Escriba el tema que desea buscar en este blog

viernes, 14 de septiembre de 2012

Incentivar el cambio, además de educar

La prevalencia de obesidad y enfermedades crónicas se encuentra en la actualidad en el centro de la agenda de las políticas alimentarias en prácticamente todos los países.

En la Argentina, más de la mitad de la población adulta y un tercio de los niños con exceso de peso obligadamente conducen a la discusión acerca de si la educación alimentaria por sí sola -y en todo caso en qué plazos- puede contribuir a una nación más saludable.
Además de la educación, en ocasiones por sobre ella, las personas necesitan incentivos para adoptar prácticas saludables.
La comodidad de un delivery es un incentivo para cocinar menos, como las escaleras mecánicas lo son para moverse menos. Hace poco los porteños hemos asistido a la conclusión de que diez días sin subte terminaron siendo un incentivo para usar la bicicleta. Desde hace pocos años algunos países están implementando diversos tipos de regulaciones que intentan, desde la economía, actuar como incentivos para desplazar la demanda de alimentos hacia estándares más saludables.
Impuestos a alimentos con elevado contenido de grasas o a tamaños extra large; limitaciones a la oferta de bebidas azucaradas en las escuelas; regulaciones sobre el tipo de información que se debe suministrar en las etiquetas o hasta en los menús de locales de comida o el tipo de productos que se admiten en los quioscos escolares son algunos ejemplos.
Cualquier regulación impuesta sobre la oferta o los precios de los alimentos con el fin de promover una alimentación más saludable debe considerarse no en forma aislada, sino en el contexto de una política alimentaria consistente con metas saludables. Debe ser el resultado de un profundo y fundado conocimiento del conjunto de la dieta de diferentes sectores de la población: los hogares pobres, los niños pequeños, los escolares, etc. Además, conocer si el problema está en la frecuencia de consumo, en las cantidades consumidas, en la comida hogareña o en el consumo fuera del hogar.
No es lo mismo el sodio que tiene un snack que no se come diariamente que el que aportan los 200 gramos diarios que consumimos de pan, ni es igual la cantidad de grasas saturadas que aporta algún alfajor aislado que la media docena de facturas del mate -con azúcar- de sábados y domingos.
El exceso en los tamaños de porción, en especial en las comidas consumidas fuera del hogar; el agregado extra de sal más el sodio del pan; confundir la necesidad de agua con el exceso de bebidas azucaradas y mate e infusiones con azúcar y la típica costumbre argentina de comer mucha carne y preferir los cortes grasos se cuentan entre los principales hábitos por modificar
Por Sergio Britos MÁS

miércoles, 12 de septiembre de 2012

ESTUDIO DE CARBON DISCLOSURE PROJECT



Las empresas se preocupan más por el cambio climático debido a los fenómenos meteorológicos extremos


Los consejos de administración de muchas empresas han empezado a preocuparse por el cambio climático a causa de los fenómenos meteorológicos extremos, según un informe sobre cambio climático realizado por Carbon Disclosure Project (CDP), que mide la transparencia a la hora de informar sobre las emisiones de 379 empresas, entre las que se encuentran nueve españolas.
En este sentido, el documento, elaborado con la colaboración de PwC, destaca el 78 por ciento de las compañías estudiadas han incorporado el cambio climático a sus estrategias, lo que supone un incremento del 10 por ciento respecto al año pasado.
Este hecho ha contribuido a una reducción del 13,8 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero emitidas, desde los 3.600 billones de toneladas métricas registradas en 2009 hasta los 3.100 millones de toneladas métricas registradas en 2012. Este descenso equivale, según el texto, al cierre de 227 centrales eléctricas a gas o a la retirada de las carreteras de 138 millones de automóviles.
Esto se debe, según el consejero delegado de CDP, Paul Simpson, a que "las condiciones climáticas tan extremas están provocando unos daños económicos muy importantes para los mercados". "Por tanto, los inversores esperan que las compañías se tomen más en serio la capacidad de resistencia de sus entidades frente a las cuestiones climáticas", ha añadido.
Además, Simpson ha explicado que "sigue habiendo compañías muy avanzadas y otras muy retrasadas" y ha subrayado que "cada vez son más los argumentos económicos que exigen la toma de medidas al respecto, así como el número de inversores que requieren mayor información sobre las emisiones de las compañías en las que invertir". En esta línea, ha afirmado que "los gobiernos que quieran desarrollar unas economías sólidas deberán tener estos aspectos muy en cuenta".
Respecto a las empresas españolas, la directora de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC España, María Luz Castilla, ha adelantado que "se aprecia un avance importante" y que tres de ellas, concretamente Gas Natural Fenosa, Iberdrola y Repsol, forman parte del índice de liderazgo "Carbon Disclosure Leadership Index" (CDLI), que incluye las empresas mejor valoradas.
Asimismo, CDP evalúa a las compañías en función de la escala y la calidad de la reducción de sus emisiones y estrategias, y las clasifica. Las compañías que consiguen una mejor puntuación entran a formar parte del índice CPLI (Carbon Performance Leadership Index). Junto al CDLI, permite evaluar el grado de preparación de las compañías para cumplir las regulaciones nacionales e internacionales en materia de emisiones y motivan las decisiones de los inversores.
En noviembre, también publicará el informe CDP Cambio Climático Iberia, elaborado por ECODES, que recoge un análisis detallado de la respuesta de las 125 mayores empresas españolas y portuguesas al cuestionario CDP. Estas empresas serán evaluadas en transparencia y desempeño por PwC.
Carbon Disclosure Project (CDP) es una organización internacional sin ánimo de lucro que ofrece un sistema internacional para que las compañías y las ciudades puedan medir, divulgar, gestionar y compartir su información más importante en materia medioambiental.
FUENTE


