ambiental cultural y de alta política”, enfatizó.
Ante el reciente temporal, Posse mencionó las obras que se realizaron en el Partido para evitar inundaciones, como la construcción de los canales aliviadores 33 Orientales, Pavón, Paraná, Monseñor Larumbe y la defensa costera en el Bajo de San Isidro.
“Que el distrito no haya sufrido las consecuencias que esta catástrofe climática causó en otras zonas se debe a un plan maestro de obra pública e higiene urbana”, sostuvo el intendente quien además agradeció a las jurisdicciones superiores por las obras realizadas en conjunto “a pesar de que hubo obras interrumpidas que el Municipio culminó con sus propias herramientas”.
Además anunció que se va a proseguir con las obras porque “está visto que nunca lo hecho es suficiente, como consecuencia del cambio climático.
Casi siempre a la salida de los veranos, ya hace siete años, se da esta situación y lo que no llueve en cuatro meses, llueve en una madrugada”.
En un llamado a los gobiernos de la Nación, la Ciudad, la Provincia y los municipios, Posse enfatizó la importancia de tratar el problema de las obras que hay que completar. El intendente sostuvo que todos somos afectados cuando ocurren estas tragedias, pero sobre todo los más humildes, aquellos a los que aún no les llegó la obra.
“Debemos continuar la obra pública que es realmente lo que vale, lo que cuenta no es el show ni la búsqueda mediática. Lo que trasciende en el tiempo es cómo podemos salvar vidas o cómo se puede ayudar a los ancianos en su última etapa, o cómo hacer para que los niños vivan una niñez en la que sólo jueguen y estudien”, fue uno de los mensajes principales del intendente en su discurso.
Con humildad y en la búsqueda de ser mejores – continuó - seguimos adelante con nuestro plan de obras “más allá de las pequeñeces de que porque este Municipio no pertenecía ya a una concertación con el Gobierno, por lo que no accedía a determinado aliviador, pero no nos importó: lo hicimos nosotros, como el caso del canal Larumbe”.
Finalmente, Posse señaló que estas tragedias climáticas que ocasionan pérdidas materiales y de vidas van a persistir y se van a agudizar.
“Por eso, quien está gobernando tiene que estar preparado para situaciones mas difíciles, porque gobernar es trascender y ese esfuerzo redunda en que la gente pueda sentir que la democracia está viva dentro de ellos”, concluyó el intendente.
FUENTE
El 50% de los estadounidenses no se cree el cambio climático
El 50% de los estadounidenses no se cree el cambio climático
Los resultados de la encuesta sobre la creencia de los ciudadanos en teorías conspirativas muestra, entre otras muchas cosas, que el 50% de los estadounidenses considera que el fenómeno del cambio climático es un fraude" o admite que pueda tratarse de un engaño.
El fenómeno del cambio climático se sigue poniendo en duda por parte de la mitad de la población estadounidense.
Una encuesta publicada esta semana por el centro Public Policy Polling sobre la creencia de los ciudadanos en teorías conspirativas ha revelado que, aunque un 51% de los encuestados creen que el cambio climático es real, la otra mitad lo considera "un fraude" o admite que pueda tratarse de un engaño.
Según ha publicado el periódico La Vanguardia, la encuesta, realizada entre el 27 y el 30 de marzo a un total de 1.247 votantes, planteó preguntas tales como:
"¿Cree que Osama bin Laden sigue vivo?",
a lo que un 6% de los encuestados respondió que sí, o
"¿Cree en la existencia del Bigfoot?",
en la que admitieron creer un 14% de los encuestados.
Además, uno de cada cuatro ciudadanos considera que Obama puede ser el anticristo, el 29% de los estadounidenses cree en la existencia de vida alienígena y un 11% está convencido de que el Gobierno de EE.UU. "permitió" de algún modo los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
El sondeo, de 26 preguntas, se realizó a través de encuestas telefónicas y tiene un margen de error del 2,8%.
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Los resultados de la encuesta sobre la creencia de los ciudadanos en teorías conspirativas muestra, entre otras muchas cosas, que el 50% de los estadounidenses considera que el fenómeno del cambio climático es un fraude" o admite que pueda tratarse de un engaño.
El fenómeno del cambio climático se sigue poniendo en duda por parte de la mitad de la población estadounidense.
Una encuesta publicada esta semana por el centro Public Policy Polling sobre la creencia de los ciudadanos en teorías conspirativas ha revelado que, aunque un 51% de los encuestados creen que el cambio climático es real, la otra mitad lo considera "un fraude" o admite que pueda tratarse de un engaño.
Según ha publicado el periódico La Vanguardia, la encuesta, realizada entre el 27 y el 30 de marzo a un total de 1.247 votantes, planteó preguntas tales como:
"¿Cree que Osama bin Laden sigue vivo?",
a lo que un 6% de los encuestados respondió que sí, o
"¿Cree en la existencia del Bigfoot?",
en la que admitieron creer un 14% de los encuestados.
Además, uno de cada cuatro ciudadanos considera que Obama puede ser el anticristo, el 29% de los estadounidenses cree en la existencia de vida alienígena y un 11% está convencido de que el Gobierno de EE.UU. "permitió" de algún modo los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
El sondeo, de 26 preguntas, se realizó a través de encuestas telefónicas y tiene un margen de error del 2,8%.
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