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lunes, 21 de enero de 2013

EVALUACIÓN DE COMPETENCIAS EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR. PREGUNTAS CLAVE QUE SOBRE EVALUACIÓN DE COMPETENCIAS SE HACEN LOS PROFESORES.

 TENTATIVAS DE RESPUESTA.

Profesor de la Universidad de Deusto

Dr. Manuel Poblete Ruiz, 


0.- Introducción
Estoy muy agradecido a los organizadores de estas III Jornadas por ofrecerme la oportunidad de compartir unas ideas acerca de un tema complejo, pero esencial en el desarrollo del paradigma que supone el Aprendizaje Basado en Competencias. Mi pretensión es suscitar un debate sobre el tema e ir explorando formas de dar respuestas a la fase del proceso de Evaluación que es crítica en la implantación del modelo. Sin una buena Evaluación de Competencias no habrá desarrollo de competencias, no habrá cambio hacia un nuevo paradigma.
Haré en mi exposición un breve recorrido por los supuestos que justifican un enfoque diferente de la evaluación en el proceso de aprendizaje basado en competencias, para detenerme, después, en cómo abordarlo. Mis referencias a la Universidad de Deusto (UD) se justifican porque  es el principal punto de referencia, aunque no el único, en que nos movemos y donde hemos podido hacer experiencias y análisis de las mismas. Pretendo con estas reflexiones dar respuesta a las frecuentes preguntas que los profesionales de la docencia universitaria nos hacemos sobre el tema en estos últimos años.

1.- Contextualización

La sociedad ha emplazado a la universidad, a todo el sistema educativo a reflexionar sobre lo que está sucediendo en el mundo. Unos esperan que sea la sociedad la que reflexione y vuelva a lo que dice la Universidad, depositaria del saber y del conocimiento y otros han decidido entablar un diálogo, entenderse con la sociedad y, por qué no, adoptan una postura de aprendizaje ante una serie de términos necesarios para entender el cambio. Lo primero es previsible que no se dé, al menos de momento. La Universidad debe ganarse la credibilidad de la sociedad, porque está soportada por ella y porque la universidad se debe a la misma sociedad. Lo logrará, pero a cambio, debe recomponer muchas cosas.

Estamos emplazados a cambiar nuestro viejo paradigma, que resumido de forma esquemática, consiste en una enseñanza administrada por el profesor en el aula, con derecho a control y examen para obtener un certificado con aprobado, notable, sobresaliente, a cambio de un papel  escrito o una presentación ante un tribunal, donde se haya respondido correctamente, en un tiempo límite, a las preguntas o problemas que los profesores han tardado horas en rebuscar y plantear.
Se ha puesto una fecha de referencia (2010) para trasladar el centro de gravedad de la enseñanza administrada en nuestras universidades desde el profesor, como eje del proceso, al estudiante, como responsable de su aprendizaje, favoreciendo  que de nuestras instituciones salgan ciudadanos-profesionales que resuelvan problemas con eficacia y efectividad en sus ámbitos respectivos. Y esto se traduce en pocos principios. Uno de ellos, palanca para el cambio, es repensar la enseñanza que administramos en nuestras aulas, en clave de competencias.
La participación del profesor en el proceso debe replantearse, favoreciendo que el estudiante se erija en responsable de su aprendizaje. Que sea sabedor de que el conocimiento que ha de adquirir está en la Universidad, en los profesores. Y además está en los libros, en contenidos accesibles a través del uso de las tecnologías, en los profesionales que ejercen una carrera, en sus compañeros de estudios, en su entorno extrauniversitario, en las noticias de prensa, radio y TV, etc.
Además, a partir de los datos e informaciones a que accede, puede él mismo pensar, elaborar, saber, compartir con otros sus ideas y convencimientos con el propósito de hacer y crear cultura. A esto le va ayudar la Universidad.
Por eso, importa más el tiempo de trabajo, de aprendizaje del estudiante que el tiempo de clase del profesor, importa más cómo funciona autónomamente el estudiante, buscando en las fuentes de información, que lo que importa cómo hace unos apuntes, fieles al dictado del profesor. La clase es un elemento más, un método de aprendizaje puesto a disposición del estudiante para que recorra el camino de su propio proceso.
Es más importante la relación de lo que aprende con el perfil del profesional que quiere ser, que la fidelidad de lo que aprende con las teorías presentadas por el profesor. Interesa más crecer en el aprendizaje y orientarse a la empleabilidad que sacar una buena nota, aspectos que no siempre van de la mano.
Se ha dicho claramente que la fecha-meta es el año 2010. Es meta de llegada y de partida. Es el punto de referencia para tener configuradas las titulaciones, las materias, la planificación organizacional, etc.
Puede decirse que una mayoría de la comunidad universitaria ha asumido el reto planteado como una oportunidad o como una disciplina y estamos en ello.