martes, 11 de septiembre de 2012

El proyecto 'Acuicultura y cambio climático' analizará el papel de los moluscos bivalvos y las algas como sumideros de CO2

Es una de las líneas de investigación que analizará el proyecto “Acuicultura y cambio climático”, impulsado por la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (OESA)
• La Fundación OESA desarrollará el proyecto que cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad a través de la convocatoria de ayudas 2012
• El proyecto también estudiará el impacto del cambio climático en la acuicultura y la implementación del cálculo de huella de carbono y el análisis del ciclo de vida en el sector
• Cuenta con la participación de la Universidad de Santiago de Compostela, Algaenergy y APROMAR
Los moluscos bivalvos, como el mejillón, y las algas pueden jugar un papel destacado en la mitigación de los efectos del cambio climático como sumideros de dióxido de carbono.
Es una de las líneas de investigación que analizará el proyecto “Acuicultura y cambio climático”, impulsado por la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (OESA) y que cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad a través de la convocatoria de ayudas 2012 para la realización de actividades en el ámbito de la Biodiversidad, el Cambio Climático y el Desarrollo Sostenible.
Esta iniciativa tratará de sentar las bases acerca de las interacciones entre la actividad acuícola y el cambio climático a partir de diversas acciones. En una primera fase, se estudiará cómo la acuicultura puede mitigar los efectos del cambio climático a partir del papel de las conchas de los moluscos bivalvos y las algas en la captación de CO2 .
En esta primera etapa, también se impulsará un estudio sobre la incidencia del cambio climático en la actividad acuícola en España.
En paralelo, se coordinará con el sector la adopción de estrategias que puedan tener un impacto ambiental positivo a través de la implementación del cálculo de la huella de carbono, el análisis del ciclo de vida y la tasa de retorno energético. La aplicación de estos tres indicadores se estudiará en especies de crianza tanto de sistemas de producción intensivos como extensivos.
Estos trabajos se reforzarán con la edición de una guía para el cálculo de huella de carbono en las empresas acuícolas, que permitirá que los más de 5.500 establecimientos del sector puedan hacer una estimación de su huella de carbono y proponer las medidas necesarias para su reducción.
Para su desarrollo, el proyecto “Acuicultura y Cambio Climático” contará con la participación del Grupo de Investigación de Ingeniería Ambiental y Bioprocesos del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Santiago, la empresa Algaenergy y la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (APROMAR).
Esta iniciativa, que se ejecutará en el transcurso del 2013, ha sido beneficiaria de una ayuda de 65.000 euros por parte de la Fundación Biodiversidad, equivalente al 50% de la totalidad del presupuesto.
FUENTE

El mejillón y las algas y su papel para mitigar el cambio climático

La Fundación Observatorio Español para la Acuicultura (OESA) ha impulsado una investigación para estudiar el papel que pueden tener los moluscos bivalvos, como el mejillón, y las algas para mitigar el cambio climático, como sumideros de dióxido de carbono.
Algas azules
¿Los mejillones pueden evitar el cambio climático?

