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miércoles, 28 de marzo de 2012

"Una nueva revolución industrial energética"

Nicholas Stern dice que el cambio climático da la oportunidad de crear una nueva economía
El cambio climático es además de una amenaza cada vez más peligrosa, una oportunidad para comenzar "una nueva revolución industrial energética". Nicholas Stern, ex economista jefe del Banco Mundial y una de las voces más influyentes al respecto en el mundo.

En un informe de gran trascendencia publicado en 2006 y que lleva su nombre, el británico Stern hizo ver el calentamiento global como algo más que una preocupación de los ministerios de medio ambiente y los ecologistas del planeta, sino como un problema económico, en el que deben pensar las empresas y los ministerios de finanzas.
Stern, que pasó a formar parte de la Cámara de los Lores en Londres por su labor, considera momentos de crisis también momentos de transformación.
"Tenemos que comenzar una revolución industrial energética", dijo en una entrevista en Puerto Ayora, la mayor ciudad de las Islas Galápagos, donde hoy participará en una conferencia sobre el tema.
"Esa es la buena noticia, porque las revoluciones industriales están llenas de descubrimientos, creatividad, crecimiento e inversión", añadió Stern, que opina que América Latina puede convertirse en una gran fuente de biocombustibles para el mundo.
Stern preconiza una recuperación económica mundial "baja en emisiones" y por ello cree que Estados Unidos y la Unión Europea han cometido un "gran error" al enfocarse solo en controlar los déficit y la deuda, lo que al final de cuentas tampoco han hecho muy bien, a su juicio.
En comparación, China impulsó en 2009 una reactivación basada en la "economía verde", según Stern, quien opina que "el crecimiento con bajas emisiones de carbono es el único crecimiento viable del futuro".
Stern reconoce que China contaba con unas finanzas mucho más boyantes que Europa o Estados Unidos antes de entrar en la crisis, lo que le dio mucho más margen de maniobra.
En cambio, en su afán por sanear las cuentas públicas países como España, Francia, Reino Unido y Alemania han anunciado reducciones en algunos subsidios a las energías "limpias", unas medidas que Stern calificó como "inmaduras" y como "cambios mal concebidos".
Él cree que invertir en esas industrias es un negocio seguro, porque la mitigación del cambio climático es ineludible.
Seis años después de que liderara el grupo de expertos que elaboró el estudio conocido como "Stern" por su apellido, que fue encargado por el Gobierno británico, la situación del planeta es peor que lo que ellos anticiparon.
El deshielo en el Ártico es más rápido que lo previsto y por ende también la subida del nivel de los océanos, por ejemplo.
Los efectos en cadena del calentamiento global quedan patentes en las Islas Galápagos, donde se anticipan más lluvias, lo que significa una ventaja para plantas y animales "invasivos", y nuevos peligros para las especies "endémicas", es decir, que solo existen allí, como varias especies de tortugas gigantes e iguanas.
En el sur de Europa el cambio climático trae la desertización, mientras que el bosque amazónico podría "colapsar", según Stern.
En su informe calculó que el costo de estabilizar el volumen de gases que generan el efecto invernadero sería del 1% del Producto Interno Bruto (pib) mundial al año. Ahora cree que ha subido al 2%, debido en parte a la falta de acción desde 2006.
"Nos acusaron de ser alarmistas, pero a mi juicio subestimamos los riesgos", dijo Stern, quien mencionó que la capacidad de absorción de dióxido de carbono del planeta es menor de lo calculado y la contaminación sigue subiendo.
En 2010 las emisiones se incrementaron un 5%, pese a la crisis mundial, debido en gran medida al alto crecimiento en países emergentes como China, India y Brasil.
El informe calculaba que si el ser humano no hacía nada para frenar el calentamiento global, la economía mundial iba a perder entre el 5 y el 20 % del pib.
En medio de este panorama atemorizador también hay señales esperanzadoras, en opinión de Stern.
La tecnología ha avanzado en los últimos seis años más rápidamente que lo pronosticado y, por ejemplo, el costo de producción de la energía solar y eólica ha caído de forma exponencial, según apuntó.
"No hay que escoger entre el desarrollo de la riqueza humana y el medio ambiente. Tenemos que encontrar una manera de tener ambos", remarcó Stern.

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