2.- Posicionamiento de la Universidad de Deusto (UD)
Deusto es una Universidad de la Iglesia, de la Compañía de Jesús, que tiene más de 120 años de historia. Y estos dos títulos, cultura institucional y antigüedad son grandes ventajas y conllevan algunos inconvenientes, como todas las realidades humanas.
Ha de reconocerse que, a raíz de la Declaración de Bolonia, en 1999, que anunciaba el futuro Espacio Europeo de Educación Superior, la Universidad de Deusto demostró una gran capacidad de reflejos e inició una etapa de renovación pedagógica, liderada por Aurelio Villa, promocionado el curso académico de 2000-2001 a Vicerrector de Innovación Docente. Otra apuesta importante de la UD fue la tomada en el ámbito internacional creando el Vicerrectorado de Relaciones Internacionales, dirigido por Julia González, que lideraría el Tuning, junto a la Universidad de Gröningen e impulsaría el compromiso de la UD coordinando y pregonando dicho proyecto en Europa y en América Latina.
En el Marco pedagógico se recogen los principios que promueven directamente la innovación educativa y las directrices de aplicación de los mismos. En él está contenido el valor añadido que nuestra universidad pretende aportar a la sociedad.

2.1.- Modelo de Aprendizaje.
El denominado Marco pedagógico se representa mediante una pirámide con cuatro caras. Una ellas, clave en su desarrollo práctico, es el Aprendizaje. Se desarrolla, según un modelo, considerado uno de los puntos fuertes de la innovación y contribuye a dar coherencia a todo el Programa de Formación y al cambio emprendido en el ámbito de la docencia. El modelo asegura que sea un aprendizaje calificado de autónomo y significativo, clave para desarrollar el proceso de convergencia europea sobre la base de créditos, unidades de trabajo de aprendizaje del estudiante y competencias, desempeños profesionales y personales. 

La representación gráfica del Modelo está presentada en la figura 01.

Figura 01: Modelo de Aprendizaje (VIC, 2001.

El modelo está basado en diversos autores (Kolb, 1976) y próximo al sistema pedagógico ignaciano (Gil Coria, 1999). Consta de cinco fases o etapas, que deben implementarse en toda acción educativa, Contexto experiencial. 

El Aprendizaje se origina a partir de las concepciones previas que trae el estudiante, dentro de un contexto personal, social y académico determinado.

Observación reflexiva. 

La observación es un método natural de aprendizaje. Se trata de ayudar al estudiante para que aabran los ojos y sus sentidos a la realidad y cuestionarse a través de la reflexión lo que esta observación realmente significa.Conceptualización. 

El siguiente paso lógico es la conceptualización de la materia objeto de aprendizaje. Persigue llegar a un conocimiento profundo de los aspectos teóricos de la materia objeto de aprendizaje.

Experimentación. 

Mediante la realización de actividades, ejercicios, prácticas, proyectos, diseños, simulaciones, casos, trabajos de investigación que aproximen los planteamientos teóricos a la práctica, mediante el desempeño de capacidades, habilidades y destrezas.
Evaluación. Antes de comenzar un nuevo ciclo de aprendizaje, hay que hacer la triple evaluación:

· Personal, mediante la reflexión del estudiante sobre su nivel de dominio,

·  Formativa, con un eficiente feedback sobre los progresos del estudiante,

· Sumativa, haciendo valoración del trabajo del estudiante, mediante un control de resultados.

conviene evaluar, no sólo al finalizar cada ciclo de aprendizaje, sino como una parte integrada en el proceso de enseñanza-aprendizaje los niveles o elementos de competencia asimilados.

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