¿Y las algas?

El último estudio que está realizando la Fundación Observatorio Español para la Acuicultura (OESA) se centra en el papel que los moluscos bivalvos y alguna clase de algas puedan tener para mitigar el cambio climático, como sumidero de dióxido de carbono.

El proyecto "Acuicultura y cambio climático" se realizará en 2013 y contará con la participación de la Universidad de Santiago de Compostela, la empresa Algaenergy y Apromar, la asociación que agrupa a las empresas de acuicultura marina, según ha informado hoy la Fundación Oesa, en un comunicado.

El presupuesto de esta iniciativa ascenderá a unos 130.000 euros, de los que la mitad, 65.000 euros, estarán financiados por la Fundación Biodiversidad (presidida por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente).

El objetivo del proyecto es "sentar las bases" acerca de las interacciones entre la actividad acuícola y el clima, según la misma fuente.
En una primera etapa, los investigadores estudiarán cómo la acuicultura puede paliar el cambio climático a partir de las conchas de los moluscos bivalvos y de las algas en la captación de CO2.

En paralelo y en coordinación con el sector, está prevista la adopción de estrategias que puedan tener un impacto ambiental positivo mediante el cálculo de la huella de carbono, el análisis del ciclo de vida y la tasa de retorno energético, tanto en especies de crianza intensivas como en las extensivas.

Los trabajos se reforzarán con la edición de una guía para el cálculo de huella de carbono en las empresas acuícolas, que permitirá que los más de 5.500 establecimientos del sector puedan hacer una estimación y proponer las medidas necesarias para reducirla, según la Fundación Oesa.


sábado, 8 de septiembre de 2012

El cambio climático se esfuma de las presidenciales de EEUU


Las campañas de demócrata y republicana pasan de puntillas por la lucha contra el calentamiento global

Durante la Convención Nacional Demócrata de 2008, Al Gore tuvo una actuación aclamada ante 75.000 espectadores en Denver, cuando respaldó decididamente a Barack Obama en su lucha contra el cambio climático. Entonces, el ‘oscarizado' por Una verdad incómoda (2006) y Premio Nobel de la Paz (2007), aseguró que Obama llegaría a la Casa Blanca con soluciones para la crisis climática bajo el brazo. Cuatro años después, el cruzado por el medio ambiente ni siquiera ha pisado Charlotte (Carolina del Norte), donde ha tenido lugar la convención demócrata de este año.
Al Gore, decepcionado por el giro que han dado las políticas medio ambientales de Obama en el último año y medio, ha preferido seguir la convención desde Nueva York, al frente de su televisión por cable Current TV. Un modo para expresar su frustración que, sin embargo, no da lugar para apoyar al bando contrario y se muestra temeroso "del futuro de nuestra política medio ambiental" si el republicano Mitt Romney llegara el próximo 6 de noviembre al Salón Oval. En una entrevista en la revista Rolling Stone en junio de 2011, Gore acusaba a Obama de no haber sido capaz de "presentar al pueblo americano la magnitud de la crisis climática", a pesar del comienzo prometedor de su legislatura.
Ahora, en plena campaña presidencial, ambos partidos apenas pasan de puntillas por esta cuestión: por un lado los demócratas, tratando de recuperar el crédito perdido de Obama apoyándose para ello en el carisma del ex presidente Clinton, y por otro, los republicanos que históricamente se han situado más del lado negacionista del calentamiento global del cambio climático. No en vano, a finales del año pasado, el republicano Mitt Romney, cuando aún estaba embarcado en sus primarias, aseguraba que "no sabemos qué está produciendo el cambio climático en este planeta. Y la idea de gastar billones y billones de dólares para tratar de reducir las emisiones de CO2 no es el camino correcto para nosotros".
La economía es lo primero
La visión de los consultores y analistas políticas difiere mucho según su afiliación política. Así, desde el lado republicano, Jim Innocenzi, consultor que en Nebraska llevó a Kay Orr a convertirse en la primera gobernadora republicana, no duda al afirmar que "el votante estadounidense siempre se preocupa en primer lugar de sí mismo". Así, "en un momento en el que hay una elevada tasa de paro, las cuestiones relativas al bolsillo se imponen a cualquier otra, incluso al cambio climático".
A ello se suma, según apunta, la falta de consenso científico sobre el calentamiento global "y las sospechas de fraude acerca de su base científica". Por ello, Innocenzi se remite a las palabras de su candidato Romney al cierre de la Convención Nacional Republicana de Tampa, cuando afirmó que "el presidente Obama prometió frenar la subida de los océanos y sanear el planeta. Mi promesa es ayudarte a ti y a tu familia".
Por su parte, en el lado demócrata, Mark Mellman, hombre clave en las políticas medio ambientales con la Administración Clinton, denuncia que "los republicanos han decidido que el cambio climático no forme parte de su estrategia de oposición al presidente Obama y los demócratas estamos hartos de los ataques del Partido Republicano en materia de legislación climática, como con los impuestos energéticos".
Mellman, haciendo parte de autocrítica, admite estar convencido de que "los estadounidenses quieren que se actúe, que se haga algo en relación al cambio climático, pero querer algo y forzar una acción específica en un sistema político predispuesto a la inacción son dos cosas muy distintas".
Posturas enfrentadas
Hasta el momento, uno de los pocos guiños al cambio climático que ha habido durante las campañas ha venido de las preguntas lanzadas por la iniciativa ciudadana ScienceDebate.org.
Como resultado, dos posturas enfrentadas que buscan contentar a la mayor parte de su electorado. Mientras Obama aseguraba que "el cambio climático es uno de los mayores asuntos de nuestra generación, al que tenemos que hacer frente con políticas inteligentes que nos lleven a un crecimiento mayor de producción de energías limpias", Romney matizaba que, si bien "los políticos deberían considerar el riesgo de consecuencias negativas" que trae el calentamiento global, "no existe consenso científico en el tema, tanto en la extensión del calentamiento, como de la contribución humana al mismo y la gravedad de los riesgos".
Obama, en una postura más defensiva que ofensiva, se remite a su apuesta por las energías limpias mediante su plan de límites de polución del carbón, así como a la reducción de la dependencia del país del petróleo extranjero, situándola a niveles de hace 20 años. El presidente destaca, además, el liderazgo de EEUU en el contexto internacional para llegar a acuerdos globales de reducción de emisiones de CO2.
El candidato republicano, por su parte, critica que Obama tratara de atajar las emisiones del país, "imponiendo grandes costes a la economía estadounidense", haciendo referencia a su malogrado intento de gravar las emisiones como una medida que "habría devastado a la industria del país". Romney es de la opinión que gravar las emisiones de CO2 en EEUU lo único que provocaría es, no sólo dañar a la economía estadounidense sino, además, que sus competidores extranjeros tratarían de buscar ventaja competitiva incrementando sus producciones y con ello, sus propias emisiones, lo que terminaría por no beneficiar al medio ambiente. Su solución pasaría, en cambio, por el crecimiento económico y la innovación tecnológica en, por ejemplo, técnicas de baja emisión contaminante.

FUENTE

Obama pide otros cuatro años para completar el cambio

El presidente de EEUU contrasta su visión con la de los republicanos al cierre de la convención demócrata
Empequeñecido por el traslado de su discurso a un recinto bastante más pequeño que hace cuatro años por la amenaza de tormentas y por un mandato difícil que ha dejado a medio país escéptico, el presidente Barack Obama pidió anoche otros cuatro años para devolverle la pujanza a EEUU y recuperar la promesa del sueño americano. Con un discurso en el que subrayó los contrastes entre sus ideas y las del republicano Mitt Romney, Obama ofreció su visión del futuro y reclamó un esfuerzo compartido.

Obama acepta la candidatura del Partido Demócrata a la Presidencia
"Nuestros problemas podemos solucionarlos", dijo mandando un mensaje de optimismo. "No me elegisteis para deciros lo que queréis escuchar. Me elegisteis para deciros la verdad", aseguró al cierre de la convención demócrata celebrada en Charlotte (Carolina del Norte). "Y la verdad es que nos llevará más que unos pocos años para solucionar los retos que han ido acumulándose a lo largo de las décadas".
Obama subrayó que el país está ante uno de esos cruces trascendentales de la historia reciente, "la elección más clara de la última generación". Y frente a la "noción de que la promesa de esta nación está reservada para unos pocos", ofreció una sociedad de oportunidades para todos. "No creemos que el Gobierno pueda solucionar todos nuestros problemas. Pero tampoco creemos que el Gobierno es la fuente de todos nuestros problemas", apuntó refiriéndose a uno de los axiomas del credo republicano.
DEFENSA DE LA CLASE MEDIA Sin nombrar a Romney por su nombre una sola vez, Obama dedicó a descreditar las políticas republicanas parte del discurso. "Me niego a pedirle a la clase media que renuncie a sus deducciones por la vivienda o a criar a sus hijos solo para pagar otro recorte de impuestos para los millonarios". Y lo hizo dando más espacio de lo habitual a la política exterior y la seguridad, áreas donde más ha brillado su gestión y donde más verdes han demostrado estar Romney y su vicepresidente Paul Ryan. "Puede que no estés listo para la diplomacia con Beijing si eres incapaz de ir a las Olimpiadas sin insultar a nuestro aliado más estrecho", señaló refiriéndose a la desatrosa visita de Romney a Londres durante los Juegos. Apelando a los logros de su mandato, como el rescate al automóvil o la muerte de Osama bin Laden, pidió a la gente que no se deje llevar por el desencanto. "Si compráis la idea de que el cambio no es posible, simplemente no sucederá". OBJETIVOS DE FUTURO Para ser un discurso donde se esperaban propuestas concretas, Obama aportó más objetivos que hojas de ruta. Desde un millón de empleos industriales para el 2016 a la reducción a la mitad de las importaciones de petróleo foráneo o la contratación de 100.000 profesores de ciencias y matemáticas en una década. Nada dijo de la esperada reforma inmigratoria o de medidas para atajar el cambio climático. Seguramente no fue ni el mejor ni el más inspirador de sus discursos, pero sí sirvió para desgranar el dilema que enfrenta el país en noviembre y para insuflar confianza en el futuro. "Nuestros problemas pueden solucionarse. Nuestros retos pueden cumplirse. El camino que os ofrezco puede que sea más duro, pero conduce a un lugar mejor. Os estoy pidiendo que elijáis el futuro". FUENTE

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La ONU concluye hoy sin avances otra reunión sobre el cambio climático

La Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático celebra hoy en Bangkok la última jornada de las reuniones preparatorias de la cumbre de Doha sin que aparezcan señales de un avance que permita a corto plazo alcanzar un pacto de reducción de emisiones de gases.

Durante la semana de conversaciones informales en las que han participado delegaciones de unos 190 países, tampoco las potencias económicas han sugerido que vayan a aportar la financiación que las naciones menos desarrolladas piden para afrontar los riesgos del calentamiento global.

La conferencia, que empezó el pasado jueves, perseguía acercar posiciones sobre la extensión del Protocolo de Kyoto, que expira a finales de año, y su sustitución en 2015 por un nuevo acuerdo global sobre la reducción de gases de efecto invernadero que debe entrar en vigor en 2020.


Las discrepancias sobre una nueva cuota de reducción de emisiones, que en mayo llevaron al fracaso la anterior ronda de negociaciones en Bonn (Alemania) se mantienen en Bangkok entre los países en desarrollo y los más industrializados, algunos de los cuales, no han aclarado aun si suscribirán la extensión de Kyoto, según indicaron delegados que participan en las reuniones.

Otros, como Canadá, Rusia y Japón anunciaron el año pasado su desvinculación de los nuevos compromisos vinculados a la extensión del llamado Kyoto 2 mientras que la Unión Europea se muestra favorable a incrementar el recorte de emisiones pero lejos de las demandas de los países en desarrollo.

Por su parte, los principales emisores, Estados Unidos y China, que no suscribieron el primer protocolo de Kyoto de 1997, dijeron que no asumirán ningún límite legal a sus emisiones hasta 2020.
El otro punto de desacuerdo es el de la financiación en el que los países en desarrollo exigen que se les garanticen fondos una vez los países más ricos dejen de aportar los 10.000 millones de dólares vinculados al protocolo de Kyoto que expira este 2012.

Estos países, la mayoría africanos y estados insulares del Pacífico, temen que no se llegue a ningún acuerdo que cubra sus necesidades hasta 2020, año a partir del cual los países más desarrollados se han comprometido a aportar 100.000 millones de dólares anuales.
La de Bangkok es la última reunión preparatoria de la conferencia mundial sobre el cambio climático que tendrá lugar en Doha (Catar) entre el 26 de noviembre y el 7 de diciembre.
MÁS

Entradas (Spots) del Blog